V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de Trabajo.

Estados de trabajo: Grupo de investigación De amores y ficciones. Psicoanálisis <> Literatura.

Amores y ficciones

De la literatura al psicoanálisis: resonancias, derivas.

Sabrina Romera*

 

 “Puedo decir lo que quiera, nunca sabré por qué se escribe ni cómo no se escribe”

Marguerite Duras

 

Desde el 2021 funciona en el CID el espacio de psicoanálisis <> literatura “De amores y ficciones”. Comenzamos leyendo a Marguerite Duras, Un dique contra el pacífico fue el primero, después El amante y por último El arrebato de Lol V. Stain. También leímos “Escribir”, una especie de ensayo donde aborda cómo piensa ella la escritura. El año pasado las lecturas fueron «El corazón del daño», de Maria Negroni. Y ahora estamos con “Una temporada con Lacan”, de Pierre Rey, quien fue paciente de Lacan.

Eran muchas las preguntas que tuve al iniciar este espacio ¿qué relación hay entre la literatura y el psicoanálisis? ¿Qué lee el psicoanálisis en un libro de literatura? ¿Para qué sirve leer literatura en psicoanálisis? 

En el libro Mujeres de Papel, Graciela Brodsky señala conveniente partir “del uso que algunas mujeres y algunos hombres le dan a la escritura para empujar lo que no se sabe al límite de lo que se escribe” (p.11). 

Debo reconocer, cuando empezamos yo discutía bastante… Quería que debatamos, que definamos desde dónde estábamos leyendo lo que leíamos, cuál era la relación –¿proporción?- entre el psicoanálisis y la literatura. Fue necesario cierto tiempo hasta captar que, en principio, relación no hay, o al menos que psicoanálisis y literatura pertenecen a campos distintos. Así, fue posible a partir de la lectura despojada de sentido, arribar, encontrar algunas resonancias, con conceptos del psicoanálisis. En particular, permitió la formulación de la pregunta por lo que se lee y lo que se escribe en un análisis.

Sobre la escritura en psicoanálisis

Litoral, es el término que Lacan utiliza en Lituraterre para referirse a la letra. De regreso de su viaje por Japón, Lacan sobrevuela la región de Siberia. La vista aérea de la planicie lo impacta: desolada, sin vegetación, sin imagen, sólo reflejos y sombras, hilos de agua que se dibujan como ideogramas. La tierra en su litoral se le presenta como “la tachadura de ninguna huella previa”, un puro trazo. A diferencia de una frontera que separa dos partes haciendo límite, en el litoral se trata de un territorio o espacio compuesto por elementos heterogéneos donde no es posible establecer un adentro y un afuera, un interior y un exterior.

A ese territorio litoral lacan lo equipara al lugar de la letra en psicoanálisis. “Entre el goce y el saber, la letra traza el borde de un agujero” (Camaly, p.150).

Así, la escritura, para el psicoanálisis, está en relación a la destitución significante y no a la proliferación de sentido que se desprende de él. La escritura denota el contorno de un espacio vacío. Mantiene una íntima relación con el goce, la escritura indica un goce o, como dice Lacan, “lo escrito es el goce”. Pero no lo traduce ni lo explicita. Lo que se escribe no descifra el goce sino la ausencia de significante que permita nombrarlo de una vez y para siempre (Camaly). Si el significante pertenece al orden de lo simbólico, el lugar de la letra estaría en relación a lo real.

Este “vacío intermedio” (nombre que Lacan toma prestado del poeta chino Francoise Cheng), posibilita mantener junto lo que no se mantiene junto: lo real y el sentido o, el goce y el saber. 

Así lo reflejan algunos pasajes de El corazón del Daño, de María Negroni**. Allí dice: “Un libro es una perplejidad de la claridad (…)/ Escribir sería, en tal sentido, enfrentarse a un rostro que no amanece. O, lo que es igual: esforzarse por agotar el decir para llegar más rápido al silencio. / Saber o no saber. Saber y no saber.” (p.17)

 En otra cita podemos leer lo siguiente: “La escritura es un asunto grave. No basta con recoger los restos del naufragio. / Hay que instalar en medio de las ruinas, las marcas de una obsesión. / Y después dejarse embeber, eludiendo el tedio de cualquier presente. / Todo lo que pide es ser la intemperie misma. / Tirar el hilo de la madeja de lo que no sabe, para hilar con eso un pensamiento ciego. / A veces, por esos vericuetos se llega lejos. / Se abandona la estupidez. / Se tolera el peso de lo escaseado.” (p. 21)

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

 

** Negroni, M. (2022) El corazón del daño. Ed. Literatura Random House, 4ta edición.

 

Ficciones de Vidas.

Patricia Soto*

 

Obra: El Corazón del daño. Autora: María Negroni.

 “…el psicoanalista sólo tiene derecho a sacar una ventaja de su posición, (…)  la de recordar con Freud, que en su materia el artista siempre le lleva la delantera, y que no tiene por qué hacer de psicólogo donde el artista le esboza el camino”. J. Lacan en su Homenaje a Marguerite Duras. ( Otros Escritos)

El Corazón del daño transita por  los enigmas  de  lo femenino,   el valor del lenguaje, la poesía y la escritura, la relación madre/hija. Las respuestas que no se encuentran, las carencias que no se cubren,   hilados por la poética de María Negroni. 

Me interesó situarme en   dos interrogantes que atraviesan la vida de la protagonista quien     transitando el duelo por el reciente fallecimiento de la  madre,   se preguntará por su    relación con esta, y por el lugar de lo femenino  en la vida de una mujer escritora. Lo femenino como lo que está más allá del falo, ese goce imposible de atrapar con las palabras, porque justamente se ubica en ese lugar donde el significante falta  para nombrarlo.  

  1. Freud en su  conferencia 33,  La feminidad,  nos enseña   que al psicoanálisis no le corresponde  tratar de describir lo que es una mujer,  labor casi impracticable para nuestra ciencia, aclara,  sino  “ investigar como de la disposición bisexual infantil surge la mujer”.

Anticipa así lo que Lacan formulará tiempo después;  el hecho de que no hay el significante que nombre lo que es La Mujer …ellas son una por una, dirá. 

Otro de los señalamientos  que nos deja  Freud es  el hecho de que  no se puede comprender a una mujer sino se pone de relieve la primera fase preedípica de “ligazón-madre”   más intensa y duradera en la niña que en el niño.  La niña,  que se encuentra castrada de entrada a   diferencia del varón,  hace responsable a la madre de su falta fálica,  apartándose de esta   por todo lo que no le dio  con una gran hostilidad. 

Leemos en el Corazón del Daño: 

Preguntas en el hogar mental: 

¿Yo te resultaba extraña y por eso me atacabas?

¿Me mirabas como envidiosa o desconfiada? 

¿Por qué competías conmigo? 

¿Por qué te obedecí toda la vida? 

¿Le debo a esta zozobra la escritura?”  (pp. 133)

Por su lado, la madre escribió: 

Querida hija,  mi gran ilusión realizada, mi única posesión enteramente mía. ( pp. 15)

  1. Barros en su libro, La madre. Apuntes Lacanianos, nos advierte, lo cito,  “creer que lo maternal es más “claro y unívoco” en comparación con lo femenino es una facilidad que debería evitarse”  y agrega que   el vínculo madre-hija/o  se nos presenta como un paradigma de la relación amorosa, ya que, de todos los lazos éste se presenta como uno que no es fácil de cortar, incluso cuando se corta.  

