Acerca del film “Good luck to you, Leo Grande”.

Acerca del film “Good luck to you, Leo Grande”.

Marita Salgado

Algunas puntualizaciones de Lacan nos orientan en el comentario de este film.

“El significante no está hecho para las relaciones sexuales. Desde el momento en que el ser humano habla, estamos perdidos, se acabó la perfección armónica de la copulación.” Dado que la pulsión no es el instinto, sino el rodeo, el trayecto zigzagueante, que es la base del malentendido que constituyen  en la experiencia humana las relaciones sexuales,[1].

El film muestra el desencuentro, el malentendido que se produce a partir de lo real del sexo en la época, en la era marcada por internet y las Redes sociales. La oferta de objetos listos para ser usados que la web ofrece para ser consumidos por los sujetos a su vez consumidos también por los objetos. Mostrando a su vez, la posibilidad de un encuentro.

Si nos vamos interiorizando en su trama descubrimos los personajes y la trama de sus vidas.

La mujer protagonizada por Emma Thompson, marcada por una posición de rechazo del inconciente y por lo tanto de su deseo, encarnando una posición de renuncia pulsional , con su consecuencia de una moral acentuada.

Tomada por las Sagradas Escrituras por la filosofía de San Agustin, que habiendo renunciado al amor y a la concupiscencia es llevado a la fe luego de renunciar al maniqueísmo.

Esta mujer se decide a buscar en internet la posibilidad de un encuentro sexual, despojado de afecto, -quizá sus lazos anteriores,  su formalidad matrimonial y hasta su maternidad lo habían sido también-. Quiere, busca, un encuentro con un hombre joven, con un cuerpo firme y musculoso intento quizá incestuoso.

Sus nombres inventados develan el pathos de cada uno, su división subjetiva. Ella en su intento de saberlo todo averigua, también en internet el verdadero nombre de él, provocando su angustia, su división, develando la historia de Leo Grande, respecto del rechazo materno.

Este relato de Leo Grande, protagonizado por Daryl Mc Cormack, muestra además su fijación respecto de la mirada materna de una escena adolescente erótica, su congelamiento respecto de la elección de Leo de su oficio: un objeto sexual ofrecido al mercado. Ella pregunta, por la vida de él, especialmente respecto de su madre, no se separa de una posición materna, siendo quizá esa posición la causa de la inhibición sexual en la que sumió su vida.

Ella soporta y soportó su frigidez estoicamente dice que no le interesa el orgasmo, sino la experiencia sexual para la cual realiza una lista de actividades. Es posible pensar respecto de su rechazo del Inconciente y consecuentemente de la castración, agujero que reviste de moral y religión teniendo como efecto el cercenamiento de su deseo.

Es posible además pensar el film desde “no hay relación sexual”, ¿no es acaso que el personaje femenino hace existir la relación sexual en el relato de su vida matrimonial? Hacer existir lo que no existe, parece haber sido su recorrido en la vida, en un intento de prescindir del cuerpo.

Leo, sostiene una posición de objeto del Otro, él se adapta a las fantasías sexuales de cada partenaire ocasional que lo requiera y asi lo relata, hasta que se divide como sujeto en su angustia.

Se ubica como semblante de objeto del fantasma de cada partenaire que lo contrate, pago, por adelantado mediante, siendo quizá el pago mismo el que lo enmarca en el orden fálico en la época actual.

Una escansión, en el film, es el encuentro con una ex-alumna de ella a quien denigra de algún modo y ésta le replica el maltrato moral que ella les propinaba cuando era su profesora, repentinamente cambia de posición, revela la relación con Leo y se disculpa por sus admoniciones morales pasadas.

Es posible pensar en la cárcel fantasmática en la que transcurría la vida sexual de ella, cárcel que intentó abrir con la llave de internet, encontrando a Leo Grande y un goce inédito. Leo por su parte permaneció a partir de un encuentro Traumático con la mirada materna encuadrado en el fantasma de ser objeto del goce del Otro.

Esta mujer que se sostenía en el goce fálico fuera del cuerpo, en el empuje al todo teñido de moral superyoica, accede a un encuentro con un goce inédito en el cuerpo más allá del partenaire sexual que le había realizado un recorrido por su lista de sus actividades sexuales que se había confeccionado minuciosamente. Accede en su cuerpo a un goce desconocido, sola, reconociéndolo además en el espejo.

El encuentro, mas allá de internet, no fue para cada uno sin consecuencias.

[1] Lacan, J., El Seminario, Libro 17, El Reverso del psicoanálisis, 1992, Buenos Aires, Paidos, p.34

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Reseña clase 5: Dimensión clínica de los discursos.

Reseña clase 5: Dimensión clínica de los discursos.

 

La docente Cecilia Rubinetti comenzó la clase estableciendo que se centrará especialmente en el capítulo 8 del Seminario 17, retomando los capítulos 6 y 7 para ubicar las razones que llevan a Lacan a pasar del mito a la estructura, su desmontaje. Que no obedece a una razón caprichosa sino estructural.

