Entrevista a José Vidal: ¿Cuál es el éxito del psicoanálisis, hoy?

Entrevista a Susana Amado: De las nominaciones a lo que nombra la falla

Entrevista a Susana Amado: De las nominaciones a lo que nombra la falla.

 

– Hoy los sujetos vienen a consulta muchas veces con las nominaciones dadas por el Otro, en relación a esto ¿Con qué trabaja el psicoanálisis? ¿Cómo opera?

Susana Amado: Los sujetos vienen con la nominación de  “ataques de pánico”, “Yo tengo soledad”, “depresión”, es decir, que son todos los nombres que quizás, las psicoterapias plantean incluso a través  de los medios y redes sociales. Yo creo que es necesario ser pragmático como señala Miller, pero también no olvidar que el psicoanálisis  trabaja  sobre la singularidad, esa es su Orientación: El caso por caso y esperar que el síntoma se despliegue, cosa que no es tan fácil hoy lograr que un síntoma se despliegue. Se trata entonces de localizar el síntoma, es decir, que mucho más que la nominación con la que viene, es localizar cuál es el síntoma, en donde está la falla, no tanto el nombre de lo que trae sino en donde esta eso que nombre la falla. Y eso no se puede lograr en el análisis sino es a través del caso por caso, teniendo en cuenta la singularidad de cada sujeto. No es una tarea fácil actualmente porque la psicoterapia triunfa, a través de la despatologización, la ciencia provee un nombre para la clínica contemporánea. El psicoanálisis tiene que lograr de alguna manera que ese síntoma aparezca no siempre es fácil porque al mismo tiempo hay una urgencia subjetiva , de resolver los casos muy rápidamente, que es lo que ofrecen a veces las terapias cortas o las referencias a las prepagas o tratamientos acotados, es difícil localizar el síntoma, pero apacigua la palabra apacigua, y nosotros trabajamos con la palabra.

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Entrevista Marita Salgado: «Afecttio Societatis»

Entrevista a Marita Salgado: "Afecttio societatis"

 

Entrevistamos a Marita Salgado, Directora de nuestro CID, Miembro de la EOL – AMP, con motivo de su visita a la provincia para la segunda clase del Seminario Clínico Anual 2023.

En esta oportunidad, le preguntamos acerca del afecttio societatis, y esto fue lo que nos compartió.

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El Psicoanálisis en la Universidad. Entrevista a Roberto Bertholet

El Psicoanálisis en la Universidad. Entrevista a Roberto Bertholet

En el marco del Seminario Clínico Anual «Los signos del goce en Freud y Lacan», tuvimos la oportunidad de conversar con Roberto Bertholet*. Docente a cargo de la clase 4 «El fantasma y el masoquismo», así como de la conferencia pública «Esas pasiones que nos habitan», a realizarse los días viernes 15 y sábado 16, en Santiago del Estero.
En esta oportunidad, la conversación surge a partir de algunos interrogantes en torno al lazo posible del psicoanálisis en el ámbito universitario.


-¿Cuáles son, si los hay, los avatares actuales del psicoanálisis en la Universidad? ¿Cómo piensa la transmisión del psicoanálisis en la Universidad?

Diferentes perspectivas se presentan, rápidamente, cuando intento responder a esta pregunta.

En primer lugar, esos avatares dependen del lugar geográfico y la tradición cultural en que se encuentre la Universidad. El ámbito universitario del «primer mundo» no aloja -salvo contadas excepciones- al Psicoanálisis en sus currículas. La estructura académica de EEUU -enorme en cantidad y, también, en calidad- sólo incluye al Psicoanálisis como un capítulo de la historia de la Psicología y sólo algunos pocos filósofos o historiadores académicos lo incluyen en sus investigaciones culturales.

Del mismo modo, ocurre en todos los países de Europa, salvo algunas Universidades de Francia, entre las que se cuentan las Universidades de París 5 y 7 (donde se incluye en el grado) y en la de París 8, en la que el Departamento de Psicoanálisis (creado por J. Lacan como una respuesta política al mayo francés) se inscribe en los estudios de Post-grado. En España la Complutense no brinda ningún tipo de enseñanza referida al Psicoanálisis. Y en general, las Universidades de todo el mundo, salvo algunas pocas de América Latina, rechazan lo que el Psicoanálisis enseña sobre la práctica clínica.

