Locuritas #5 Miguel Furman: ¿Qué es lo loco en la psicosis?

Locuritas #5 Miguel Furman: ¿Qué es lo loco en la psicosis?

000028 (2)

Locuritas

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

Locuritas #5

En esta oportunidad preguntamos a Miguel Furman (miembro de la EOL y la AMP), qué es lo loco en la psicosis.

¡Los invitamos a leer su respuesta!

 

Cuando Lacan investiga Acerca de la causalidad psíquica y especialmente acerca de la causalidad psíquica de las psicosis, se diferencia del argumento de la causalidad órgano-dinámica y del dualismo de Henry Ey y ubica la locura en el registro del significante y el sentido.

Plantea que “el fenómeno de la locura no es separable del problema de la significación para el ser en general, es decir del lenguaje para el hombre”[1]

Por otra parte se diferencia también de Henry Ey quien plantea que las enfermedades mentales son insultos y trabas a la libertad cuando por el contrario Lacan plantea que “la locura lejos de ser “un insulto” para la libertad es su más fiel compañera, sigue como una sombra su movimiento”[2]

A partir de la lectura de las psicosis desde los tres registros en tanto uno regula o prevalece sobre el otro, ubicamos los fenómenos imaginarios de disolución imaginaria, identificación especular y retorno al cuerpo fragmentado del estadio del espejo.

 Los fenómenos desencadenados por la forclusión del Nombre del padre que implican la ausencia de significación fálica y la presencia del significante en lo real en los fenómenos elementales y el delirio.

Y a nivel de lo real la no extracción del objeto a y su prevalencia en las modalidades de la mirada y la voz, y un goce situado en el cuerpo especialmente en la esquizofrenia y en el campo del Otro en la paranoia.

Esta clínica de las psicosis tiene como lógica la prevalencia y la regulación de un registro en su articulación al otro, pero en la enseñanza de Lacan sobre todo a partir de los años 70, es decir de los seminarios: Aún, “RSI” y “Joyce el sinthome”, esta prevalencia se relativiza dado que los tres registros tendrían la misma consistencia.

Según estos últimos seminarios, se trata de precisar no tanto la prevalencia de un registro sobre otro, sino el anudamiento y desanudamiento de los mismos.

Por otra parte, los conceptos de suplencia, forclusión y Nombre del Padre adquieren un alcance teórico clínico más amplio desde el momento que se plantean diferentes modos de suplencia, el concepto de forclusión se generaliza, como así también se pluraliza el concepto de Nombre del padre al de los Nombres del Padre, dado que el Nombre del Padre sería un modo más de suplencia y de hacer cuarto nudo entre otros.

A tal punto que Lacan se pregunta si ¿es indispensable la función suplementaria del nombre del padre?, es decir si ¿es exclusiva la función del mismo como cuarto nudo?

Lacan se responde que, si bien la función del Nombre del Padre como suplencia y cuarto nudo es importante, también se puede decir que “se podría prescindir del nombre del padre para que cada uno de los tres no se vaya por su lado”[3], lo que abre a varias posibilidades de anudamiento y estabilización en la clínica de las psicosis.

El cuarto nudo es la manera de articular los tres registros que están desanudados estructuralmente. Hay una falla, un lapsus estructural del anudamiento de los registros que es para todos y que el cuarto nudo solucionaría como suplencia.

El desanudamiento estructural de los tres registros es complementario a la forclusión generalizada y al axioma clínico “No hay relación sexual” lo que implicaría que “todo el mundo es loco” y los modos de suplir esa “locura generalizada” serán los distintos modos de anudar de acuerdo a cada “delirio” singular de cada sujeto y según el tipo clínico, como intento de curación de ese lapsus estructural del nudo.

 

[1] Lacan J Acerca de la causalidad psíquica  Suplemento de escritos ED. Argot PP77

[2] Ídem PP.87

[3] Lacan, J., (1974-1975) “El seminario 22. RSI”. Clase del 11 de febrero de 1975. Inédito.

 

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

Locuritas #4 Ricardo Gandolfo: ¿Cuáles son las relaciones entre el psicoanálisis y la poesía?

Locuritas #4 Ricardo Gandolfo: ¿Cuáles son las relaciones entre el psicoanálisis y la poesía?

Locuritas.

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA «La locura de todos, el síntoma de cada uno», desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

Locuritas #4

Uno de los ejes propuestos para nuestra conversación en las jornadas está en relación a los discursos como defensa contra lo real. En esta línea, preguntamos a Ricardo Gandolfo (miembro del CID Tucumán, escritor) si se podría pensar la función de la poesía como tratamiento frente a lo real.

¡Los invitamos a escuchar su respuesta!

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

Locuritas #3 Ana Simonetti: ¿Qué enlaza a los seres hablantes hoy?