Dirá que el saber de la histérica va más allá del mito del Edipo. Así, el Edipo, entendido como núcleo del saber inconsciente, dice menos que las histéricas. Se trata para Lacan de separar este S2 del Edipo.

El sujeto histérico más allá del Edipo: establece la docente tres puntos, verdades que el Edipo deja en un impasse:

  • La castración del padre.
  • No hay relación sexual. Imposibilidad del amo para saber de la relación sexual. Saber y amo no se juntan (Discurso amo)
  • Una particular forma de goce: a nivel de la privación, en el que el sujeto histérico dice no al goce fálico.

La histeria presenta su castración, a diferencia del amo quien la reprime. Le interesa el saber de lo sexual. En ese punto, la dignidad en relación al tratamiento de las histerias que introduce el psicoanálisis, es la de armar un lazo a partir de sostener la pregunta por la sexualidad.

La histeria mantiene en el horizonte un Otro que sepa. En el discurso histérico el a está desconectado del S2 (a//S2), saber desconectado del goce, que ningún saber logra colmar.

¿Dónde localizamos el goce en el discurso histérico? Queda oculto (a). Lo podemos localizar a partir de su sustracción, su rechazo, su manera de decir no al goce fálico, al circuito de la satisfacción fálica.

Orientación clínica: localizar el punto donde no presta el cuerpo y se retira. Donde  sustrae el cuerpo aparece un rechazo. Hacer ver que no es eso, que lo que busca es su fantasma (piquete, huelga de la histeria).

Dos salidas del Edipo:

  • A nivel del tener: viril.
  • A nivel del ser: disfrazarse, encarnar los brillos del falo para enganchar algún deseo.

El horizonte en la histeria es que sí habría relación sexual “si podría funcionar pero yo no lo estaría logrando”. Retomando lo que Lacan encuentra en el despliegue de la histeria: revela un goce de otra índole, un goce vacío. La histeria, más allá de la clave edípica, hace saber que hay un goce [de la privación] en el cuerpo privado del falo y que justamente está en disyunción a lo proveniente del falo como tal. La histeria da cuenta de un goce de otro orden bajo la barra, el que dice no al goce fálico. Se trata del goce de la privación, goce de un cuerpo privado del falo, que se obtiene a partir del no al falo. Pista que es posible pensar como lo que más adelante llamará Otro goce, goce femenino. A diferencia del plus de gozar, en el que se trata de una pérdida y una ganancia. Este es un goce que se obtiene.

Respecto de la relación sexual, dirá que no hay saber posible, articulable. De allí podemos leer “lo real es lo imposible”. El mito es un medio decir articulado a la verdad. Se trata del mito como un acercamiento posible a lo real, en tanto va al lugar de lo que no puede saberse. Lacan nos advierte que siempre hay que ubicar la falla que está detrás en la invención del mito. 

Recordemos que en la clase 7 Lacan va a revisar el interés de Freud entre la muerte del padre y la ley. Freud indaga esos mitos como modos de articular aquello con lo que se encuentra una y otra vez en la producción inconsciente. De la mano de la clínica, Freud recurre a los mitos a partir de estos padres terribles con los que se encuentra en los relatos de sus pacientes. Lacan va siguiendo este interés de Freud tomando El padre de la horda, Edipo y Moisés; buscando la articulación que da el asesinato del padre con las condiciones de acceso al Otro.

Nos da una clave de lectura “No se puede abordar seriamente la referencia freudiana sin hacer intervenir más allá del asesinato y el goce, la dimensión de la verdad”.

¿Qué lugar estructural tiene la verdad y la muerte del padre como acceso al goce?

Edipo se constituye en un amo, S1, a condición de que la verdad quede suprimida. Movimiento de represión. Se trata de reprimir la verdad para que se instale el S1. De fondo, la verdad es la castración. Un significante que permite dominar, mandar, dar órdenes pero a condición que la dimensión de la verdad sea reprimida. La posición del amo y la división no son compatibles a nivel del discurso. La posición del amo se trata de un movimiento de represión para que se instale un funcionamiento de un orden comandado por un significante. El amo está castrado y esa es la verdad que se reprime.

En el mito, el padre primordial, se inscribe por fuera de la castración y lo que queda velado es la castración del padre. Dirá Lacan que Freud se detiene en la muerte del padre como defensa, esto se localiza clínicamente. Lacan sitúa la castración como un dato de estructura vinculado al discurso del amo. Hay una defensa neurótica muy fuerte en relación al padre: las quejas neuróticas, la novela familiar, lo que me faltó, lo que no me dieron, lo que no logré ganarme, sostienen la creencia que podría haber habido un Otro sin castración. La castración es el dato fundamental del amo. Se trata en el mito, de la creencia de que puede haber un Otro sin castración. Así, la docente señala siguiendo a Lacan que, la única transmisión de un padre, es real, y es que está castrado. Entonces, el padre muerto es el velo de la castración.