Para concluir,  la obra nos enseña que,  con el lenguaje como  instrumento  la protagonista armó su ser de poeta,   con el interrogante sostenido por el cómo conciliar escritura y  feminidad, la biblioteca y la  vida,  la poeta  y la mujer.

Nos cuenta: 

“Me transformé en lectora empedernida de mujeres”

Consulté biografías.

Armé mi propio canon, o anticanon de poetas norteamericanas del siglo XX…

No faltó nada.

Las había suicidas, solteras recalcitrantes, jóvenes hermosas y sensuales, viajeras, madres…

Les preguntaba  cosas.

¿Cómo se concilian escritura y pulsión sexual,  maternidad y ambición,  talento y hogar?

….

¿Qué tienen que ver el amor con la biblioteca,  la biblioteca con la incapacidad de  vivir?

Así me estuve un buen tiempo.

Muy pronto me di por vencida.

… 

 Pensé:  ¿y si la locura de escribir nos viene de no aliarnos con las madres?”  (pp. 98-99)

Cabe  preguntarnos si  encontró    la respuesta que buscaba,  incluso,  si la hay.   O ¿podemos  pensar  que sostener el interrogante abierto,      dando  lugar a su  división,   al    No-toda; poeta, mujer, madre, hija, etc.  es  “su  respuesta”  que la vivifica?



Bibliografía

-Freud, S. “La feminidad”. Conferencia 33. Tomo 22. Obras Completas. Editorial Amorrortu. 

-Negroni, M. “El corazón del Daño”. Editorial: PRH grupo editorial. 2.022

-Barros, M. “La madre”. Editorial Grama.2018

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Ciudalitica | 2023

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V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y de Lectura. Estados de trabajo.

Estados de trabajo: Grupo Freud a la letra y Lo femenino y lo masculino en Psicoanálisis.

Grupo de lectura Freud a la Letra

 Daniela Lescano*

El grupo de Lectura Freud a la Letra comienza en el año 2023, como una necesidad de recordar y trabajar antiguos textos fundantes del Psicoanálisis. Adentrarnos y volver a la lectura de Freud, para poder acompañar las enseñanzas de Lacan, no sin vueltas y complejidades. 

Tomando las indicaciones de Lacan en Caracas, en 1980, en su último seminario cuando expresa, “yo soy freudiano”, en su interés por provocar el retorno a la lectura de Freud. Freud es un acontecimiento del siglo XX, que modifica la noción del ser humano en el mundo. Se atreve a desplazar al hombre del centro del universo, a adentrarse en el campo de la histeria, a estudiar la sexualidad infantil, discurre con personalidades de la época y construye su teoría con otros, utilizado en ocasiones misivas. 

La modalidad del grupo: es la lectura con “disciplina del comentario”, de manera virtual y semanalmente (Martes 17:30 hs). Lacan plantea en 1953, que “comentar un texto es como hacer un análisis” y el lector, ha de utilizar todos sus recursos para interrogar al texto no solo en sus relaciones con el autor sino, en especial, para hacerle responder a las preguntas que nos plantea, tratándolo en su valor de transferencia. Y Miller explicita que, en la disciplina del comentario, “el texto pregunta y el texto responde. (…) Y las preguntas que pensamos plantearle, en realidad es el mismo texto el que nos las hace. Y las respuestas no son nuestras respuestas, sino las que buscamos en el texto mismo. Obedeciendo a este rigor el efecto de transferencia se produce de una manera implacable”. No basta entonces con poner distancia respecto al texto, con desalienarse de lo que dice, con “desuponer el saber” al autor. Para poder extraer la enunciación en juego, es necesaria la transferencia. (1)

Con esta modalidad:

En el primer año leímos el caso paradigmático de Dora (1905), que ubica en la cuerda floja con su abandono de análisis, al creador del Psicoanálisis. Lo transporta a pensar en las dificultades de los pacientes para asociar, como también en las dificultades del analista y la necesidad de la transferencia como motor del análisis. 

Vimos como en los primeros textos de Freud, se observa todavía su impronta médica, interesado en las manifestaciones somáticas. Pudimos trabajar y comentar la obra fundamental de “Tres ensayos de una teoría sexual”, que dan cuenta del estudio minucioso sobre la sexualidad; considerándola fundamental en la causación de la neurosis. También trabajamos “El método Psicoanalítico” (1903) y “Consejos al médico”.

El segundo año, nos alineamos con el Seminario de Formación Permanente acompañando con la bibliografía propuesta por el CID3. Tomamos el Psicoanálisis desde su nacimiento, y tocamos temas como la hipnosis, histeria, sugestión, el método catártico y analizamos las resistencias. Retomamos textos leídos el año anterior como: “El método psicoanalítico” y “consejos al médico”.

Trabajamos el caso de Breuer (Anna O) que analiza Freud identificando la enseñanza fundamental que nos deja: que el analista se debe dejar guiar por el paciente más allá de sus prejuicios, conocimientos e intuiciones y por sobre todo mantener una distancia que permita operar. Esto dio lugar al método conocido como la “cura del habla, o “limpieza de chimenea” como lo apodó la paciente. Este sería un antecedente para el método catártico, que posteriormente formuló Breuer, del cual Freud se valió luego para desarrollar la asociación libre. El estrechamiento de la relación entre paciente y médico precipitará la interrupción de la terapia. Por lo que los síntomas de Anna no fueron “curados”, sino que fueron apaciguados y volvieron luego de un tiempo, siendo internada en un centro de salud mental tiempo después.

Otros textos trabajados fueron: “Trabajos sobre técnica psicoanalítica”, “Sobre la iniciación del tratamiento”, “Sobre la dinámica de la transferencia” (1912), “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia “Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis” (1912-1914); textos que dan cuenta de la ocupación de Freud por el trabajo del psicoanalista.

Recordar, repetir, reelaborar (1914), texto que muestra el recorrido del autor para asir el inconsciente, casi siempre oculto, opaco, a través de sus manifestaciones.

Y como broche de oro, para acompañar el seminario analizamos con ayuda del profesor de Filosofía Carlos Brandán, “El banquete de Platón”, resultándonos interesante y rico el intercambio como enseñante.

  1. Margarita Álvarez (2009). La lectura del psicoanalista. Psicoanálisis y letra. presentado en la X Conversación de la ELP: “La autorización del psicoanalista y su formación», celebrada en Madrid en abril de 2008. Publicado, con el conjunto de la conversación, en X Conversación de la ELP: La autorización del psicoanalista y su formación. Barcelona: ELP, 2009. Recuperado de: http://www.elblogdemargaritaalvarez.com/2010/01/psicoanalisis-y-letra-ii-la-lectura-del.html?m=0 

Bibliografía

Freud, S. (1893-1895). Sigmund Freud obras completas. Estudios sobre la histeria (J. Breuer y S. Freud). Amorrortu.

Freud, S. (1896-1899). Sigmund Freud Obras completas. Publicaciones prepsicoanalíticas y manuscritos inéditos en vida de Freud (1966 ed., Vol. Tomo I). Amorrortu.