Locuritas #3 Ana Simonetti: ¿Qué enlaza a los seres hablantes hoy?

Locuritas

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

Locuritas #3

En esta oportunidad, Ana Simonetti (Miembro de la EOL y de la AMP) nos aporta una lectura de nuestra actualidad y un recorrido en torno a qué liga hoy a los seres humanos entre sí en comunidades y en la convivencia social en general.

¡Los invitamos a escuchar!

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

Locuritas #2 Teresita Ruíz: El amor ¿lo-cura?

Locuritas #2 Teresita Ruíz: El amor ¿lo-cura?

Locuritas.

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA «La locura de todos, el síntoma de cada uno», desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

Locuritas #2

En esta oportunidad, hace su aporte Teresita Ruiz (Miembro de la EOL y de la AMP, Integrante del CID Sgo del Estero) sobre un tema más que interesante: El amor ¿lo-cura?

¡Los invitamos a escuchar su respuesta!

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

LA OBSESIÓN – 3° parte. La destrucción del Otro.- Francisco Ruiz

LA OBSESIÓN – 3° parte. La destrucción del Otro.- Francisco Ruiz

*Texto desarrollado en Taller introductorio “La obsesión”, realizado en el mes de Junio del 2022 en la sede del CID Santiago del Estero.

En el seminario 5 Lacan dedica varias clases a la histeria y la obsesión. Tomaremos tres breves pasajes para intentar comentarlos y articularlos con lo que venimos desarrollando de Miller Contribución del obsesivo y con Freud sobre el hombre de las ratas. Estos pasajes de Lacan están en “El obsesivo y su deseo” y “El deseo del Otro” y contienen algunas claves de la posición del sujeto obsesivo, por ejemplo el fantasma sádico y la destrucción del Otro .

El fantasma sádico

Lo que pudimos ver en el hombre de las ratas y que aparece frecuentemente en el caso es la presencia constante de pensamientos agresivos del sujeto, por nombrar algunos, el castigo de atarle un balde con ratas a los prisioneros, castigo que cuenta el capitán y que el paciente escucha atentamente. Cuando relata eso el paciente, dice Freud, se nota un “horror ante un placer del que no tenía la menor conciencia” (1) Freud describe en el entramado de conexiones de pensamientos que se superponen en el sujeto, ese castigo sería aplicado a su amada y a su propio padre. Podemos ver también estos componentes agresivos del obsesivo cuando Freud habla sobre el impulso hostil dirigido al padre por haberse opuesto a su inclinación amorosa hacia la mujer humilde. Dice Freud, reformulando los dichos del paciente:  “si mi padre viviera, mi propósito de casarme con esa mujer le haría encolerizarse tanto como en aquella pretérita escena infantil, de manera que también yo me enfurecería de nuevo contra él y le desearía terribles males que la omnipotencia de mis deseos haría caer inmediatamente sobre él” (2)

 

Y el otro pasaje que podemos citar en relación con la agresividad del sujeto es cuando relata su impulso suicida, que es a la vez uno de los motivos por los que consulta la primera vez a Freud: “…se le ocurrió de pronto [al paciente]…¿qué sucedería si se le impusiera la decisión de cortarte el cuello con la navaja de afeitar?; …En el acto advirtió que aquella decisión se le acababa de imponer efectivamente; … Aterrado ante tan criminales estímulos, le flaquearon las piernas y cayó redondo al suelo”.(3) Desplegada la asociación libre se revela el deseo ligado a un afecto hostil separado de su verdadera representación, separación que es característica de la neurosis obsesiva. El afecto hostil era dirigido a la abuela de su amada por haber enfermado una noche. Esa noche en que enferma la abuela, su amada se encontraba a solas con el paciente y lo tiene que dejar solo. Lo tiene que dejar solo por tener que ir a cuidar a su abuela. Esto provoca el afecto hostil hacia esa abuela y el impulso de cortarse el cuello con una navaja es producto de un autocastigo por haber deseado matar a la abuela: “Mátate tú para castigarte de tales impulsos coléricos y asesinos”. (4)

Esta serie de ejemplos en el hombre de las ratas nos muestran lo que Lacan habla sobre el obsesivo. En El deseo del Otro (Seminario 5) Lacan discute con psicoanalistas que habían tratado también la neurosis obsesiva en terminos de fase sádico anal por las tendencias destructivas hacia el objeto. Aquí es con Maurice Bouvet con quien discute. Y en la clase siguiente El obsesivo y su deseo Lacan afirma la centralidad de los fantasmas sádicos en el obsesivo.