En América, contamos con algunas cátedras, no son pocas, con contenido psicoanalítico, tal como en México, Colombia, Ecuador, Chile, Brasil, Uruguay y Argentina.

Sólo en tres lugares del mundo, por lo que tengo entendido, hay Departamentos de Psicoanálisis de la Universidad: en la Universidad de París 8, Francia; en la Universidad de Antioquía, Medellín, Colombia; y en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario.

Por supuesto, en las Facultades de Psicología de la UBA, en la UNC (Córdoba) y en la UNR (Rosario) hay varias materias con contenidos psicoanalíticos, pero se hace evidente que, por diferentes razones -y, en gran parte, por decisiones de política educativa- van ganando un lugar preponderante otros discursos, con una posición opuesta a la ética del Psicoanálisis.

Éste sería un ángulo posible para responder a la pregunta por los avatares actuales del Psicoanálisis en la Universidad.

Otro ángulo posible, para responder a la pregunta, sería enfocar lo que podríamos nombrar «los síntomas de la relación con el saber en la Universidad del siglo XXI».

¿Cuáles son?

Partamos de que la enseñanza y -en el mejor de los casos- la transmisión del Psicoanálisis en el ámbito universitario conlleva necesariamente la invitación a un trabajo genuino. Trabajo de elaboración en el que cada estudiante adopte una posición crítica y comprometida, deseante, con lo que no-sabe. Es decir, que asuma un interés sostenido por hacerse responsable de un «sapere aude» -según reza la conocida sentencia del poeta latino Horacio, que se podría traducir por un “ten la audacia, el coraje, de saber; anímate a saber”-, cada vez más difícil en las condiciones de esta cultura y sus efectos alienantes, particularmente en la juventud. Uno de esos efectos alienantes es mantener en un «infantilismo», al decir de Freud, donde le resulta muy difícil al estudiante universitario hacerse «adulto». Recordamos el maravilloso escrito de Kant, un clásico de la filosofía, publicado en 1784 «¿Qué es la Ilustración?».

Frente a la invitación a ese trabajo de elaboración, al «sapere aude», hoy en día la respuesta suele ser la pereza y el aburrimiento -respuestas del estudiante universitario como efecto de su lugar en el discurso universitario, lugar de objeto frente al saber puesto en posición de agente, de acuerdo con la lectura que propone Jacques Lacan en el Seminario 17-. Esa pereza, en estos tiempos, se ve potenciada por la «locura» de esta civilización que, al decir de J. Lacan en «El saber del analista», rechaza la castración. No está de más recordar que la castración, lejos de ser un impedimento o una prohibición que limita, resulta ser la condición misma del deseo y del amor. Y para una relación fecunda, productiva, viva, con el saber es necesario poner en juego la propia castración; si no, resulta sólo parodia.

La pereza es una posición infantil, donde el poder y la responsabilidad de los actos se le atribuye al Otro. Como decíamos, «infantilismo», fijación a las condiciones infantiles de la vida.

A esto me refiero con «los síntomas de la relación con el saber en la Universidad del siglo XXI».

Por supuesto, en nada de lo que se diga de la vida humana se puede generalizar. Repetimos: se trata del caso por caso. Y sin dudas hay un cierto número de estudiantes universitarios muy interesados en construir su «ciudadanía universitaria» de modo activo y muy comprometidos con la enorme cantidad de tiempo de vida que le tienen que dedicar a su experiencia universitaria. Son quienes no quieren seguir viéndose como alumnos de la escolaridad primaria o secundaria, donde se trata de cumplir con el Otro. Ese cambio de posición siempre es conveniente que esté estimulado por quien quiere transmitir el psicoanálisis en el ámbito universitario. Se trata, entonces, no sólo de enseñar contenidos, sino de provocar que se pueda interrogar qué posición libidinal se tiene con relación al saber.

  • -Tocas un punto nodal en relación a la posición singular que un psicoanalista puede aportar a esos espacios movidos por el discurso universitario, muchas veces en comunión con el discurso capitalista.

En ese punto, en relación con la segunda pregunta, tenemos la posición del psicoanalista en la Universidad, quien conviene que se ubique como enseñante, no como profesor que sabe mucho, sino como quien está afectado por una relación genuina y fecunda con la castración en relación al saber, por supuesto siempre con su rasgo singular y también con sus síntomas. Esto quiere decir que el enseñante del Psicoanálisis en la Universidad conviene que esté habitado por la pasión a la que invita a los estudiantes. Como dice Eric Laurent respecto del psicoanalista: que esté habitado, en la medida en que ha avanzado en su experiencia de análisis, por «una pasión esclarecida».