Freud, S. (1901-1905). Sigmund Freud Obras Completas. Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora). Tres ensayos de teoría sexual y otras obras (2011 ed., Vol. VII). Bs. As., Argentina: Amorrortu editores.

Freud, S. (1906-1908). Sigmund Freud Obras completas. El delirio y los sueños en la «Gradiva» de W. Jensen y otras obras (2010 ed., Vol. Tomo IX). Bs. As., Argentina: Amorrortu.

Freud, S. (1917-1919). Sigmund Freud Obras Completas. De la historia de una neurosis infantil (el «Hombre de los lobos») y otras obras (2009 ed., Vol. Tomo XVII). Bs. As., Argentina: Amorrortu editores.

Freud, S. (1925-1926). Sigmund Freud Obras completas. Presentación autobiográfica. Inhibición, síntoma y angustia. ¿Pueden los legos ejercer el análisis? y otras obras (Vol. Tomo XX). Amorrortu.

Freud, S. (1932-1936). Sigmund Freud Obras completas. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis y otras obras (2008 ed., Vol. Tomo XXII). Bs. As., Argentina: Amorrortu.

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

 


Grupo de Investigación Lo femenino y lo masculino en Psicoanálisis. 

Lo femenino y lo masculino en psicoanálisis. Un trabajo alrededor del falo.

 

Francisco E. Ruiz*

Considero que el antecedente de la temática de este grupo fueron dos talleres sobre neurosis realizados con colegas del CID un año antes (2022). Un taller sobre histeria y el otro sobre la obsesión. Mi interés por lo femenino y lo masculino en parte proviene de ahí. La relación histeria y feminidad, una relación de oposición, había sido señalada por Lacan en el Seminario 3 Las psicosis. Silvia Tendlarz en uno de sus trabajos sobre la feminidad que hemos incluido en nuestra bibliografía, dice lo siguiente: 

“Aquí la histeria y la feminidad quedan diferenciadas: la histeria recurre a la identificación viril para responder a su pregunta acerca de qué es una mujer; en cambio, el volverse mujer no supone de ninguna manera este tipo de identificación, por lo que Lacan señala que volverse mujer y preguntarse qué es son dos cosas diferentes y opuestas” (1)

En la misma dirección, el caso Dora trabajado en el taller sobre la histeria, nos mostraba con su primer sueño la imposibilidad de esta paciente de simbolizar el órgano femenino: 

“Allí Lacan indica que la pregunta de Dora acerca de qué es una mujer intenta simbolizar el órgano femenino, pero su particularidad es que lo hace a través de la identificación al hombre portador del pene. La concepción de falo que opera es la de la prevalencia imaginaria, su valor de significado articulado al Edipo.” (2)

Esta incógnita sobre el órgano femenino, tema central en el sueño de Dora, nos conduce a la relación del sujeto freudiano y el falo. Podemos agregar también que desde los inicios del psicoanálisis y en toda la obra de Freud está presente ese punto traumático del encuentro del niño y la niña con la ausencia del órgano en el cuerpo de la madre, o bien la posibilidad de perderlo, o bien aún es pequeño ya crecerá, es decir, hay una consecuencia psíquica de la diferencia sexual anatómica. 

Este último punto nos conduce directamente a revisar los textos de Freud como La organización genital infantil, La disolución del complejo de Edipo, La feminidad. Y de Lacan, La niña y el falo, dentro del seminario 5, El falo y la madre insaciable, dentro del seminario 4, entre otros.

Como vemos hasta aquí las elaboraciones sobre el falo, diversas en Freud y de Lacan resultan ser un punto teórico central para el psicoanálisis. Nos vincula tanto a la constitución del sujeto como también a la clínica. El falo es un elemento teórico que nos permite entender la relación del sujeto con la falta y al sujeto neurótico como aquel que no puede salirse del lugar fálico frente al deseo materno. Oscar Masotta, de quien hemos tomado también algunos textos, habla sobre el falo como un órgano con importancia estética, es un miembro que sale de la línea del cuerpo, cambia de tamaño y se erecta. (3) Conceptualmente para Masotta el falo es una “célula teórica original” y que refleja algo de siniestro, porque ser el falo de la madre parecería ser el anhelo de todo sujeto, pero a la vez es un lugar del que a veces no es posible salir. (4)

 

Por último, apoyarnos en el texto de Miller, Clínica Lacaniana, ha sido fundamental ya que encontramos una organización conceptual cronológica y lógica del falo. Este texto de Miller, así como otros, nos sirven como verdaderos programas de estudio. Para Miller el falo es el “primer elemento del edificio freudiano”, que nace del tratamiento de la sexualidad femenina y que “por el hecho de no existir se vuelve operante” (5)

 

citas

  1. Tendlarz Silvia: Relaciones y diferencias entre la histeria y la feminidad (http://www.silviaelenatendlarz.com/)
  2. Tendlarz Silvia: Idem.
  3. Masotta Oscar: cap 6 El falo: fundamento del fundamento, en  Lecturas del psicoanálisis: Freud-Lacan, Paidós 1995
  4. Masotta Oscar: Edipo, castración y perversión, en Ensayos lacanianos. Ed. Anagrama.
  5. Miller J-A: Clínica lacaniana, en De la naturaleza de los semblantes, pág 250, ed. Paidós, 2009

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

 



Lo femenino y lo masculino en psicoanálisis.

Agustina Cantos*

 

El siguiente escrito tiene como propósito reflejar el recorrido teórico desplegado en el grupo de lectura titulado “Lo femenino y lo masculino”. 

La  propuesta inicial del grupo estaba relacionada a la práctica psicoanalítica y a responder inquietudes que provenían de nosotros como participantes, por ejemplo ¿Por qué es tan difícil o genera tanto sufrimiento estar en pareja?. Tomando esto como punto de partida a nivel teórico la expectativas estaban orientadas a tocar puntos como la teoría de la sexuación en Lacan, el goce fálico, el goce del no-todo, la oposición de la histeria vs la feminidad, la relación entre los sexos, entre otros.

En respuesta a esta propuesta, y aclarando que los integrantes no eran analistas en práctica sino estudiantes, las motivaciones para formar parte de este grupo tenían que ver con profundizar en las diferencias entre el sentido común y la teoría psicoanalítica  como forma de  habitar un poco más el lugar de incomodidad que supone el paso del discurso científico al discurso analítico para los principiantes. En ese mismo sentido, también significaba una oportunidad para hacer el ejercicio de distanciarse de una primera  reacción defensiva que emerge hoy al  hablar en términos binarios y realmente preguntarse ¿Qué es para el psicoanálisis la posición femenina y la posición masculina? Cuya respuesta tal vez esclarecía una segunda pregunta ¿Cómo no restringir la operatividad del psicoanálisis en tiempos actuales?

Dicho esto se procede a un repaso fiel de los tiempos lógicos y  de los puntos  teóricos que han sido  trabajados en este grupo bajo un ejercicio permanente de cuestionamiento, de retroceder hacia lo básico una y otra vez  haciéndole honor con creces a que el psicoanálisis es una práctica de preguntas y no de respuestas.