Cito a continuación:

                              “Es un dato de la experiencia común, y ocupa el primer plano de la investigación analítica de los obsesivos, la confirmación del lugar que tienen en el obsesivo los fantasmas sádicos”. (5)

Estos fantasmas, esta vida fantasmática del obsesivo, si bien están en primer plano, no se encuentran en forma manifiesta, dice Lacan, sino que “cuando vemos un obsesivo en bruto…, vemos a alguien que nos habla ante todo de toda clase de impedimentos, de inhibiciones, de obstáculos, de temores, de dudas, de prohibiciones. También sabemos de entrada que no será en ese momento cuando nos hable de su vida fantasmática, sino gracias a nuestras intervenciones terapéuticas o sus tentativas autónomas de solución…; Entonces nos confiara la invasión, más o menos predominante, de su vida psíquica por fantasmas”. (6)

La destrucción del Otro

Puede ser esta una de las afirmaciones que más anudan todos los aspectos de la neurosis obsesiva señalados por Miller, desde los pensamientos agresivos dirigidos siempre a sus objetos de amor (por ejemplo su amada y al padre), pasando por la fórmula si…entonces, donde todo acto que pueda realizar siguiendo su deseo tendría como consecuencia la muerte de alguien querido, hasta llegar a la cuestión de la anulación del deseo. Lo más importante de todo en el hombre de las ratas, dice Lacan, es el “antagonismo odio –  amor”. (7). Es lo que vimos a lo largo del caso del hombre de las ratas, la mezcla y pugna entre el odio y el amor, y el síntoma de la duda es expresión de que su amor está inhibido por su odio. Pero es sobre todo la presencia de un deseo, el deseo del propio hombre de las ratas, y algo que se opone a ese deseo. Intentaremos con esto comprender por qué Lacan afirma que el obsesivo apunta a la destrucción del Otro.

 

   A continuación tres pasajes:

            “Cuando digo que el obsesivo hace pasar su deseo por delante de todo , quiere decir que va buscarlo más allá, poniendo la mira en él, propiamente, en su constitución de deseo, es decir, en la medida en que, en cuanto tal, destruye al Otro”. (8)

               “…el obsesivo, en tanto su movimiento fundamental se dirige hacia el deseo en cuanto tal y, ante todo, en su constitución de deseo, se ve llevado a apuntar a lo que nosotros llamamos la destrucción del Otro”.

 

                     “Así, para el obsesivo todo el problema es encontrarle un soporte a este deseo – que para él condiciona la destrucción del Otro, con la cual el propio deseo desaparece”. (9)

 

Hay varios momentos en el hombre de las ratas que nos mostrarían por qué el obsesivo es llevado a apuntar a la destrucción del Otro. Estos momentos en el hombre de las ratas se refieren al padre como perturbado del goce sexual.

Nombremos tres de estos momentos:

  1. Hay un deseo (ver muchachas desnudas) y el solo hecho que ese deseo aparezca surge el temor de una consecuencia perjudicial (alguien querido morirá).  Freud hace precisar aún más en la sesión quién sería ese alguien indeterminado. Y es el padre. Entonces, si tengo el deseo de ver desnuda una mujer, mi padre morirá.
  2. O casarse con la designada por la madre, con la joven rica, y así hacer lo mismo que hizo su padre, o bien lo contrario, casarse con la mujer que él amaba que era la mujer pobre. Freud dice que para no resolver este dilema el sujeto enferma. El padre tiempo antes de su muerte le dice que se oponía a su inclinación amorosa hacia esa mujer humilde. El padre no aprobaba su amor a la mujer pobre, el padre entonces se opone a su deseo.
  1. Dice Freud: “Años después de la muerte del padre, y cuando el hijo conoció por primera vez el placer del coito, surgió en él la idea de que aquel goce era algo tan extraordinario, que merecería la pena de asesinar a su padre para conseguirlo”. (10)

Lo que se deduce de esto, y que permite comprender cuando Lacan dice que el obsesivo apunta a la destrucción del Otro, es que el Otro aquí, el padre como perturbador del goce del sujeto, impide al sujeto realizar su deseo. Solo eliminando al Otro, eliminando al padre, como muestra el deseo de muerte dirigido al padre, el sujeto realizará su deseo.