¿Hay un saber sobre la muerte? No hay nadie que se sepa muerto, por estructura, es incognoscible. Así Lacan localiza un imposible. En ese punto de falla del saber, encontramos los mitos. A este real ¿Cómo lo abordamos? A partir de localizar un imposible, versión operativa de lo real. Lacan verifica lo real a partir de las matemáticas.

Es en esa articulación entre el padre muerto y el goce, en ese punto en donde Lacan pasa del mito a la estructura. Esta articulación es imposible. Es una idea mítica la del padre todo goce.

Así, Lacan dirá que el padre es el que hace el trabajo de la agencia amo. El acto de padre que veíamos por ej, a partir del Seminario 4, pierde consistencia, se desinfla. Llegando a decir que el padre no es más que un efecto de lenguaje. La docente diferencia entonces la función del padre del padre mítico primordial. El análisis apuntará a vaciar ese S1 como un todo.

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Reseña clase 4: El ingenio del sujeto histérico.

Reseña clase 4: El ingenio del sujeto histérico.

 

La docente inicia explicando que el seminario XVII de Jacques Lacan ubica el discurso del analista orientado al envés de los otros discursos. El envés de una trama, que oculta lo latente, lo inconsciente, lo no dicho, es el foco de atención del discurso psicoanalítico. En este seminario XVII, Lacan orienta a los analistas hacia la clínica, cómo ubicarse en el envés, como en una estructura necesaria sin palabras. Reformulando la primera enseñanza, donde hablaba de palabra plena, palabra vacía, entre otros temas.

Comunica que el capítulo que trabaja los capítulos VI y VII, tratando de no apartase del texto.

Enfatiza en que la tesis fundamental del seminario XVII es: El discurso analítico es el envés del discurso del amo.

Lacan habla en lenguaje hegeliano, amo y esclavo, pero de una forma novedosa. El discurso es un lazo social. En el discurso del amo, el amo manda a trabajar, y el esclavo es el que sabe. El esclavo tenía un saber, saber medio de goce, tenía un saber ancestral. El amo manda a trabajar para que produzca, un producto: el plus de gozar. Explica como los matemas en los distintos discursos tienen distintas funciones según el lugar que ocupen.

Expresa que Miller ubica a este seminario en el goce discursivo y la relación significante y goce, produce pérdida. Le llama plus de gozar porque esa pérdida deja un anhelo de recuperación.

En el discurso del analista el a, tiene la función de causar el deseo.

Va a haber un sujeto representado por un significante que lo ha dividido. Este funcionamiento va a ser el funcionamiento del inconsciente, donde un sujeto está representado por un significante enigmático que lo divide, y lo dirige a buscar un saber, cuando se abre el inconsciente. El desciframiento tiene un tope, que es el fantasma. El saber inconsciente produce un saber fantasmático.

Al amo no le interesa el saber, pero la verdad oculta, es que el amo es un sujeto barrado.

En psicoanálisis el amo es el padre, pero a partir de esta nueva estructura de los discursos, el padre va a ser considerado como un S1. Y en esa relación del S1 con el S2, existe la posibilidad de que se produzca en la falla, un sujeto, en el hueco entre los significantes.

En relación a la clínica, un análisis comienza en una intervención analítica, cuando el S1, significante sintomático, sin sentido, lo ha dividido y hay un sujeto. 

En el discurso universitario, el agente es el que sabe, diferente, al saber articulado del inconsciente. El saber del esclavo, se le ha robado y manda el que sabe, el saber académico. La verdad oculta de este discurso, no es el saber por el saber mismo sino el mercado, para tener más poder. El astudado, tiene que saber más, se convierte en unidad de valor. El sujeto va a estar producido por el objeto a, pagando con su propia piel.

Para diferenciar el discurso analítico de los otros discursos, expresa que el discurso analítico es el único en el que el agente cae. Considera que al psicoanálisis hay que hacerlo producir, producir nuevo saber para no dejar de existir.

Para ejemplificar, recurre a los testimonios de los AE, que testimonian el atravesamiento del fantasma y concluye que se espera del fin de análisis una ganancia de saber.

El saber en el análisis es un saber mítico, aunque Lacan critica a los mitos freudianos. El saber que le interesa al psicoanálisis, en el lugar de la verdad, no es un saber todo, sino medio dicho, yendo en contra del cierre fantasmático.

Manifiesta que el mito siempre empieza con una contradicción, pero nunca se cierra, nunca un saber clausurado.

Freud cuenta que Moisés fue asesinado, pero Lacan va a decir que no hay registro; como tampoco de la horda primitiva. Lacan se desprende de los mitos freudianos considerándolos un sueño de Freud, pero toma de ellos la estructura, las inscripciones significantes en torno a la ley. Toma el ingenio del discurso de la histeria para poner a trabajar al amo que intenta responderle con saber, que nunca la colma.

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Reseña clase 3: El lugar de la verdad y el goce.

Reseña clase 3: El lugar de la verdad y del goce.