Lo primero que se tenía que articular era el concepto de estructura para el psicoanálisis como concepto simbólico. Esto significaba renunciar a la imagen proveniente del sentido común  de una  estructura como un todo completo y articulado entre sí de forma estática. Es verdad que  Lacan piensa a la estructura como un conjunto de elementos articulados entre sí, pero teóricamente lo piensa en sentido matemático, es decir que implica que hay una serie de elementos que se unifican arbitrariamente a través de un axioma, distanciando así a la estructura de todo efecto de percepción o fenomenología y agregándole  un punto fundamental: en Lacan la lógica de la  estructura como sistema simbólico tiene entre sus axiomas de base el hecho de ser incompleta, es decir que tiene como lugar fijo una falta. 

En segundo lugar, habiendo establecido que la estructura para el psicoanálisis es el Otro con mayúscula también llamado por Lacan como Otro simbólico, el Otro de la ley, el Otro del lenguaje; a nivel teórico era importante comprender la diferencia entre el Otro sin tachar, y el Otro tachado, el que entraña la falta como tal.  Según Rabinovich (2023) para Lacan A sin tachar no existe. Es decir, el Otro completo es un mito humano que puede buscarse  en la novela familiar del neurótico. Todos creemos por estructura, no por ingenuidad, el efecto de este Otro como un todo coherente que garantiza la verdad que garantiza la posibilidad de un saber que  no es un efecto de error personal, es un efecto de estructura; es decir, no depende de que nos equivoquemos o no sino que  la estructura, en cuanto tal, tiende a crear un efecto de completud. 

En tercer lugar y solo luego  de haber igualado esta falta central planteada en  la teoría de Lacan con  lo anteriormente planteado por Freud como la castración, era importante ubicar la relación de la estructura y el complejo de castración, es decir,  ¿Qué es lo que organiza el complejo de castración en las estructuras neuróticas? Para contestar esta pregunta era  necesario introducirnos en la fórmula de la metáfora paterna y qué es lo que se juega en torno a la significación fálica, esa en la que el significante del padre aparece como respuesta al enigma del deseo materno, y ese deseo materno que aparece como teniendo un significante x, lo que teóricamente se llama falo simbólico o genéricamente deseo del Otro tachado. 

Entonces, aquello que organiza fundamentalmente la castración es el deseo del sujeto;  la posición del sujeto como deseante está caracterizada por la forma particular en que ha procesado el complejo de castración, como se puede teorizar en relación al deseo insatisfecho de la histeria y al deseo imposible de la neurosis obsesiva. En este punto y  retomando el efecto de completud de la estructura, aquello que el neurótico evita a toda costa es descubrir que el Otro está castrado, de allí que la pregunta por excelencia en pos de mantener a ese Otro completo es ¿Qué me quiere el Otro?

Así, en la psicopatología de la vida cotidiana puede ubicarse a la histérica como alguien que vive ofreciendo su propia castración imaginaria a modo de sostener la imagen de un padre que ha escapado a la castración, ofreciéndose ella como castrada, como no pudiendo para mantener así la imagen de un Otro completo, un padre potente. No es casualidad, como señala Lacan, que  los historiales freudianos tienen como característica una hija al lado de un padre moribundo, enfermo, o impotente. Desde la identificación al hombre, la histeria se pregunta ¿Qué es una mujer? suponiendo que existe un hombre, el amo de la histérica, aquel que tiene un saber sobre el sexo y que le brindará el secreto de la femeneidad. 

En el caso de la neurosis obsesiva, se protege a ese Otro de la castración suponiendo  un padre muerto, como dice Lacan, un padre que no tiene deseos. La forma que tiene el sujeto obsesivo de asegurarse de que este padre exista es obedeciendo excesivamente a la orden del Otro, obedeciendo a su demanda para evitar a toda costa cualquier signo de que ese Otro es deseante. Desde la identificación al padre muerto, la pregunta del obsesivo tiene que ver con la existencia, y es haciendo de muerto, haciendo de alguien que no está presente como sujeto deseante la forma en la que encuentra la manera de formular su pregunta.

* Integrante del grupo de investigación Lo femenino y lo masculino en Psicoanálisis. 

Ciudalitica | 2023

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V Jornadas locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de trabajo.

Estados de trabajo. Grupo de Investigación Cine y psicoanálisis.

Grupo de Lectura e Investigación de Cine y Psicoanálisis

 

                                                                                           Presentación a cargo de Gabriela Alluz*

 

El Grupo de investigación de Cine y Psicoanálisis inicia formalmente sus actividades en el año 2014, puesto que anteriormente las proyecciones estaban a cargo del área de Biblioteca, que es el área encargada de las actividades de extensión a la comunidad y sólo se realizaba cuando venían los docentes de la EOL a dictar las clases del Seminario y se realizaba la proyección de una película con un comentario a cargo del docente. Como la actividad de Cine y Psicoanálisis fue teniendo gran convocatoria y era de interés para la comunidad en general, se pensó que podríamos sostener un Ciclo Anual de Cine y Psicoanálisis y podríamos empezar a animarnos nosotras las integrantes del CID a realizar los comentarios de las películas. Fue así que surgió la necesidad de un Grupo de investigación dedicado a trabajar sobre el Ciclo anual, seleccionado películas en consonancia con la temática del Seminario del CID y a partir de entonces se trabaja, junto al área de Biblioteca, para realizar esta actividad como un modo de acercar el discurso psicoanalítico a la comunidad santiagueña. 

El Grupo estuvo integrado por integrantes del CID y también por jóvenes estudiantes de psicología como también gente de otros discursos como la filosofía, el cine, la sociología, etc. Desde el 2014 hasta la actualidad fueron cambiando sus miembros, y hoy el grupo se encuentra conformado por Gimena Ruiz, Samuel Colmenares, Mariam Basbús, José María Arce y en la coordinación Gabriela Alluz y Daniela Lescano Dib. 

En 2014 fue la apertura y el inicio del Ciclo en la Biblioteca Sarmiento bajo el nombre de ¿Qué ves cuando me ves? luego de unos años nos fuimos de la biblioteca a la UNSE dónde continúa hasta hoy en las instalaciones de la EIE.

A partir del año 2017 se comenzó a darle un nombre a cada Ciclo de acuerdo a la temática que se iba a trabajar cada año. Vamos a recordar algunos de los últimos.

El Ciclo 2019: “El afecto que no miente” 

El Ciclo 2020: “Cambia todo cambia” 

El Ciclo 2021: «¿Qué pretende usted de mí? Los malentendidos del amor” 

El Ciclo 2022: “¿De qué se goza?”

El Ciclo 2023: “Los lazos sociales en el reino del revés” 

Y el año pasado 2024 se denominó “Un retorno al origen” que se elaboró en relación al Seminario Clínico Anual “Los escritos técnicos de Freud leídos desde Lacan” y que es el Ciclo del que damos cuenta en estas jornadas del trabajo realizado. 