Hacer de la «carrera» universitaria otra cosa que una rutina tediosa y aburrida para convertirla en una «experiencia» transformadora, es un desafío muy valioso en estos tiempos.

Por último agrego un aspecto muy conveniente a considerar: cómo enseñar lo que el Psicoanálisis nos enseña, repitiendo la pregunta que Lacan hace en su texto publicado en Escritos 1. ¿Cómo enseñar lo que el Psicoanálisis nos enseña -quienes tenemos un recorrido de análisis personal, de experiencia clínica y de elaboración epistémica, más una posición política en la orientación lacaniana, a quienes no han tenido la experiencia de un análisis personal, ni se han encontrado con la demanda de un paciente que sufre, que presenta un real que se repite dolorosamente en su vida?

Mi criterio es que el síntoma más frecuente de la enseñanza del Psicoanálisis en la Universidad es pasar rápidamente del ver al concluir, sin la necesaria e indispensable comprensión. Es el tiempo de comprender el que conviene acentuar en la enseñanza del Psicoanálisis en la Universidad, para no generar efectos de fascinación, de logros narcisistas inconsistentes y de infatuaciones ridículas. Si el estudiante universitario permanece en el instante de ver, es la realización de la impotencia. Si pasa directamente al momento de concluir, la omnipotencia. El tiempo de comprender, que implica un cierto esfuerzo para evitar la solución rápida y engañosa, sí tiene chances de dejar una huella de la enseñanza del Psicoanálisis en la Universidad. Y la responsabilidad del enseñante está allí en juego. Claridad, precisión, rigurosidad y comprensión, creo que son los cuatro elementos convenientes a la hora de pensar la enseñanza del Psicoanálisis en la Universidad, para que el estudiar sea algo vivido con alegría y gusto.


*A. P. Miembro de la EOL-AMP

Docente del Instituto Oscar Masotta (IOM2). Profesor titular de «Psicoanálisis II» de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario.

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Marita Salgado.- Las publicaciones en el psicoanálisis de la orientación lacaniana.

Marita Salgado.- Las publicaciones en el psicoanálisis de la orientación lacaniana.

Marita Salgado, Directora del CID Santiago del Estero, Miembro de la EOL y la AMP, nos visitó con motivo de la realización de la primera clase del Seminario Clínico Anual 2022 «Los goces en Freud y en Lacan». Tuvimos entonces la oportunidad de conversar con ella, partiendo de la pregunta ¿qué función tienen las publicaciones en el psicoanálisis de la orientación lacaniana? y esto fue lo que nos dijo. 

Agradecemos su predisposición y generosidad en la transmisión.

 

 

*El texto de J. A. Miller al cual hace referencia, lleva por título «La salvación por los desechos», disponible en: https://tuxdoc.com/queue/miller-la-salvacion-por-los-desechos_pdf?queue_id=5f071269e2b6f5494d89f573

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Entrevista a Gabriela Salomón.

Entrevista a Gabriela Salomón *

¿Qué es la urgencia desde el psicoanálisis de la orientación lacaniana? ¿Qué escucha un practicante de psicoanálisis cuando atiende una urgencia?

Para pensar la urgencia desde la orientación lacaniana tomaré una definición de Lacan. Él decía una noche en Saint Anne que la urgencia es lo imposible de soportar para un sujeto al que ya nada divierte. Es decir, lo imposible de soportar –para nosotros lo real- que ya nada divierte, esto es, que hay algo que se repite, ya no hay nada diverso. J. A. Miller en el “Ultimísimo Lacan” dirá que la urgencia es una modalidad temporal con la inserción de un traumatismo. Se trata de un punto de partida que es anterior al significante de la transferencia en su relación con el significante cualquiera.