 

La clase estuvo a cargo de docentes locales: Inés Contreras y Gabriela Maidana. Se abordaron los capítulos 4 y 5 del Seminario XVII de J.Lacan “El reverso del Psicoanálisis” se partió desde el concepto de discurso en psicoanálisis que Lacan propone en este seminario,  primero diferenciándolo de la lingüística por la presencia en él de goce, dato esencial e inseparable de toda experiencia humana y que el psicoanálisis nos enseña a reconocer. Es a través del discurso que se da el nacimiento al sujeto por el poder de la palabra, pues su lugar está ya inscripto en el momento de su nacimiento, por eso el sujeto es efecto de discurso; esta perspectiva introduce  una vuelta más sobre la constitución del sujeto.

Con la formalización de los discursos Lacan hace ingresar  el goce en el aparato Simbólico y propone una articulación significante y goce. Para Lacan un discurso… “es lo que determina una forma de vínculo social” lo que lo aleja de ser sólo una simple sucesión de enunciados, …”no hay discurso que no sea del goce” remarca Lacan y menciona los lugares en el discurso: agente, trabajo, verdad y producción. Es en el capítulo 4: Verdad hermana del goce, donde plantea el lugar de la verdad para el psicoanálisis y va a hacer un tratamiento de ella.

A la pregunta ¿Cómo acceder a la verdad? Lacan señalará siguiendo la línea de este seminario que se la aprehende a partir de los discursos, pero no es tan fácil de atrapar. La verdad no se presenta expuesta abiertamente, “la verdad está escondida pero tal vez no esté ausente”.  En psicoanálisis existe lo que está escondido y que puede decirse y existe lo imposible de decir, que está radicalmente ausente y lo estará siempre.

La docente plantea las elaboraciones de Lacan en su enseñanza respecto de la verdad; de la verdad en singular valorizada, llegará a las verdades en plural y variables que Lacan las llamó “varidad” verdad-variable  En 1953 en “Función y campo de la palabra y el lenguaje” va a hacer equivalencia entre verdad y lo reprimido, luego será la mentira el nombre de lo reprimido y la verdad es el resultado del retorno de lo reprimido y en 1976, en el Prefacio de la edición inglesa del Seminario 11 habla de la verdad mentirosa. ¿Qué pasa en los lapsus? la verdad desaparece tan pronto como aparece, nadie puede decirla, pero ella insiste. Cuando logra decirse como un saber revelado es bajo la forma de una proposición significante, se trata entonces de un “medio decir”, ahí está el goce ligado al saber, lo que explica que el analizante insiste en fabricar un saber lleno de sentido, el saber, un medio de goce. Así la verdad es siempre supuesta y construida en un discurso, y es ahí donde tropieza con lo real, una y otra vez porque la verdad no llega a decir todo lo real del goce. En un principio Lacan pensaba que había una verdad del goce, que podía pasar al saber, como un tratamiento de lo real mediante lo simbólico, pero la verdad no logra su representación por eso Lacan va a decir la verdad-mentirosa que quiere decir que miente sobre lo real, la verdad esconde a lo real….no hay verdad del goce.  ¿Porque decir entonces  que la verdad es hermana del goce? Menciona el concepto de sororidad, una hermandad, ya que tienen un mismo origen, ambos son residuos de la articulación significante, pero sus destinos son diferentes. El goce es un objeto que circula mientras que la verdad es un lugar fijo.

Del capítulo 5 ”El campo lacaniano”, se destaca  que allí Lacan  retoma las elaboraciones freudianas sobre “la teoría económica de las pulsiones” de 1914 para ubicar lo que éste  plantea respecto al saber, en tanto el saber  habla solo, es el  inconsciente, es cosa que se dice, es cosa dicha, pero a veces nos abandona, se escabulle, tropieza en las inmediaciones del goce.  Las formaciones del inconsciente dan cuenta de ello, Lacan dirá entonces, el saber es medio de goce, en tanto cumple la función de agujerear al Otro. Así el discurso siempre se articula a una renuncia o pérdida, algo viene en más en el mismo lugar de la pérdida, como un plus; y lo llama objeto a, objeto plus de gozar, es el nombre de la pérdida que se pone en juego por el efecto de la entrada en el lenguaje.  El discurso se origina en el goce y busca dominarlo pero no lo apacigua, más bien lo turba nos dice Lacan.

Así el objeto a no es ya un objeto particular articulado al deseo del Otro sino que es goce del Otro. Lacan dirá “el goce es el tonel de las Danaides”, una vez que se entra no se sabe hasta donde va. Se empieza con las cosquillas y se acaba en la parrilla”.  Es decir, que el placer si bien regula algo del goce, hay un más allá que es más fuerte que el yo e implica la pulsión de muerte; este más allá del placer es el goce, con lo que el objeto a, pasa de objeto causa de deseo a ubicar su consistencia consistencia lógica.

Estas elaboraciones dieron paso a ubicar una de las cuestiones esenciales que constituyen el eje de este seminario, el discurso del psicoanálisis como reverso del discurso del amo.