 

*Integrante del CID Santiago del Estero

 

                                                                                                                             Hysteria

                                                                                                                                                                                                                     Samuel Andrés Colmenares Blanco*

 

Nuestra película está ambientada en la Europa de 1880, en el corazón de la llamada época victoriana. Esta época se caracteriza por un importante desarrollo técnico y científico, así como por el crecimiento exponencial de las llamadas sociedades occidentales en el ámbito económico-industrial, y un mayor acceso a la educación. Sin embargo, también fue una era marcada por estrictas diferencias de género y códigos de conducta personal, influenciados fuertemente por la moral y las buenas costumbres promulgadas por la iglesia y la corona. Fue en este contexto que los médicos y científicos decidieron nombrar «histeria» a un extraño fenómeno de parálisis y afecciones corporales que afectaban principalmente a las mujeres, y que parecía no tener causas razonables desde el punto de vista anatómico. En este entorno, Sigmund Freud, tras experimentar con la hipnosis, hacerse preguntas y escuchar lo que estas mujeres tenían para decir, formuló la posibilidad de curar la histeria a través del habla, dedicando su vida a la construcción del psicoanálisis. Aún hoy, en una época diferente y con síntomas que han cambiado, si nos piden explicar brevemente qué es el psicoanálisis, podemos decir que no es otra cosa que la cura a través de las palabras. La película sigue la historia de Mortimer Granville, un joven médico idealista que, a fines del siglo XIX, se encuentra frustrado por la rigidez y la falta de innovación en la medicina de la época. Granville es contratado por el Dr. Dalrymple, un prestigioso médico que se especializa en el tratamiento de la histeria femenina a través de lo que él denomina “masaje pélvico”, un procedimiento que intenta calmar las tensiones de las mujeres mediante la estimulación manual. En este contexto, la histeria aparece como una etiqueta médica para una amplia gama de síntomas inexplicables, vinculados a lo que hoy podríamos llamar la represión de deseos y emociones en una sociedad estrictamente patriarcal. El personaje de Charlotte Dalrymple, la hija del Dr. Dalrymple, es central para entender la dimensión subversiva de la película. Charlotte es una mujer adelantada a su tiempo, comprometida con causas sociales y políticas, y su carácter desafiante contrasta con las mujeres que acuden a su padre en busca de alivio. Charlotte, a diferencia de estas pacientes, no se pliega a los mandatos de la época, cuestiona la autoridad paterna y se resiste a los diagnósticos simplistas que reducen la subjetividad femenina a un conjunto de síntomas corporales. Es una mujer que habla y se hace escuchar, que incomoda y hace preguntas, que no encaja. Desde la perspectiva lacaniana, Granville y Charlotte encarnan posiciones subjetivas en relación con el Otro. Granville, al principio, representa al sujeto que busca el reconocimiento del Otro (la comunidad médica, la sociedad), pero que termina descubriendo los límites de ese saber cuando inventa el vibrador, una “solución técnica” que intenta poner fin a la histeria. El vibrador, en este sentido, puede verse como un objeto que busca suturar una falta en el Otro, un intento de dar una respuesta donde el lenguaje falla. Pero, como nos recuerda Lacan, toda sutura es provisional; la falta persiste, y con ella, la pregunta sobre el deseo. En conclusión, «Histeria» nos permite no solo entender un momento histórico, sino también reflexionar sobre cómo las dinámicas del deseo y la verdad del sujeto se articulan en la trama social. La película, a través de sus personajes y su narrativa, nos invita a considerar la histeria no como un fenómeno del pasado, sino como una interrogación constante sobre el lugar del sujeto en el discurso del Otro. Es un recordatorio de que, aunque los tiempos cambien, la tensión entre el deseo y el saber, entre el sujeto y el Otro, permanece. desafío que nos deja es pensar cómo, en nuestro tiempo, seguimos lidiando con lo que la histeria intentaba decir: la inquietud del sujeto ante un Otro que pretende saber, pero que, en última instancia, está tan atravesado por la falta como aquel que se le dirige.

 

*Asistente al Grupo de Investigacion de Cine y Psicoanálisis



                                                                                               Hysteria. Ciclo “Un retorno al origen” 2024 

 

                                                                                                                                                                                                                                                  Gimena Natalia Ruiz*

 

Gracias a la película elegida este año acerca de la Histeria se logró volver sobre el discurso que le dio origen al psicoanálisis a partir de la escucha de Freud, allí en donde aparecían dolencias y síntomas increíblemente llamativos aparentemente sin explicación es en donde Freud se hace una pregunta y actualmente nosotros también. En una época en la que las mujeres no tenían voz, el cuerpo “hablaba” a través del síntoma. Las conversaciones que tuvieron lugar a partir de la película y la articulación teórica en las reuniones resultaron muy enseñantes dando lugar a preguntas y puntualizaciones interesantes sobre la histeria y la histeria en la actualidad, aquello que sigue apareciendo por supuesto, quizás no de la misma manera pero que da cuenta de eso que no encaja, la falta, a lo que muchas veces no se le puede dar una respuesta completa ni desde el lado del mercado o del discurso científico, el no todo acerca del cual el psicoanálisis sabe algo o mejor dicho, no sabe nada, una posición que conviene y que convoca.

 

*Asistente al Grupo de Investigación de Cine y Psicoanálisis




                                                                                                                                  Almamula

                                                                                                                                                                                                                                                   Daniela Lescano Dib*



“Almamula” del (2023) es una producción del cineasta santiagueño Juan Sebastián Torales, residente en París. 

Este evento de cine y psicoanálisis destinado a la comunidad santiagueña tuvo una amplia respuesta, a sala llena y fue realizada de manera híbrida, transmitida de manera presencial y virtual. El comentario estuvo a cargo del cineasta, vía on line desde Paris, con aportes de Cecilia Rubinetti, Gabriela Alluz y el público. 

Esta película trabaja “el monte santiagueño”, como un concepto construido culturalmente por una sociedad a lo largo del tiempo, con sus mitologías, tradiciones, costumbres, que marcan desde lo emocional a sus habitantes. El manejo de la fotografía, los distintos escenarios, y los ruidos característicos del monte santiagueño, retrotraen a marcas profundas en cada uno de los espectadores, que se emocionan, angustian, sienten y se ubican con empatía en el lugar del sufrimiento de la familia y del adolescente. 

El monte santiagueño con sus características: agreste, rústico, oscuro y sin orden, que debe ser atravesado para encontrar la luz en el claro y escapar de los peligros que no sólo son de la naturaleza sino sobrenaturales, de las ánimas, fieras salvajes (mitad animal, mitad bestia). Esta metáfora podría relacionarse con el inicio de la sexualidad, con las complejidades que conlleva, lo inmanejable, opaco y ominoso de la misma. El monte como la sexualidad, contiene dos vertientes angustia y atrapa, provoca éxtasis y rechazo. Estas vicisitudes, llevaron a Lacan a la expresión “no hay relación sexual”, no hay desde una respuesta biológica, ni para todos, al contrario, cada uno tiene que arreglárselas con eso y de una manera particular. 

“Almamula” muestra al protagonista Nino, como un adolescente agredido brutalmente por su inclinación homosexual. Su familia lo protege sacándolo de la ciudad y llevándolo al campo. Allí, tampoco puede escapar de los avatares del momento evolutivo, de sus intereses sexuales, ni de la angustia. El entorno nuevo en el que se encuentra está poblado de mitos, creencias y leyendas y a la vez religiosidad, de los que se sirve en la búsqueda de respuestas. Nino va exponiéndose al influjo de la leyenda del Almamula, un monstruo mitológico asociado al castigo por las relaciones carnales transgresoras. 

La película trabaja: deseos, represiones, culpas, castigos, que llevan al adolescente a transitar un calvario y por momentos alucinatorio.