Por otra parte, Lacan, en el texto De un sujeto por fin cuestionado, decía:  …” mientras dure un rastro de lo que hemos instaurado habrá psicoanalista para tratar las urgencias subjetivas”. Es interesante porque es el único lugar en su obra en que aparece la urgencia subjetiva, pero Lacan fue alguien que desde el inicio y hasta el final de su obra mencionó que los casos de urgencia eran los que lo apremiaban, de los que él se ocupaba y de los que había que hacer el par. Me interesa, para pensar cómo nos posicionamos como psicoanalistas desde nuestra orientación, a qué apuntamos en una urgencia, en una entrevista a veces en un centro de salud o en un hospital.

Para empezar, tenemos dos modalidades en las que se presenta la urgencia: puede presentarse mayormente en forma de un acting o un pasaje al acto que son dos salidas frente a la angustia. Pero también vienen sujetos por supuesto angustiados y en nuestra época sujetos caídos del deseo del Otro, donde lo que vemos es que no funciona la autoridad paterna, hay una declinación del Nombre del Padre y un empuje al goce. J.A.  Miller lo describe como la ascensión al cenit del objeto a.

La posición del practicante en la urgencia es de la docta ignorancia. El saber está del lado de quien consulta. Esto no es sin consecuencias, ya que es muy habitual que p.ej. un paciente llegue ya con un diagnóstico “vengo por un ataque de pánico”. Para nosotros se trata de indagar de qué padece el sujeto. En general nos encontramos con una crisis de angustia.

Por otro lado, apuntamos a que aparezca la responsabilidad del sujeto, a que el sujeto se implique en sus dichos. Es muy importante, más allá del enunciado, la enunciación, la posición subjetiva. Decía Lacan en Ciencia y verdad: de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables. Entonces, apuntamos a responsabilizar al sujeto y que pueda subjetivar la urgencia.

 ¿Cómo pensamos los analistas la urgencia social? Que efectivamente aparece en distintas manifestaciones.

En mayor de 2017 J. A. Miller en su conferencia, introdujo el psicoanálisis año cero. Toma una cita de Freud en Psicología de las Masas… “En la vida anímica individual aparece integrado siempre, efectivamente, “el otro”, como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de este modo, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado”

 J.A. Miller invita en esa misma conferencia a pensar cómo incidir desde el psicoanálisis en la política. Daré dos ejemplos que a mi entender muestran cómo poder intervenir desde el psicoanálisis en lo social. En un caso fue intervenir sobre la ley del autismo que pretendía dejar por fuera el psicoanálisis.  En otro caso se armó un foro sobre el feminismo, tema muy actual, y que atraviesa el campo social. Ese foro tuvo muy buenas resonancias, ya que de lo que se trató es que los analistas pudieran conversar con las distintas posiciones dentro del feminismo hoy.

Esa es una manera. Con respecto a la urgencia social propiamente dicha está por verse cómo poder intervenir desde el psicoanálisis.

Entrevista realizada el 26 de octubre de 1019, en Santiago del Estero

*Psicoanalista, Miembro de la EOL y de la AMP

Responsable de Asistencia en Pausa

Ex integrante del Dpto. de Urgencia del Hospital Fernández

JTP de la PP 821 y 822 de la Facultad de Psicología de la UBA

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Entrevista a Graciela Esperanza.

Entrevista a Graciela Esperanza*

Entrevistadores: Gabriela Agostinelli y Francisco Ruiz.

¿Qué es la Política del Psicoanálisis?

A mí me gustaría cambiar el articulo “la” por el articulo “una”, sabiendo que de todas maneras hay una política del psicoanálisis y que es la política que se sostiene y sirve al discurso analítico. Es decir, un discurso que, como dice Lacan, no tiene ninguna vocación de dominio. Cuando Lacan dice el inconsciente es la política es porque el inconsciente tiene que ver con el discurso del amo. Y, por otro lado, si la política desde Aristóteles es el arte de lo posible, una política para el psicoanálisis es aquella que, justamente, tiene en su seno lo imposible. Por lo tanto, lo específico de la política del psicoanálisis es estar al servicio de un discurso que sostiene el lugar de lo imposible como tal. Entonces, creo que todos los dispositivos de los que se vale el psicoanálisis en tanto y en cuanto estén al servicio del discurso para sostener ese imposible de saber, serán idóneos para una política del psicoanálisis.