Citas

  1. Freud, S: Análisis de un caso de neurosis obsesiva (caso el hombre de las ratas), 1909. Ob. Comp. tomo 2, ed. Biblioteca Nueva – El Ateneo, 2008, pág 1447
  2. Freud, S: Idem pág 1475
  3. Freud, S: Idem: Pag 1457
  4. Freud, S: Idem: Pag 1457
  5. Lacan J: Seminario 5 Las formaciones del inconsciente, 1957-1958. ed. Paidós, 2007, pag 419
  6. Lacan J: Idem, pag 419
  7. Lacan J: idem: pag 407
  8. Lacan J: idem: pag 410
  9. Lacan J: idem: pag 411
  10. Freud, S: Análisis de un caso de neurosis obsesiva (caso el hombre de las ratas), 1909. Ob. Comp. tomo 2,ed. Biblioteca Nueva – El Ateneo, 2008, pág 1464

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

Reseña Clase 5: “La pantomima de las estructuras”.- Gustavo Stiglitz

Reseña Clase 5: “La pantomima de las estructuras”.- Gustavo Stiglitz*

El docente comenzó indicando que el lenguaje esta sobredeterminado. Y hay una inadecuación radical del ser que habla. Se refirió a la conducta como una respuesta a ciertas preguntas, la verdad que aparece ahí en su estructura de ficción. La teoría de las ficciones está formada por ilusiones necesarias para cernir algo de lo real. Lacan reivindica el lugar de lo real. El semblante como ficción es una construcción simbólico imaginaria que contiene lo real.

Que estatuto para el comportamiento en el psicoanálisis. La pantomima como comportamiento mudo, se presenta como un pensamiento sin palabras en el discurso del sujeto. Pensar la pantomima de las estructuras en su relación estrecha con el fantasma. Las fantasías tratan el vacío y la distancia con el objeto de la satisfacción. Inciden en la formación de síntomas. El síntoma encuentra su material significante en los fantasmas del sujeto. El fantasma como modo de ser. Y el síntoma como estructura del lenguaje. Hay una soldadura entre la conducta como operación activa y la fantasía de autosatisfacción.¿Cómo se produce esa soldadura?  La soldadura con el cuerpo, ubica el objeto. La relación de la fantasía con el síntoma no es simple. En Freud lo bisexual y en Lacan el no hay relación sexual. El fantasma viene a ese lugar de la no relación sexual y el síntoma aparece tbien en ese lugar. La pantomima de las estructuras como puesta en acto del fantasma. La neurosis histérica y la neurosis obsesiva como respuesta a una pregunta fundamental del sujeto. Sobre el sexo en la histeria y sobre la existencia en la obsesión.. La incidencia del síntoma en el fantasma. La representación teatral es el discurso del Otro. El fantasma fundamental es la matriz. Las resistencias del análisis, el inconsciente repite, no resiste. La resistencia del analista, las resistencias imaginarias, la resistencia fundamental. Es importante el concepto de fijación. La inercia presente en el discurso y en el comportamiento mudo del sujeto.

 

  • *- (Psicoanalista AME, EOL y AMP. Psiquiatra

 

  • AREA: Investigación y docencia

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

Locuritas #1 Gustavo Stiglitz: ¿Qué es la locura para el psicoanálisis?

Locuritas #1 Gustavo Stiglitz: ¿Qué es la locura para el psicoanálisis?

Locuritas.

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA «La locura de todos, el síntoma de cada uno», desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

Locurita #1

En oportunidad de su visita en la provincia, preguntamos a Gustavo Stigltiz (AME de la EOL y la AMP) qué es la locura para el psicoanálisis y cuáles son las consecuencias del aforismo lacaniano «todo el mundo es loco» en la política de la cura.

¡Los invitamos a escuchar su respuesta!

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

La locura de todos, el síntoma de cada uno.- XVII Jornadas Regionales de los CID del NOA

La locura de todos, el síntoma de cada uno.- XVII Jornadas Regionales de los CID del NOA

Proponemos trabajar para estas jornadas “Todo el mundo es loco”, brújula de la última enseñanza de Lacan y de sus consecuencias clínicas. (1)

Esto es así porque reubica el estatuto del sentido, del significante, de los fenómenos de lenguaje y obliga a reconsiderar la verdad, el saber, la creencia y la interpretación.

Tempranamente Lacan define la locura como lo que no es separable del problema de la significación para el ser en general, es decir, del lenguaje para el hombre”. (2) Lejos de ser un hecho contingente, la locura “es la permanente virtualidad de una grieta abierta en su esencia”. (3) Por eso podemos decir que la locura es de todos.

En consonancia con este primer tiempo, Miller al decir que el yo está preñado de delirio señala la perspectiva clínica de Lacan. (4) Esa locura que apunta al desconocimiento de lo que se es en el Otro. La infatuación no es otra cosa que la inmediatez de la identificación, la creencia en un yo igual al yo, desconociendo que no soy sin el Otro. Así el primer síntoma que el sujeto lleva al análisis es su yo, delirio de identidad.

“Todo el mundo es loco”, Lacan dice que para Freud “Todo es sueño”, si todo es sueño, todo el mundo está loco. Pero hay una diferencia, en Freud hay sueño y despertar, en correspondencia con el principio de placer y principio de realidad. Lacan descifra la generalización del sueño, al situar que principio del placer, y principio de realidad no se oponen, lo que explica que la vigilia es una continuación del sueño con otros medios, y que la pesadilla que implica ir hacia lo real, nos devuelve a la vigilia para seguir soñando.(5)

Podemos señalar también la locura del todo o sea la aspiración delirante de dar respuestas generalizadas sin atender al inconsciente de cada uno. Así en determinadas respuestas en el ámbito de la salud, o lo jurídico, vemos el intento de taponar lo singular de cada sujeto presente en su síntoma.