 

*Integrante del CID Santiago del Estero




                                                                                                                           El amante

 

                                                                                                                                                                                                                                                              Gabriela Alluz*

 

Este trabajo surgió a partir de una actividad conjunta entre el Grupo de Amores y Ficciones y el Grupo de Cine y Psicoanálisis donde se abordaron libros de M. Duras que habían sido llevados al Cine.

Se tomó tres escenas de la película El amante   para referirse al tema del goce, el semblante y la mascarada femenina.

La primera escena es la del diálogo de la protagonista con la amiga en el pensionado cuando hablan de la prostitución con ávida curiosidad, me pregunto si puede pensarse la idea de la prostitución como una fantasía universal, por la que pasa, al menos alguna vez una mujer.

En el film ella tiene quince años y es evidente que en el encuentro con el hombre oriental fue la primera vez que experimentó la mirada de deseo de un hombre hacia ella en su ser de mujer.

 Según Alexander Stevens, la adolescencia es el tratamiento que cada uno hace de la pubertad, un real para el que no hay saber, por lo tanto, el encuentro con el otro sexo siempre es un hecho traumático. Al parecer en ella se inscribe una modalidad de goce marcado por la transgresión y la audacia que la conduce imperiosamente al encuentro sexual con este hombre prácticamente desconocido, mucho mayor y adinerado por el que se siente atraída. 

Justamente lo que la atrae es el hecho de que el chino era un hombre rico, que se siente embelesado por su belleza, la halaga, tiene atenciones y se muestra enamorado a la vez que ella siempre se la observa más bien fría o indiferente, incluso hasta lo despreciaba con ciertos comentarios, porque era una vergüenza para su familia enredarse con un oriental. 

La otra escena que se tomó es la de una ocasión en la cual el oriental invita a cenar a la familia de ella, su madre y sus dos hermanos. Durante la cena comen y beben en forma desmedida, mostrándose groseros y totalmente ebrios. Claramente se aprovechan de su dinero, haciéndole gastar en forma excesiva, a la vez que lo humillan por ser oriental.  Ella en esa escena es una más de su familia y no hace nada por poner un límite o mostrar malestar ante las actitudes de su madre y hermanos.

 Al terminar la noche y al volver con ella a su cuarto de soltero él la aborda sexualmente como si fuera una prostituta y le arroja dinero en la cama. Ella se muestra inmutable, recoge el dinero y se va.

Freud en su texto sobre “La más generalizada degradación de la vida amorosa” (1912) nos dice que una de las condiciones eróticas que cumple con uno de los fantasmas masculinos, es cuando la mujer se presta como semblante de “mujer fácil” o de mala reputación.

Mujer, según Indart, es la que sabe hacer gozar a un hombre. Como la mujer no existe, a ese lugar vienen los nombres de la mujer, que coinciden más o menos con las fantasías masculinas: madre, virgen, prostituta, nena. En todos los casos son lugares que la mujer puede habitar, pero solo lo logra hacer mediante esos semblantes, que son los nombres de la mujer.

Virgen o prostituta son dos polos de una gama muy diversas de significaciones fálicas de la feminidad.

A la vez que la prostituta es uno de los nombres del superyó femenino, no importa lo que hagas, serás una puta. Y ello obedece a que el goce de la mujer no es algo que se pueda decir, queda en un territorio más bien peligroso, porque es misterioso, desconocido. El lugar de la prostituta vendría al lugar de un límite cómo un modo de mantener a raya el goce de la mujer.

Ésto conduce a pensar en el tema de la mujer como objeto. Muchas protestan con eso, pero sin duda hay para muchas algo muy erótico en ser el objeto de deseo, de hacerse pagar ; lo que es una demostración clara de ello.

La mujer fría o enigmática a la que alude Freud en Introducción al narcisismo corresponde a la mujer como Otro absoluto.  Lo supuestamente inhumano en ella no es otra cosa que la presencia de un goce diferente, de una subjetividad que no desfallece por los valores fálicos.

Otra escena que ilustra bien la cuestión del brillo fálico es en la que ella le muestra a su madre el diamante que le regaló el chino, ante lo cual la madre se enfurece, la reprende y el hermano le da una golpiza y la trata de prostituta, se puede pensar en una analogía entre la joya y la protagonista ostentando, sin velos, su propio brillo fálico ante su madre. 

Otra hipótesis que se puede pensar es que la protagonista oscila entre la posición de prostituta y la girl phallus, la lolita. Son los semblantes que encontró para enfrentar el encuentro con el Otro sexo.

 

*Integrante del CID Santiago del Estero

Ciudalitica | 2023

Sitio virtual de publicaciones del CID Santiago del Estero

V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de trabajo.

Estados de trabajo. Mesa del Cartel

Presentación a cargo de Inés Contreras*

Sabedores que los que asistimos al Cid-Sgo. Queremos continuar con la formación en psicoanálisis. Aquí en nuestra provincia, la tarea en su mayoría la realizamos en Instituciones de educación, en clínicas privadas o en hospitales públicos, donde formamos parte de un equipo con profesionales de otras disciplinas, se trata entonces en el día a día, de establecer una ética, ante el malentendido que habita en las Instituciones. ¿Cómo hacer?

Recordamos que fue siempre la preocupación de Lacan: la formación en psicoanálisis, ¿cómo resolver esto singular en lo colectivo? Así inventó el Cartel y nos dice: “Para la ejecución del trabajo (de la Escuela) adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo. Cada uno de ellos-tenemos un nombre para designar a esos grupos- se compondrá de tres personas al menos, de cinco como mucho, cuatro es la medida justa.4+1.  Más una, es encargada de la selección, de la discusión y del destino que hay que reservar al trabajo de cada cual. Después de un cierto tiempo de funcionamiento, a los elementos de un grupo se les propone que permuten en otro” (Brodsky, 2024)

En su origen 4+1. Hoy Cartel fulgurante, ampliado, virtuales. El Cartel, es un dispositivo inédito, de formación desde la Escuela.

En el Cartel podemos interrogar al psicoanálisis, trayendo cada vez esos saberes diferentes que nos interpelan en las instituciones donde trabajamos. 

Es en el Cartel donde cada uno pueda elaborar, hacer algo con su propio estilo, con su propio deseo de saber. Se trata de ingresar a una Escuela de trabajadores que sostienen con su formación en psicoanálisis, la presencia de psicoanalistas en cada lugar, donde habitamos.

Referencia Bibliográfica

Brodsky, B. (2024). «El problema de Lacan».

*EOL-AMP- Integrante del CID Santiago-IOM3

Provocadores-provocados.

Gabriela Agostinelli*

¿Qué compartir de la experiencia en los carteles? Lo primero que me gustaría decir es que no es saberlo todo, ni tener mucho recorrido teórico o práctica clínica, he hecho cartel siendo estudiante. Lo que sí considero como condición es que se tenga una relación con el psicoanálisis. Entiendo al cartel como un dispositivo de elaboración de saber, no académico aunque se trabajan conceptos. ¿Cómo se arma? Se elige un más uno, Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana, (que es quien hace lazo con la Escuela y quien lo inscribe en la misma) y 4 o más cartelizantes. En lo colectivo ubicamos el título del cartel, ese proyecto en común pero hay también lo que cada integrante de este cartel ubicara como rasgo, algo que nos hace pregunta, que nos interroga, que implica el momento de cada quien en esta relación al psicoanálisis, en ese momento de formación, en ese momento del análisis. El más uno no es ni maestro, ni amo, porque sí así fuera sólo pondría a trabajar el saber que está ahí, tampoco es analista, su función es mantener viva la pregunta de cada uno, lo singular, incluso el mismo tiene una pregunta a trabajar. ”La función del más uno es que cada quien tenga su propio rasgo, esto es lo que hace a un equipo” (1) Pero como antes mencione cada quien con su rasgo es responsable del cartel. El más uno entonces es un agente provocador, esto me remite a ubicar la “elaboración provocada”, presente en este dispositivo, y en el análisis mismo. “si hay provocación al trabajo, a la elaboración, es que no hay ninguna vocación al trabajo, habría más bien, vocación a la pereza” (2). 