Por eso los dispositivos se inventan. Por eso Lacan a lo largo de toda su enseñanza y Miller también, han ido inventando dispositivos que se descompletan unos a otros y que están al servicio del discurso analítico, y que cuando no lo están y no sirven caen y tienen que dar lugar a otra cosa. Por eso, en el caso de los CPCT (Centros de Psicoanálisis de Consulta y Tratamiento), cuando Miller ubicó que lejos de estar al servicio del discurso podían someterlo, degradarlo y volverlo otra cosa, dijo basta con esos CPCT. Entonces, los dispositivos están al servicio de ese discurso que tiene en su centro lo imposible de saber, lo imposible de escribir, sin ninguna voluntad de dominio. Esa es una política para el psicoanálisis. Y que respecto a la política en general, me parece que se inscribe en el punto en el que tiene que intervenir toda vez que la política pueda tener consecuencias contrarias a esa política del psicoanálisis. Es decir, en ese sentido, ningún discurso totalitario bajo ninguna de sus formas es compatible con una política del psicoanálisis, porque todo discurso totalitario obtura ese lugar de lo imposible.

¿Cuál es la diferencia entre escuela e institutos?

Bien. La escuela de Lacan tiene en su centro una pregunta: qué es ser analista. Una pregunta que al mismo tiempo se verifica imposible de contestar en términos universales. De paso digo que una política para el psicoanálisis es una política que no puede en ningún caso estar en relación a lo universal, siempre a lo singular. Entonces, en la medida en que la formación del analista se va encontrando con ese agujero, el instituto es el lugar, la instancia al lado de la Escuela, que en un principio aseguraría una formación. Como no hay una diplomatura del psicoanálisis, como el psicoanálisis no es un título, como el psicoanalista no es un profesional, sino que es el servidor de un discurso, la formación que dispensa el instituto es una formación parauniversitaria. Es decir, es como una mueca de la universidad. No por eso no tiene todo el rigor necesario para la transmisión del psicoanálisis.

Entonces, en el instituto se dispensa un saber, se ejercita una formación indispensable para la transmisión del Psicoanálisis. El lugar fundamental del instituto es el saber expuesto, es decir, para hablar de Escuela e instituto hay que poner el saber supuesto en relación o en oposición, un antagonismo al saber expuesto. No hay de lo uno sin lo otro. Es decir, un analista que sólo se autoriza por estar en el consultorio, adolece de una debilidad estructural. Un analista, si bien el saber siempre está en falla porque no hay saber sobre la relación sexual y hay una falla estructural en el saber, esto no quiere decir que no podemos saber psicoanálisis. Ese lugar del saber psicoanálisis como matema, como lugar de la transmisión, está asegurado en el instituto, no en la escuela. En la escuela es el psicoanálisis en la intención, más puro, que tiene que ver con el pase.

Recién decías, en oposición, el saber supuesto y el saber expuesto…

Es decir, el analista tiene que dar cuenta de que a pesar de la falla estructural en el saber, sabe. Sabe algo y lo puede transmitir para que el psicoanálisis se asegure su existencia también. Del lado del análisis en intención solamente no se asegura la sobrevivencia del psicoanálisis, del lado del psicoanálisis en extensión solamente tampoco. Por eso Lacan dice, en la proposición, que hay un anudamiento, una torsión y una hiancia entre ambos; entre el psicoanálisis en intención y el psicoanálisis en extensión. Que bien podríamos ponerlos en relación a la escuela y el instituto. Miller dice en algún lado algo que yo repito siempre, el instituto es el aguijón de la escuela, es decir, tiene que aguijonear la comodidad del saber supuesto. Tiene que aguijonear que el saber supuesto está habitado por la pulsión de muerte, que es algo que puede llevar a la muerte del psicoanálisis. Por eso, para que el psicoanálisis este vivo, necesita de un anudamiento a través de una hiancia.

¿Qué hay en común entre el Psicoanálisis y el arte? Entendiendo que el objeto artístico se crea desde un vacío.

No sé si sería esa la cuestión en común. Me parece que la cuestión en común yo la diría por el lado de que tanto el analista, que deviene analista por un análisis, como el objeto artístico son dos cosas que se ponen en el mundo que no estaban antes. Lo que el psicoanálisis aprende del arte, porque Lacan siempre dijo que el arte lleva la delantera -tenemos que tomar el ejemplo-, es que el arte pone objetos en el mundo. Le agrega objetos al mundo que antes no estaban y que, por supuesto, si provienen de un vacío; provienen de algo que no estaba en el Otro. Introducen una novedad. El analista como objeto también es algo que no estaba. El objeto analista es un invento de Freud y, al mismo tiempo, el analista como objeto es algo que se produce en un análisis, que no estaba, que nadie nace analista. Que no hay analista previo a un análisis, que el analista es producto de un análisis y como tal deviene un objeto que se agrega al mundo, eso diría para contestar tu pregunta. Que es un objeto inédito, como el saber psicoanalítico es un saber inédito porque habla de la falla. Entonces, el objeto analista también es un objeto inédito. Cuantos más analistas podamos agregar al mundo mejor será. El analista no es una esencia, no es un ser, es un devenir objeto producto de una cura.