Lacan planteará que a diferencia de los discursos del amo, el de la histeria y el universitario, el psicoanálisis propone en el lugar de dominancia el objeto a, es decir el lugar de causa de deseo, lo esencial en la relación analista- analizante será hacer aparecer ese plus de gozar para luego anudarlo con el sufrimiento, con el phatos para que se produzca un síntoma .  Propone histerizar el discurso, que los sujetos hablen como las histéricas pues así tropezará con algún saber y según de qué manera lo arrastra o lo rechaza eso dará cuenta del más allá del placer.

Cuando la operación de división subjetiva se produce en un análisis, vía la transferencia será posible una rectificación subjetiva, división del Otro, que Lacan matematiza S (A/), falla que es obturada por el fantasma.

Como se conmueve esta posición en un análisis? Dirá Lacan en este seminario,  por la operación que consiste en practicar el corte del sentido en dirección a conducir al hablante a un sin-sentido de sus dichos y a un fuera de sentido de su goce sintomático, de su sufrimiento.

A continuación se realizó una presentación clínica a cargo de María de los Angeles Améstegui integrante del CID, propiciándose luego una amena e interesante conversación con los participantes.-

Área Investigación y Docencia

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Reseña clase 2: Comienzos de análisis <> discurso.

Reseña clase 2: Comienzos de análisis <> discurso.

 

Marita Salgado al inicio de su exposición refiere a que a diferencia de los post freudianos que centran su trabajo en la hegemonía del yo y en la vertiente imaginaria,  Lacan retoma el lenguaje y extrae de la enseñanza de Freud las leyes del inconsciente. En el seminario 17 empieza a trabajar lo real a partir de la cosa freudiana, lo inabordable por la vía del significante.

Interroga  la relación entre el comienzo de análisis y  discurso.  El material es la palabra, ¿  que estatuto tiene esta en psicoanálisis?

Tenemos varias instancias lalengua, el significante, la palabra, los discursos.

El lenguaje no le habla a nadie, es una elucubración de saber sobre lalengua. Somos animales del lenguaje del que no  sabemos su origen indica Lacan.

Lalengua es un conjunto de equívocos. Un conjunto de significantes amos que no tienen relación entre si. El saber que se articula acerca  de lalengua es un saber agujereado.

Lacan afirma que el que le habla a alguien es el discurso.  El discurso es un lazo  social que se soporta en el lenguaje y es necesario como  barrera al goce para que se produzca este   lazo social.   Lo que marca al discurso como un lazo social es el lugar de producción del inconsciente. Ante lo que,  precisa la docente, el sujeto psicótico está en el lenguaje pero no en el discurso

El analizante al comienzo del análisis viene con las palabras, no con los significantes. La palabra, es sugestiva a diferencia del significante que analítico, tiende a dividir.

El saber inconsciente tiene relación con el amor. Para analizarse hace falta el amor de transferencia. La transferencia es libidinal,  no solo significante. 

Siguiendo a Eric Laurent  ubica Marita Salgado que es el discurso histérico el que permite la entrada al  análisis pero no la salida. En este discurso el sujeto está dividido por el pathos. En el seminario 10: Lacan toma al goce del Síntoma. El objeto a como real, la positivización del objeto que se hace presente en la angustia.

El Síntoma no es llamado al otro, se basta a si mismo, no necesita del otro. El Síntoma se atraviesa, puede volverse interpretable a través de la transferencia. Lo que nos interesa como analistas son los síntomas,  disolverlos con las mismas palabras del paciente, enseña Lacan.

El goce del Síntoma comporta  una suplencia,  se goza del síntoma porque no hay relación sexual. Decir que no hay relación sexual, es equiparable al acto analítico,  no hay un encuentro posible con el significante. No hay deseo de saber,  lo que conduce al saber es el discurso histérico.

En el discurso del analista lo que prima es el objeto. Lacan introduce ahí el concepto de semblante para el analista.  Es la representación de algo que no hay, semblante de objeto,  para poder perder; transformado en un deshecho al final de un análisis.

Un análisis comienza con un sujeto dividido,  determinado por un significante que produce goce, el paso a dar con la instalación de la transferencia es el de convertir esas palabras en significantes.  En el curso de un análisis se tratará de desprender los S1 del saber,  paca acotar el goce ligado a estos.  Sobre este aspecto  la docente comenta una referencia de J. A. Miller en su seminario Sutilezas Analíticas, en la que realiza una crítica al Seminario 17  en relación a los análisis que duran, ya que dice Lacan,  no es por el significante que se va a dirimir el goce.  

Ir de la novela al cuento, para operar una reducción del goce mortífero. La  obra está primero y espera el autor, tal vez este llegue a ocupar el sitio que le esperaba. Con esta orientación que guió a Eric Laurent al inicio de su análisis con Lacan,  finaliza su recorrido nuestra docente invitada, dando lugar a una animada conversación entre los presentes.

Área de Librería.

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Reseña clase 1: La estructura del discurso

Reseña clase 1: La estructura del discurso.

 

Docente: Susana Amado, AME Y AMP.