Si logramos desperezarnos, se logra de cada cartel un producto, uno propio, nuevo, original que responde a esa experiencia, cada vez, que indicará también el momento de cada quien en su relación al psicoanálisis. 

Referencia Bibliográfica

  1. J.A.Miller (1986) “5 variaciones sobre el tema de la elaboración provocada”.
  2. Idem

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Cartel Fulgurante.

 Patricia Soto*

La experiencia que quiero compartir es la de un cartel fulgurante.  Si bien todo cartel  como Lacan lo creo tiene esta modalidad, como una acepción del término lo connota “que es espectacular por su éxito o su rapidez”. El cartel  tiene desde su inicio un tiempo para  su funcionamiento y disolución. Leyendo sobre ésta modalidad de cartel fulgurante, como yo la conocía,  encontré que en el año 2008, D. Millas (EOL) Secretario de Carteles de la Escuela en ese momento,  propone a E. Laurent (en funciones como Delegado General de la AMP), la posibilidad de conformar carteles ampliados en número de integrantes. Recibió su apoyo, estimulando además la constitución de carteles (fulgurantes) destinados a la participación en J de Carteles, Encuentros Americanos y otros eventos de la AMP. 

El cartel al que me refiero se conformó en oportunidad del último ENAPOL (E. Americano del Psicoanálisis de la  Orientación Lacaniana) Bs As 2023 “Empezar a Analizarse” 

Lo integramos practicantes de 3  provincias de la Argentina (2 de Tucumán,  2 de Sgo del Estero y la analista  Más Uno de Bs As) 

Al tratarse de un tema eminentemente clínico el que nos convocaba,  y advertidas de que el cartel se diferencia de la práctica del control, este espacio pudo  alojar interrogantes e impasses, así como avances y progresos de nuestras experiencias como practicantes del psicoanálisis.  

En mi recorrido me interrogué  sobre  la clínica con niños. ¿Cómo operar con la transferencia con padres,  cuando su falta de consentimiento interrumpe el trabajo con el niño a pesar de éste consentir a la experiencia? En relación a un tratamiento en curso.

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

 

¿Qué es un cartel?

Sabrina Romera*

“El cartel es una microsociedad”, dice Miller. Nos buscamos, nos elegimos, nos hacemos preguntas en relación a un tema en común que nos entusiasma, cada uno desde lo propio. El más uno, no-semejante, está fuera de serie pero al mismo tiempo le pertenece, 4+1, no es un docente, también investiga lo suyo. Eso sí, ningún cartel es igual a otro. 

Encuentro allí una herramienta para dirigir y desplegar una pregunta. Una enunciación propia que surge en lo colectivo. Esas preguntas estuvieron, cada vez, atravesadas por mi transferencia de trabajo en el CID. También por mi práctica y el momento de mi análisis. Una vez formulada e inscripta bajo la forma del “rasgo” en la Escuela, se inaugura un camino, cada uno, con otros. Después, hay también la separación y su producto. 

Más que encontrar una respuesta última, creo que ese breve tiempo que es el recorrido por un cartel es una posibilidad de formalizar, bien decir, incluso soportar, esa pregunta que está en el interior mismo de la Escuela y que sólo puede ser respondida uno por uno.

Referencias bibliográficas:

Miller, J. A. (2010) El banquete de los analistas. P. 142

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

¿Cómo resolver lo singular en lo colectivo? 

María de los Ángeles Améstegui*

Siguiendo un texto de Graciela Brosky donde plantea que “el problema de Lacan que pone de manifiesto el cartel es cómo resolver lo singular en lo colectivo”, una respuesta posible que me surge después de haber participado en varios carteles y en una jornada anual de los mismos es que el deseo de saber circula de una manera tan horizontal entre quienes aceptan el desafío de realizarlo que vivifica la enseñanza del Psicoanálisis.  Allí está cada sujeto con su rasgo y su escritura, ya sea un AE o un novel practicante. 

Lo singular del rasgo y de la enunciación propia sostiene lo colectivo que es la Escuela a través del deseo de saber que la recorre.

Referencias bibliográficas:

Brodsky, B. (2024). «El problema de Lacan».

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Algo nuevo cada vez.

                                                                       Luciana Pereyra*

Si se piensa al cartel como un dispositivo original, edificado sobre el principio de una elaboración sostenida, tal como lo planteaba Lacan en su “Acto de fundación” (1964), puede establecerse aquí el aporte distintivo que el cartel realiza a la formación: originalidad, invención… pero teniendo siempre en cuenta, tomando las palabras de Mauricio Tarrab, que es un saber que no está listo, por lo tanto, hay una elaboración en cada encuentro, una invención que, como se viene planteando, rescata lo singular dentro de lo colectivo. Y doy una vuelta más: se provoca a los otros integrantes de este 4 (o a veces un poco más) +1. En mi experiencia en distintos carteles, cuando alguien encuentra un texto o una frase que tiene que ver con mi rasgo, lo comparte y se crea un intercambio, una charla, algo nuevo cada vez… con ánimo y provocación, es el espíritu de un cartel.

Bibliografía

Lacan, J. Acto de fundación de junio de 1964. Documento de sitio web: www.eol.org.ar

Tarrab, M. En el cartel se puede obtener un camello. Documento de sitio web: www.wapol.org

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Experiencia del Cartel en la Escuela de la Orientación lacaniana.

Daniela Lescano*

Allá por fines del 2003. El deseo por aprehender algo del fantasma, del propio, del otro, de nuestros pacientes, aun siendo niños, nos lleva a juntarnos y prepararnos, para un viaje, con objetivos en común y con objetivos particulares, un viaje con un tiempo determinado. Lo individual y lo colectivo, enlazado en una transferencia de trabajo. Al principio sólo teníamos como seguro el lazo al psicoanálisis y a la escuela y el deseo que este no sucumba. Nuestro cartel es interprovincial (Mendoza, Misiones, Santiago del Estero) y la más uno (Buenos Aires), y con una modalidad virtual. 

En el 2004, inscribimos nuestro cartel en la EOL, cada uno con su rasgo.

Osvaldo Delgado, rescata que: 

“El cartel implica tanto el juntarse como el separarse. También la dialéctica del “con otros con la responsabilidad del cada uno”. El producto no es para sí mismo sino para el conjunto. A esto lo llamamos, “transferencia de trabajo””. El “juntarse-separarse”, opera tanto contra el efecto masa, como contra el efecto cínico. (Delgado, 2003)

Atentos a la invitación de Jacques Lacan, a conformar carteles, rescatamos que no es sólo un problema de responsabilidad puede convertirse en una práctica inseparable de las verdaderas cuestiones que hacen a la formación y la transmisión en Psicoanálisis porque tiene una intervención sobre la rutina de los analistas para acotar y limitar los efectos imaginarios del grupo y producir efectos de discurso (Santesteban, 2008).