Todo el mundo es loco valida el término despatologización, que se vuelve cada vez más corriente, pero a la vez la clínica psicoanalítica, la que se extrae de la última enseñanza va más allá de la despatologización y hace necesario reconsiderar los términos locura, delirio, psicosis, neurosis que son específicos del psicoanálisis. (6)

La contrapartida de esta locura que puede presentarse en una deriva del sentido y también en una deriva pulsional, es el síntoma de cada uno. Síntoma al que se llega solo con la relación al inconsciente y la lectura de la contingencia del encuentro que es singular.

La práctica en la última enseñanza toma como punto de referencia el modo de gozar de cada uno que es posible aislar en un análisis. Por esta vía introduce el concepto de sinthome. Es importante destacar que al hablar de sinthome no se tacha la clínica freudiana, la clínica lacaniana clásica, sino que se trata de resolver aquellos problemas que plantea la clínica cuando se encuentra con el límite del sentido y del desciframiento. Es decir, es un concepto que viene a agregar y superar lo anterior.

En “Sutilezas analíticas”, Miller señala que la distinción neurosis y psicosis es operatoria a nivel del significante, pero lo es mucho menos a nivel del modo de gozar, en este sentido da un paso más allá en tanto la clínica del desciframiento basada en el Nombre del Padre no puede dar cuenta del goce que queda excluido de las palabras. (7)

“Todo el mundo es loco” está también en consonancia con la no relación generalizada de la última enseñanza. Si no hay relación sexual, ¿Cómo se establece la relación que no hay?

¿Qué de los síntomas del amor en la vida cotidiana y en la experiencia analítica bajo este paradigma de la no relación? ¿Qué pasa cuando no están los encuentros que velan la ausencia de saber, cuando se presentan la modalidad de la devastación y de lo ilimitado en los lazos amorosos?

La práctica analítica se orienta por este real, por no hay relación, junto con la interpretación y la transferencia. En este punto, la interpretación implica hacer resonar otra cosa que el sentido.

Queridos colegas las Jornadas nos darán la oportunidad de trabajar el argumento desde la práctica de cada uno, como sus lecturas y recorridos.

 ¡Los esperamos!

Ejes:

Locura y psicosis.

Locura yoica. Delirio de identidad.

Coincidencias entre saber, creencia y delirio.

Cinismo, escepticismo.

La locura del todo, delirios colectivos.

Los discursos como defensas contra lo real.

La locura y los lazos amorosos.

El discurso analítico no tiene nada de universal.

La singularidad del síntoma.

Notas:

  1. Miller,J.-A., Todo el mundo es loco”. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, p.315
  2. Lacan, J., “Acerca de la causalidad psíquica”, p.156
  3. Lacan,J., Ib.p.166
  4. Miller,J.-A., Donc, Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, p.113
  5. Miller, J.-A. Ib. Todo el mundo es loco, p.340
  6. Miller,J.-A., Notas sobre palabras de Clausura de la GCVI de la AMP 2022 de J.-A. Miller
  7. Miller, J.-A. Sutilizas analíticas. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller, p.75

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

LA OBSESIÓN – 2° parte. Anulación del deseo.- Francisco Ruiz

LA OBSESIÓN* – 2° parte. Anulación del deseo.- Francisco Ruiz

*Texto desarrollado en Taller introductorio “La obsesión”, realizado en el mes de junio del 2022 en la sede del CID Santiago del Estero.

 