La primera clase del Seminario Clínico Anual estuvo a cargo de Susana Amadocuyo título fue “La estructura del discurso”. Se realizó bajo la modalidad mixta presencial-virtual en la sede de nuestro CID.

La docente realizó un recorrido preciso partiendo de la pregunta  ¿Por qué cuatro discursos? Precisa que en este seminario, queda clara la consideración del Psicoanálisis como una forma de lazo social. «La esencia de la teoría psicoanalítica es un discurso sin palabras» Esto significa el discurso como una estructura necesaria que excede a la palabra, siempre más o menos ocasional. Subsiste muy bien sin palabras, en ciertas relaciones fundamentales, que no se pueden mantener sin el lenguaje. Mediante el lenguaje se instauran relaciones estables en las que se inscribe algo más amplio que las enunciaciones efectivas. Precisa además, que Lacan introduce el concepto de goce en relación al discurso y explica, el rasgo o trazo unario, tiene que ser perdido, tiene que ser borrado por lo cual pasa al significante. Esta marca  que es anterior a la inscripción del lenguaje, articula significante, goce y cuerpo.

 

Partiendo de esta premisa, en el desarrollo de la clase fue precisando la conformación y legalidad con que Lacan fue construyendo la estructura de cada discurso: Discurso del Amo, Discurso Universitario, Discurso de la Histérica y por último, Discurso del Analista.

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Grupo de investigación Lo masculino y femenino en Psicoanálisis.

Grupo de investigación Lo masculino y femenino en Psicoanálisis.

 

Se propone con este espacio realizar la lectura y comentario de textos referidos a lo masculino y femenino en psicoanálisis, como elecciones del sujeto que no están determinadas sólo por la diferencia anatómica, el cuerpo biológico, sino identificaciones sexuales que pertenecen al campo significante.

 

Nos guían algunas preguntas:

– ¿Cómo se presenta la clínica de la neurosis, particularmente histeria y obsesión, en relación con las posiciones sexuadas hombre – mujer?

– ¿Qué permite a un sujeto nombrarse como hombre o mujer?

– ¿Qué relación tiene la histeria y la obsesión con las posiciones mujer y hombre, respectivamente?

Algunas de las líneas de trabajo serán:

–  La histeria (deseo insatisfecho e identificación al hombre) y la obsesión (destrucción del Otro) cómo dificultad para la asunción de una posición subjetiva, ya sea masculina o femenina.

– La histeria y la obsesión como obstáculos para el lazo de amor entre el hombre y la mujer.

La dificultad de asumir una identificación sexual hombre – mujer en relación con la angustia del sujeto.

 

La cuestión hombre-mujer está atravesada por los siguientes temas: el falo (significante del deseo); el goce femenino (alteridad radical); la pregunta histérica: que es ser una mujer; la relación entre el hombre y la mujer: la dialéctica fálica; la mujer como objeto causa de deseo; entre otros.

 

Texto de orientación

-Freud S: La organización genital infantil (1923); Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos (1925); Sobre la sexualidad femenina (1931); La femineidad, en Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis (1932)

-Lacan J: Seminario 3 Las psicosis. Cap. VII: La pregunta histérica I y II, Ed. Paidós, 2006

– Otto Fenichel: La ecuación simbólica: muchacha=falo (en Colección DIVA Número 15 – Setiembre de 1999 Dirección: Silvia Elena Tendlarz)

-Schejtman, Fabián; Godoy, Claudio: La histeria en el último período de la enseñanza de J. Lacan (UBA. https://www.aacademica.org/)

-Tendlarz Silvia: Relaciones y diferencias entre la histeria y la feminidad (http://www.silviaelenatendlarz.com/)

-Álvarez Bayón Patricio: Falo simbólico y falo imaginario (www.psicoanalisislacaniano.com)

 

 

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Grupo de investigación Introducción a la clínica de las psicosis.

Grupo de investigación Introducción a la clínica de las psicosis.

 

Este curso introductorio tiene como función acercarnos a los instrumentos con los que cuenta el Psicoanálisis, para abordar los conceptos fundamentales en el campo de las psicosis.

Partiremos de la doctrina freudiana para llegar a las enseñanzas de Jacques Lacan, así los conceptos fundamentales de las psicosis y las neurosis, estarán en intersección, para desplegar sus diferencias y coincidencias.

Valoramos el diagnóstico diferencial, en la precisión de las estructuras: neurosis-psicosis, y  las dificultades, que pueden estar, en la clínica psicoanalítica cuando las psicosis no se han desencadenado.

Interrogaremos  la posición del analista y los recursos con los que cuenta, para transitar la interlocución entre el sujeto psicótico y el analista.

 Entendemos que, no es a partir de la comprensión, ni de la interpretación sino por la vía de la construcción, que se va poniendo en evidencia la posición del sujeto.

De este modo consideramos “la cuestión de las psicosis” (1) como un tiempo necesario en la formación del psicoanalista.

(1)-Jacques Lacan, Seminario 3, Las Psicosis.