En ese sentido, no sé si contesto tu pregunta pero lo pondría por ese lado, es un objeto. Es un objeto que tiene que ser versátil, que tiene que prestarse a ser objeto del fantasma del paciente;, para que a su vez el paciente pueda de suponer el saber y llegar a lo que él mismo es como objeto y, a partir de allí, saber si le interesa o no; o no le queda otra más que ser analista. Pero el objeto analista es un objeto versátil, apto para su uso. En ese sentido es distinto del objeto artístico, porque el objeto artístico no es un objeto de uso.  Pero comparten esta cosa de que son lanzados al mundo. Lacan en el seminario XXI dice: el analista no viene de la luz de Dios, sino que proviene del fuego fatuo. El fuego fatuo son esas cosas que se producen a partir de la muerte de los animales, esos humos que aparecen al lado del camino. Bueno, proviene de lo inmundo. Y no está para resolver el desorden del mundo, sino para leer en él el no-todo. Esa es la política del psicoanálisis. Para leer en el mundo el no-todo, por eso ningún discurso totalitario es compatible con el discurso analítico.

Me interesaba esta relación, de si el psicoanálisis puede ser, es digamos, un modo de que el sujeto puede bordear su pulsión también.

Si, si, esa es la practica analítica.

¿Al modo del arte? ¿Es lo mismo?

A modo de la sublimación ¿decís vos?

Sí.

Lo que pasa es que estamos hablando del objeto artístico, no del artista. Estamos hablando del objeto, jamás psicoanálisis del artista ni de la obra de arte. De lo que se agrega al mundo, de lo que está que antes no estaba. Ese es el lugar del analista, lo inédito.

Aunque Freud tiene los escritos sobre Da Vinci.

Pero Lacan no tiene esa posición, es un poco distinto de Freud en ese punto. Y Freud mismo trabaja la obra, pero no psicoanálisis del arte. Porque el psicoanálisis del arte sería el psicoanálisis aplicado al arte y ahí me parece hay un obstáculo. Es al revés, el arte nos enseña en tanto produce. El artista nos lleva la delantera y produce objetos que no son objetos de intercambio en el mercado. Aunque ahora el arte aparece cada vez más en serie, está en el mercado más que nunca y hay producción en masa de objetos de arte y los artistas ni siquiera trabajan ellos porque tienen toda una industria a su favor, que trabaja por ellos.

Entrevista realizada el 14 de septiembre del 2018 en Santiago del Estero.

*Graciela Esperanza es Psicoanalista, Médica Psiquiatra, Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (EOL-AMP). Directora del CID Bariloche, y Docente de la Maestría en Clínica Psicoanalítica de la UNSAM.

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Palabras de GRACIELA ESPERANZA, Directora del IOM 2, para CIUDALITICA

Palabras de GRACIELA ESPERANZA, Directora del IOM 2, para CIUDALITICA

Queridos colegas del CID Santiago del Estero perteneciente al IOM 2,

Con mucha alegría me sumo a mis colegas de Santiago del Estero en este brindis, en un momento tan especial como lo es el lanzamiento de la página del CID Ciudalítica. La comunidad analítica del IOM 2 celebra así un acontecimiento que esperábamos.  El IOM 2 esperaba a Ciudalítica, el Cid Santiago del Estero, que la crea, también.

Cada vez que algo nuevo se produce en algún punto de este inmenso territorio lacaniano como lo es el IOM 2, alcanza a cada uno de los muchos puntos que lo componen, más cercanos, más lejanos. Red en constante movimiento que experimenta esas ondas de invención que repercuten, se expanden y atraviesan ese territorio.

Es un hecho que nos servimos de los dispositivos que la tecnología nos ofrece y que ponemos estos dispositivos al servicio del discurso analítico, no obstante lo cual debemos estar advertidos del buen uso a hacer de ellos.