J-A. Miller en Contribución del obsesivo… concluye que la posición obsesiva anula el deseo, y todo el caso del hombre de las ratas es la constante relación entre aparición del deseo, por un lado, y una oposición al mismo, por otro.  En las primeras sesiones ya Freud tiene el diagnóstico cuando dice “no es el comienzo de la enfermedad sino la enfermedad misma, una neurosis obsesiva completa […] el nódulo y el prototipo del padecimiento lo ulterior […].” (17). Afirma eso porque el paciente cuenta que a sus seis años tenía la convicción que sus padres conocían sus pensamientos, por haberlos revelado en voz alta. Tenía frecuentes erecciones que le molestaban y le confesaba a su madre pero con cierto temor. El paciente temía que la madre sepa de sus curiosidades sexuales e imaginaciones. En la actualidad, dice el paciente, deseaba ver muchachas desnudas, pero ese deseo estaba acompañado de inquietud. Inquietud que se traducía en términos de “si…entonces”. Si tengo el deseo o pienso en ver muchachas desnudas, entonces algo malo sucederá. De hecho en la primera entrevista con Freud, el hombre de las ratas lo primero que le dice es su temor a que le sucediera algo a las dos personas que más quería, su madre y su novia. Lo que aquí se observa, y lo destaca Freud, es que cada vez que en el sujeto aparece un deseo, en ese mismo momento aparece algo que se opone o contradice ese deseo. O sea, algo que no permitiría que ese deseo se realice, y si se realiza, algo perjudicial sucederá. Deseo y oposición al deseo es una cuestión permanente en el obsesivo. Aparece un conflicto ya desde niño. Hay un deseo (ver muchachas desnudas) y el solo hecho que ese deseo aparezca surge el temor de una consecuencia perjudicial (alguien querido morirá). Freud hace precisar aún más en la sesión quién sería ese alguien indeterminado. Y es el padre. Entonces, si tengo el deseo de ver desnuda a una mujer, mi padre morirá. Hay entonces elementos que describen la neurosis obsesiva: un instinto erótico y una rebelión contra el mismo, es lo mismo que decir, hay un deseo y un temor.

Es crucial la frase que tiene la forma de una proposición lógica, si… entonces. Miller lo señala como una fórmula lógica del obsesivo, es una oración condicional, y atraviesa todo el caso del hombre de las ratas, por ejemplo de la sesión en que el paciente dice “si tengo el deseo de ver desnuda a una mujer, mi padre morirá”. Esta oración condicional “si… entonces”, se repite más adelante en otra sesión en la que el paciente habla sobre la pérdida de sus anteojos. El paciente le cuenta a Freud que mientras hacía el servicio militar había perdido sus lentes. Manda a comprar unos nuevos, cuando le traen los nuevos el que le entrega es un capitán del ejército. Cuando le entrega el paquete le dice “Tienes que entregar el dinero al teniente A, él ha pagado el reembolso.” (18). En ese momento que el capitán dice eso el paciente tiene la sensación de que eso no debía hacer, pues si lo hacía, si hacía lo que el capitán le había dicho, que era devolver el dinero al teniente A, iba a recibir una sanción. Entonces, en ese momento el paciente se dice a sí mismo lo siguiente: “No devolveré el dinero, pues si lo hacía, sucedería aquello (se realizaría en su padre y en la señora la fantasía de las ratas).” (19). Estos tormentos se refieren a castigos que el capitán que le entrega los anteojos había comentado días atrás y el paciente había escuchado atentamente y hasta angustiosamente. El tormento es el castigo que era aplicado a los prisioneros y consistía en atarlos a un balde con ratas en el trasero. El capitán había contado eso noches atrás en una reunión de descanso, el paciente había escuchado, y es el mismo capitán que ahora le entrega sus anteojos y le dice “tienes que devolver el dinero al teniente A”. Esta indicación del capitán “tienes que devolver las 3,80 coronas al teniente A” provoca en el paciente una serie de combates internos bastantes atormentadores en una secuencia que va más o menos así:

1: tienes que entregar el dinero al teniente A (indicación del capitán)

2: “si devuelves al teniente A serás sancionado y te sucederá lo de las ratas”

3: debo combatir esta idea y cumplir la indicación del capitán, Entonces me pondré un mandato y un juramento y es “tienes que devolver las 3,80 coronas”.

Esta serie de mandatos y sanciones se explica muy bien cuando Lacan dice que en el obsesivo hay una prevalencia de la dimensión intrasubjetiva. Pero esta secuencia se vuelve un circuito todavía más infernal cuando el paciente al querer cumplir su mandato de devolver el dinero al teniente A, en el momento en que encuentra al teniente A, éste le dice que él no ha pagado ese paquete, no es a él a quien debe devolver el dinero. Esto que le dice el teniente A lo deja perplejo al pobre sujeto, que ya tenía bastante con tener que devolverle el dinero, y ahora el teniente A le dice yo no pagué eso, no debes devolverme a mí, sino al teniente B. Se suceden una serie nueva de acciones posibles, nuevamente unos planes, algo así como darle el dinero al teniente A, que este le entregue el dinero a la empleada de correo, la empleada al teniente B.