Contacto: contrerasinesc@gmail.com

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La histeria: cuerpo, sexualidad y pregunta por la femineidad. -Francisco Ruiz-

La histeria: cuerpo, sexualidad y pregunta por la femineidad. -Francisco Ruiz-

 

Los tres puntos mencionados arriba son coordenadas que nos permiten abordar la cuestión de la histeria, tanto en Freud como en Lacan. Respectivamente se refieren a la conversión como mecanismo de producción del síntoma, a un afecto de contenido sexual que se rechaza y a la pregunta histérica ¿qué es ser una mujer?

Son cuestiones organizadas conceptualmente en un registro psicopatológico, clínico, como discurso y como modo de subjetividad (1)

El cuerpo en la histeria

Los casos de psicoterapia de la histeria de Freud muestran principalmente las formaciones sintomáticas alrededor del cuerpo, que no corresponden a una causa orgánica sino a un contenido psíquico. Sensaciones olfativas en el caso de Miss Lucy, que se constituyen como un símbolo mnémico. En Miss Lucy se destaca el conflicto amoroso. Qué era lo que justificaba la conversión, se pregunta Freud. “…en los casos de adquisición de la histeria es indispensable la existencia de una previa condición: la de que una representación sea expulsada voluntariamente de la conciencia (reprimida) y excluida de la elaboración asociativa”. La cuestión del cuerpo en la histeria queda muy bien expresada en el siguiente párrafo: “la magnitud de excitación que no puede entrar en asociación psíquica encuentra, con tanto mayor facilidad, el camino equivocado, que conduce a una inervación somática” (2)

La sexualidad

El caso Catalina, a diferencia del de Miss Lucy nos muestra claramente el elemento sexual, cuando la paciente es perseguida con fines sexuales. El síntoma se produce, no en un primer momento, sino en escenas que suceden en años posteriores. Freud desarrolla aquí su teoría del trauma, planteando que los efectos sobre la paciente “adquieren más tarde poder traumático” (3)

La pregunta histérica: qué es ser una mujer.

El caso paradigmático de Freud, Dora, extenso y por momentos complejo nos deja múltiples líneas de investigación: el amor al padre, el deseo insatisfecho, la identificación al hombre, pero nos centramos en la pregunta que organiza el síntoma y es qué puede ser deseable en una mujer. Es Dora la que se pregunta, sin hacerse esa pregunta explícitamente, pero sí en la fascinación por la vecina amante del padre. La histérica se pregunta sobre qué es ser una mujer por intermedio de la mirada masculina, de ahí la identificación al hombre, para saber qué desea un hombre en una mujer. Dice Lacan: “Toda la historia de Dora cabe en esta oscilación por la cual ella no sabe si solo se ama a sí misma, a su imagen magnificada en la señora K, o bien si desea a la Sra. K” (4)

*Texto que contiene alguno de los puntos desarrollados en Taller sobre la Histeria en el CID Santiago en el mes de Noviembre del 2022.

Citas

  1. Mazzuca, Roberto y otros: Las diferencias entre la histeria freudiana y la histeria lacaniana. (XV Jornadas de Investigación y Cuarto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur. Facultad de Psicología – UBA) en aacademica.org
  2. Freud S: Miss Lucy R, en Estudios sobre la histeria (1893), Ob. Comp. tomo 1, ed. Biblioteca Nueva – El Ateneo, 2008, Pág. 95
  3. Idem: Catalina. Page. 107
  4. Lacan J: Freud y Dora, en Seminario 1 Los escritos técnicos de Freud, Ed. Paidós, 2021, Pág. 273

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Seminario Clínico Anual 2023: «COMIENZOS DE ANÁLISIS: DEL DISCURSO DEL AMO AL DISCURSO DEL ANALISTA.» Lecturas del Seminario XVII de J. Lacan.

Seminario Clínico Anual 2023: "COMIENZOS DE ANÁLISIS: DEL DISCURSO DEL AMO AL DISCURSO DEL ANALISTA." Lecturas del Seminario XVII de J. Lacan.

Es la propuesta para este año abordar la lectura del Seminario 17 de Jacques Lacan, El reverso del psicoanálisis (1969-70), orientándonos por la práctica del discurso psicoanalítico hoy y el lazo que éste produce.

Freud ubicó tres profesiones imposibles para la humanidad: gobernar, psicoanalizar, educar. A estas profesiones Lacan las formalizará bajo la forma de un discurso sin palabras, y agrega también el discurso de la histeria, en tanto lee como síntoma de la época, la ley puesta en cuestión (1).

Cuatro discursos, cuatro lugares, cuatro producciones distintas. Esto es lo que Lacan ubica como estructura, siendo lo característico de la estructura, un elemento de imposibilidad (2). Punto de partida, sino su condición, para la práctica misma del psicoanálisis. Aquí el goce muestra el punto de inserción del aparato, del lenguaje. Es por ello que, señala Lacan en este seminario, no hay discurso que no sea del goce. Punto crucial para leer El Reverso del Psicoanálisis, cuando se plantea la cuestión del lugar que tiene el psicoanálisis en lo político.