¿Cómo entiendo el buen uso de estos dispositivos? Me valgo en esta ocasión de un elemento muy apreciado y valorado por Lacan, citado al menos dos veces por Lacan en sus Seminarios X y XI: El collage surrealista.

El collage surrealista es evocado por Lacan para hablar del desmontaje de la pulsión y del deseo del enseñante. Su dimensión esencial es su carácter elusivo, (a este respecto hay un extraordinario texto de Octavio Paz La apariencia desnuda en el que trabaja con exhaustividad extrema el Gran Vidrio de Marcel Duchamp).

¿Cómo lee Lacan ese carácter elusivo del collage surrealista? Dirá que en todos los casos el collage surrealista evoca la falta.

Entonces, cuando nace un nuevo dispositivo de transmisión esperamos de él, -al contrario de la tendencia al llenado que tiene la tecnología-, que, al agregase al conjunto, que es abierto y que seguirá agregándose, produzca una sustracción, descomplete el saber y evoque la falta. Falta necesaria para que el No-todo se inscriba y una comunidad se sostenga viva.   

¡Bravo entonces por Ciudalítica que sin duda estará en ese camino!

Un fuerte abrazo

 

 

Graciela Esperanza

Directora del Instituto Oscar Masotta (IOM2)

Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL)

y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis

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Palabras de SUSANA AMADO, Directora del CID Santiago del Estero, para CIUDALITICA

Palabras de SUSANA AMADO, Directora del CID Santiago del Estero, para CIUDALITICA

Estimados amigos, Deseo compartir con Uds. este evento en el que vamos a presentar Ciudalítica a la comunidad y a nuestros colegas del Instituto Oscar Masotta del NOA y del resto del País. El nombre que nos convoca “Ciudalítica” es un llamado a los analistas, siguiendo la orientación de J-A. Miller, a dejar de ser extranjeros en la ciudad, a llevar a cabo un paso decisivo del psicoanálisis en el campo de la política y de la acción social, e incidir en el caos y malestar contemporáneo al que nuestra época nos impulsa.

“Hay que adentrase en el campo social, en el campo institucional, y prepararnos para la mutación de la forma del psicoanálisis. Su verdad eterna, su real transhistórico no serán modificados por esta mutación. Por el contrario, se salvarán, si captamos la lógica de los tiempos modernos “.

No es posible contentarse con darle su lugar a una verdad nueva señala Lacan, pues de lo que se trata es de tomar nuestro lugar en ella. “Ella exige que uno se tome la molestia”. (Jacques Lacan, «La instancia de la letra en el inconsciente).

Pero no debemos por un instante dejar de rendir homenaje en esta ocasión a nuestra querida Judith Miller, creadora del Campo Freudiano. ¿Quizás manteniendo viva su pregunta, “Cómo puede el psicoanálisis encontrar su lugar en el siglo XXI sin traicionarse y sin auto segregarse?”

El porvenir del psicoanálisis se sostiene en la formación de los analistas. Nada sorprendente decía Judith “ni nuevo, lo que es sorprendente y nuevo es la coyuntura en la cual este decir encuentra su efectividad»

Es la ética del psicoanálisis lo que supera cualquier traición y franquea todos los obstáculos si se sostiene firme en el principio enunciado por Lacan «no ceder sobre su deseo». Tal vez allí encontremos la respuesta a la pregunta mencionada por Judith anteriormente. Ella fue un ejemplo o como señala Miquel Bassols, una mujer que encarnaba “un deseo sin retroceso posible”.

Ella supo encarnarlo hasta el final bajo el nombre de “Campo Freudiano”. 

Quisiera también en esta ocasión hacer un reconocimiento al deseo fuertemente decidido del Equipo de publicaciones para sostener el proyecto de Ciudalítica hasta las últimas consecuencias. Hoy vemos el valor de esta decisión.

Me hubiera gustado mucho compartir en presencia este acontecimiento tan importante para el CID de Sgo del Estero, por el trabajo sostenido que realizan sus miembros, pero voy a brindar desde mi lugar a la hora en que Uds. levanten la copa. Con el orgullo del trabajo con Uds. desde hace varios años, los abrazo a cada uno.

 

 

Susana Amado

Directora del CID Santiago del Estero.

Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL)

y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

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