Por último y para ir terminando, tenemos que centrarnos en los aspectos del caso que especifican aún más la cuestión de la anulación del deseo. Es el punto central del caso. Es un caso muy largo, tiene muchos detalles, pero podemos centrarnos en este punto que anuda todos los otros. Que el deseo del sujeto se ve obstaculizado por la intervención de su padre. Su padre es aquel, que si bien es su mejor amigo y a quien más ama en el mundo, es a la vez el que no permite que su deseo se realice, es decir, perturba su deseo. Y es lo que nos posibilita decir que el deseo en el obsesivo se convierte en un deseo imposible. El temor de que su padre muera, tantas veces surgido en el paciente, que Freud traduce como deseo de muerte y odio al padre es un afecto que acompaña al paciente desde muy pequeño. El paciente describe una situación que le sucedió de joven, y es lo que desencadena el conflicto de angustia, cuando la madre le dice a él, al paciente, que un miembro de la familia le daba la mano de su hija rica, acaudalada. El estaba enamorado de otra, de una mujer humilde, pero la madre le dice más o menos que ya tenemos una mujer para vos y es rica. Esta indicación de la madre lo ubica al sujeto en la misma posición, exactamente, en que se hallaba su propio padre cuando se casó con su madre. Su propio padre en su juventud estaba enamorado de una mujer humilde y por tener que pagar una deuda se terminó casando con una mujer rica que es ahora la madre del paciente. Es exactamente la misma disyuntiva. Un conflicto entre dos elecciones: o casarse con la designada por la madre, con la joven rica, y así hacer lo mismo que hizo su padre, o bien lo contrario, casarse con la mujer que él amaba que era la mujer pobre. Freud dice que para no resolver este dilema el sujeto enferma.

El odio al padre también está relacionado a que tiempo antes de su muerte éste le dice que se oponía a su inclinación amorosa hacia esa mujer humilde. El padre no aprobaba su amor a la mujer pobre, el padre entonces se opone a su deseo. La oposición del padre no es de ahora sino de bastante tiempo atrás en la historia del sujeto. El padre le dice que se aleje de esa mujer, de la mujer que el paciente amaba, porque sino “se vería ridículo”. Este es uno de los puntos centrales del caso, los que desencadenan el conflicto. El conflicto central, entonces, es mantenerse fiel a la mujer modesta que amaba o bien seguir las huellas del padre. Porque el padre no sólo le había dicho al paciente que se vería ridículo con la mujer modesta, sino también que el padre mismo cuando era joven tuvo que abandonar el amor a una mujer modesta y casarse con una rica, la madre del paciente, para poder pagar unas deudas que tenía. Freud dice que el paciente está en identificación con su padre.

En este sentido podemos entender cuando Miller afirma la anulación del deseo, el sujeto anula su propio deseo, su deseo por la mujer modesta, para cumplir el deseo paterno. Su propio deseo se vuelve imposible. Es imposible porque alguien exterior lo prohíbe o le demanda otra cosa. También dice Miller que el obsesivo está casado con la muerte y el caso del hombre de las ratas describe este estado de cosas. El impulso hostil hacia el padre es un tema crucial en el hombre de las ratas. Su odio, su deseo de muerte justamente dirigido a quien más ama. Justamente es el afecto que no admite, y Freud se detiene varias veces en ese punto. La idea obsesiva principal, que tenía como fórmula lógica si… entonces, era la siguiente: “si me caso con la mujer a la que amo, le sucederá a mi padre una desgracia (en el más allá)” (20). La interpretación sería la siguiente: “si mi padre viviera, mi propósito de casarme con esa mujer le haría encolerizarse tanto como en aquella pretérita escena infantil, de manera que también yo me enfurecería de nuevo contra él y le desearía terribles males que la omnipotencia de mis deseos haría caer inmediatamente sobre él” (21). Entonces, el deseo se vuelve imposible de satisfacer porque hay un padre, en el hombre de las ratas, que es perturbador del goce sexual. Esta figura del padre como perturbador del goce sexual que impide la satisfacción del deseo del sujeto, no es sólo la figura del padre de la realidad, sino además, una figura de la relación del sujeto con el Otro, o sea, una construcción imaginaria y simbólica que Lacan llamó fantasma.

El conflicto que no resuelve el paciente y por el cual enferma, porque enferma para no resolver este conflicto, es cuál mujer elegir. Por eso los actos del obsesivo son siempre vacilantes e inseguros. Hay una imposibilidad de decidir sobre todo en cuestiones amorosas, “precisan la posibilidad de la muerte para resolver los conflictos que ellos dejan insolucionados” (22). En todo conflicto vital, dice Freud, acecha la posibilidad de la muerte y casi siempre de la muerte de alguien querido por él.