Al respecto, el goce es ubicado como una irrupción, un sobrante, una caída. Así, tomará las elaboraciones de Marx respecto de la plusvalía donde ubicará aquello que el discurso del amo produce: plus de gozar, goce que se capta en su dimensión de pérdida. Es esta pérdida la que inaugura el efecto de entropía que produce el plus de gozar, el goce a repetir.

Hasta este momento de la enseñanza de Lacan la pérdida de goce se producía a partir de  la castración operada por el padre. En este seminario va a ubicar que esa extracción proviene del propio significante en la operación por la que causa a un sujeto. “Llamamos sujeto a lo que es vehiculizado por un significante para Otro significante” (3) Significante que no sólo vehiculiza al sujeto tachado, sino también al goce como objeto perdido. “al mismo tiempo que el goce está prohibido puede ser dicho entre líneas”(4). En la deriva metonímica del goce mortificante, los discursos operan ofreciendo a este goce un rodeo por las vías del principio del placer,  posibilitando el funcionamiento del mundo.

Lacan en este seminario XVII ubica como  lo más  esencial en los discursos al objeto a, en tanto que irrepresentable, determina la función de la repetición del síntoma.  Repetición  que se escribe a partir de la  función del rasgo unario     “…precisamente porque ninguna representación identificatoria  es completa, esta representación tiende a repetirse.” (5).  El discurso analítico, al poner el objeto a en el lugar de la producción, tomará  un lugar privilegiado respecto de la posición que asume para el discurso del Amo. Mientras que éste último espera que las cosas marchen, el analista va a operar con lo que no anda, con lo que se pone en cruz en la vida de un sujeto que consulta para arribar a algún saber sobre el goce en juego en eso que se repite.  Primer momento al que le suceden las entrevistas preliminares en las que un sujeto comienza a decir sobre su malestar, su angustia. Tiempo de la puesta en forma del síntoma y de la escucha de aquellos significantes amos ligados a la cadena que los fijan al sentido. Interrogarse sobre su padecimiento y la satisfacción paradójica allí implicada conlleva, en los comienzos de un análisis, a suponer una respuesta en el campo del Otro, en el del analista.  Lugar de saber que el analista, en cambio, otorga al inconsciente siendo la transferencia el artificio, la estrategia, que posibilita aquel pasaje del Sujeto Supuesto Saber al estatuto que tomará el inconsciente y el síntoma en el trabajo analítico para un sujeto. Dos preguntas orientan al practicante de un análisis desde el inicio;  ¿qué sentido entraña el síntoma? ¿qué  goce en juego se implica allí?

Es a partir del concepto de plus de gozar que Lacan construye el de letosas “los pequeños a minúsculas que se encontrarán al salir, ahí sobre el asfalto de cada rincón de la calle, tras los cristales de cada escaparate, esa profusión de objetos hechos para causar su deseo, en la medida en que ahora es la ciencia quien lo gobierna” (6)  Estos objetos se multiplican, son masificantes, objetos universalizables como ejemplo las mass-media, radio, tv…etc. Podríamos ubicar aquí que por el dominio de la Ciencia las letosas son ubicadas en el lugar de la causa del deseo, no sin precisar que la Ciencia no quiere saber nada sobre la verdad como causa de deseo intentando suturar la división del sujeto, la pérdida, forcluyéndolo. Así podríamos ubicar que el Discurso capitalista intenta la recuperación de un goce para todos, goce globalizado, por medio de las letosas. Época del empuje  a la felicidad a través  del consumo de objetos, en la que la producción apunta a un mas, mas, mas… negando la imposibilidad y dejando a los sujetos en impotencia, el Discurso psicoanalítico se propone como envés, intentando transformar la demanda de felicidad de un sujeto a un deseo de saber sobre la causa de su deseo. Con relación a esto Lacan en Televisión propone al psicoanálisis como salida del Discurso capitalista. ¿De qué manera el psicoanálisis lee y aporta al malestar de la época? ¿De qué modo su práctica invita a escuchar aquello que los otros discursos vociferan y acallan al mismo tiempo? ¿Que orientación podremos extraer sobre la posición del analista frente a esto?

¿Cuál es el reverso del psicoanálisis hoy? ¿Qué lazo para el analista, con otros discursos, en su práctica y con el psicoanálisis?

 

Citas

(1) Lacan, J. (1969-70) El seminario de Jaques Lacan: Libro 17: El reverso del Psicoanálisis. Ed. Paidós, (2009), Pág. 46.

(2) Lacan, J. (1969-70) El seminario de Jaques Lacan: Libro 17: El reverso del Psicoanálisis. Ed. Paidós, (2009), Pág. 48

(3) Miller, J.-A ,(1998-1999) La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica,  Paidós, Buenos Aires, 2003. pag 247.

(4) Ibíd, pag. 251

(5) Ibíd , pag. 247.

(6) Lacan, J. (1969-1970) El seminario de Jaques Lacan: Libro 17: El reverso del Psicoanálisis. Ed. Paidós, (2009), Pág. 174.

 

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