Dudar del propio amor

Para concluir, es al final del texto sobre el hombre de las ratas que Freud hace aseveraciones sumamente interesantes sobre la vida del obsesivo, qué sucede con la actividad del obsesivo, con sus acciones en la vida en general. Para explicar un poco esto hay que desarrollar también, además del odio al padre que antes hemos trabajado, esto es el afecto hostil al padre por haberse opuesto al amor que el paciente tenía a su amada, además de este afecto hostil al padre también tenemos el afecto hostil a su propia amada, la mujer pobre. Es decir, no sólo está el odio al padre, sino el odio a la amada misma. Freud dice “pugna entre el amor y el odio” (23). Los diversos síntomas obsesivos del paciente tienen como motor el odio a su amada: “El odio contra su amada hubo de sumarse a su adhesión al padre, e inversamente”. Los poetas, dice Freud, nos han hablado siempre de la yuxtaposición de ambos sentimientos contradictorios, pero en el obsesivo esa yuxtaposición, o sea, esa mezcla entre amor y odio es crónica. Hay una acción inhibitoria del amor hacia el odio, el amor intenta extinguir el odio pero no lo logra. Sólo logra rechazarlo de la conciencia. Freud hace referencia a la histeria y a la paranoia en relación al amor y afirma que hay un componente sádico de la libido, esto es, un componente sádico del amor. Lo interesante aquí es que el obsesivo, por esa yuxtaposición de amor y odio, se encuentra ante una ”parálisis parcial de la voluntad, una incapacidad de adoptar resolución alguna en cuanto a todos aquellos actos cuyo móvil haya de ser el amor” (24). La duda y la indecisión se extienden a toda la actividad del sujeto, pues qué actos de un enamorado, dice Freud, no se relacionan con su motivo capital. En cuanto se propone realizar algún acto empieza a dudar, duda porque percibe internamente la indecisión. Duda porque su amor está inhibido por su odio. De lo que duda, dice Freud, es de su propio amor, y esta duda se traslada y se desplaza hasta las cosas más nimias e indiferentes. Aquel que duda de su amor, solo le queda dudar de todo.

Notas

  1. Freud, S: Análisis de un caso de neurosis obsesiva (caso el hombre de las ratas), 1909. Ob. Comp. tomo 2, pág 1445. ed. Biblioteca Nueva – El Ateneo, 2008, pág 1444
  2. Idem pág. 1447
  3. Idem pág 1447
  4. Idem pág. 1475
  5. Idem pág. 1475
  6. Idem pág. 1480
  7. Idem pág. 1481
  8. Idem pág. 1482

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero

Reseña Clase 4: “El fantasma y el masoquismo”.- Roberto Bertholet

Reseña Clase 4: “El fantasma y el masoquismo”.- Roberto Bertholet

El docente resaltó tres dimensiones articulables dentro del psicoanálisis: clínica, política, epistémica.

Refiere que la enseñanza de Lacan está dividida en tres tiempos:

1° momento del Seminario I al seminario IX: Este dio inicio a partir de la pregunta ¿Cómo se puede alcanzar lo real a partir de lo simbólico? Si lo real es incompatible con el concepto. Así mismo, señala que al igual que Freud, Lacan comenzó su enseñanza a partir del optimismo por lo simbólico.

El docente indica que en este periodo se utilizaron conceptos como enunciado y enunciación; palabra plena y palabra vacía.

Desarrolla el concepto acuñado por Freud de restos sintomático, el cual es algo instalado sin solución. Todo análisis concluye con restos sintomáticos.

En el seminario VI Lacan menciona al fantasma, el cual proviene del imaginario. Es la condición de posibilidad del síntoma y del inconsciente. Realiza el primer movimiento más allá del padre, deja de referirse al síntoma en relación a la metáfora paterna.

2° momento del seminario X a la clase 8 del seminario XX: se modifica la manera de conceptualizar el análisis apuntando a la inercia de lo real que no es permeable a modificaciones.

Se resalta la supremacía del significante: todo puede tomar sentido de significante.

En la clase 8 del seminario 20, describe al semblante como una combinación entre lo imaginario y lo simbólico, un gesto de amor, un modo de tratar lo real del goce, que pone límite con la castración en juego con lo pulsional. Definiendo así al objeto a, como un objeto que es del orden del semblante, el cual está más allá de lo real.

Lacan a partir de la conceptualización de la clínica borromea puntualiza que lo real, lo simbólico y lo imaginario tienen la misma importancia, es la forma de articularse de estos registros lo que va a dar consistencia en la vida del sujeto.

3° momento desde el seminario XX al seminario XXV. Se divide en dos partes: La ultima enseñanza (seminario XX) en la cual se encuentra conmovido el campo del sentido; y La ultimísima enseñanza (seminario XXV), que Miller denominó “El alejamiento de Freud”, describe dos tipos de dimensiones que aparecen en la clínica: sin sentido y fuera de sentido.

Habla acerca del corte como un acto que tiene que ver con el deseo del analista. Este para ser efectivo en lo real que itera, debe quedar un resto, el objeto a como causa de deseo, deseo de seguir analizando.

Área de Librería.

Docente a cargo Roberto Bertholet, analista practicante. Miembro de la EOL y la AMP.

Ciudalitica | 2018

Sitio Virtual del CID Santiago del Estero