Referencias bibliográficas:

De Santesteban, O. M. (2008). El dispositivo del cartel: Invención de Jacques Lacan.

Delgado, O. (2003). El cartel hoy. Virtualia, 7(II). Disponible en 

https://www.revistavirtualia.com/articulos/693/dossier-carteles/el-cartel-hoy

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

 

 

En el aparatito Lacaniano cada uno cuenta.

 Agustina Luque*

Hay muchas formas de entrar al psicoanálisis, o de que el psicoanálisis entre en nosotros, quizás una por cada analista en el mundo. Ese encuentro es variado y siempre singular.  Esa puerta se puede abrir en el propio análisis o por un libro, en la universidad o porque viste al Dr. Chinaski por streeming.

Ahora bien, respecto de la formación del analista y de cómo formar parte de esa comunidad de trabajo que Lacan inventó y que prefirió llamar Escuela para diferenciarla del grupo, las sociedades, las fundaciones, etc.  Para ser parte de esa Escuela que tiene sus particularidades, Lacan inventó también un modo específico de trabajo, una entrada, el cartel.

Tenemos entonces a la entrada el cartel, que es sobre todo un dispositivo de elaboración, de construcción colectiva, no menos que singular. Un modo de trabajo que tiene sus reglas, una cantidad de integrantes, funciones diferenciadas, un tiempo para acercarse y otro para separarse… Reglas y principios que no obedecen a un capricho o una burocracia, sino a una lógica y una ética. A una forma de interpretar y entender el psicoanálisis y de contribuir a la formación de los analistas y también de hacer avanzar el psicoanálisis, su doctrina y su praxis. 

Es decir, que con ese aparatito que es el cartel Lacan intenta resolver varias cuestiones,incluso responder, en parte, a esa pregunta que atraviesa su enseñanza de punta a punta, qué es un analista, cómo se forma un analista. No hay una sola respuesta a eso, pero el cartel es una. 

Me interesaba por eso diferenciar el cartel de otras modalidades de trabajo y de otros modos de relación al saber. 

Sería muy largo de desarrollar aquí, pero sí quisiera dejar planteado al menos que el cartel no obedece a la lógica de la formación universitaria, donde hay jerarquías y están establecidos los lugares y las funciones del docente y del alumno, es decir donde hay alguien que sabe y traslada ese saber a otro que no sabe y escucha y toma notas o pregunta al que sabe. Luego, llegado un determinado momento y una cantidad de clases, cursos, etc. el alumno sabe, obtiene los títulos y entonces toma la posta, enseña o se recibe de analista o de lo que fuera. En esta lógica, si un alumno falta a una clase, esa clase puede funcionar perfectamente, siempre que no falte el docente, el que sabe.  A diferencia de este funcionamiento, en el cartel cada uno cuenta, no da igual si alguien falta. 

Hace un tiempo, mientras teníamos reuniones con miras a cartelizarnos, una de las compañeras faltó dos veces seguidas a los encuentros. Recuerdo que nos conectamos a la última reunión y quien habíamos invitado como Más-Uno preguntó por ella. Le respondimos que no podría estar. La Más-Uno marcó esa ausencia y su repetición, insistiendo en, no da lo mismo si está o no. Señalamiento que, lejos de apuntar a una razón moralizante del tipo debería estar, se dirige a poner en evidencia el valor del trabajo de cada quien en el cartel. 

Esta advertencia me enseñó en acto, varias cosas muy valiosas, de las que ahora rescato el cada uno cuenta que el cartel reivindica cada vez, como también la dimensión libidinal y deseante en juego en este dispositivo que, como el amor, a veces funciona y otras no. Hay algo de contingencia en ello, con eso también toca hacer. 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Ciudalitica | 2023

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V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura.

Estados de trabajo. Grupo de Construcción de casos.

Presentación a cargo de Gabriela Maidana*

 

El grupo de construcción de un caso surge como un espacio en que el practicante pueda interrogarse respecto de la clínica de la Orientación Lacaniana, es decir que reconozca que necesita de un trabajo de formación constante, que se analice y controle su práctica, sobre todo teniendo en cuenta que un analista nace siempre de un fantasma neurótico que es o fue y del que debe ir más allá, es decir ir más allá de esas imposturas para autorizarse en su práctica.

La clínica de la Orientación Lacaniana es lo que se dice en una experiencia analítica, es lo más real y con lo que el analista produce otra cosa cuando escucha el sufrimiento humano. No es una clínica como las demás, pues se produce bajo transferencia, el analista pone a un sujeto del inconsciente a trabajar, a que produzca un tratamiento inédito de las formas de satisfacción, de los modos de goce que lo traen a la consulta. Debe estar preparado para la irrupción de lo inesperado considerando que la rutina cotidiana como el mundo acelerado que vive la sociedad de consumo intenta adormecerlo. Ir más allá del sentido y apuntar alcanzar un goce inconfesable en los sujetos uno por uno.

Por eso Lacan nos dice el analista es 2, el que produce efectos en un análisis y el que debe teorizar sobre esos efectos.  Es entonces el momento de teorizar sobre esos efectos, que el espacio de construcción adviene como un dispositivo, un espacio social de intercambio que incluye voces diversas. que aporta a esa elaboración que se basa en la imposibilidad, en el no todo, en el inconsciente, y en una elaboración colectiva que promueva un saber que requiere pruebas específicas en lo epistémico como en lo clínico., es decir, sostener una política del psicoanálisis que no sucumba a la civilización presente y futura.

 

* Integrante del CID Santiago del Estero. IOM3




Lo que se escucha y lo que se escribe.

 Gabriela Agostinelli *

 

Lo que se experimenta en el taller de construcción de casos es esta frase: el analista no está solo, forma comunidad, no solo cuando estudiamos y conversamos los textos que leemos, sino cada vez que se dialectizan los casos a ser presentados, en la interlocución surgen pistas y el caso vuelve a transformarse, así como la escritura del practicante. Y luego en el espacio de conversaciones clínicas de nuestro SFP, esto vuelve a suceder. Esto me remite a la palabra construcción. 

 Berenguer dirá al respecto entonces “un primer sentido que dar a lo que hacemos cuando construimos un caso es el de escuchar” (1). ¿Qué escucha un analista?  Escucha al sujeto en su sufrimiento, en su posición, su enunciación, sus objetos, su fantasma, su goce, su síntoma que incluye el cuerpo, este concepto fundamental es entendido como un intento de solución (este modo de ubicarlo se distingue de otros discursos que lo abordan como algo a eliminar), en síntesis, como bordea o enfrenta lo real. Entonces el sujeto es una construcción y cuando adviene muestra esa construcción. Esto que escuchamos en la experiencia de un análisis, esto estará presente en la construcción del practicante, ¿pero de qué manera? 

 En relación a lo que orientó este espacio en la construcción de un caso, podría decirse que responde a la lógica del No-Todo, se trata de un recorte, un fragmento, elegido por el practicante analista, a partir de ¿Por qué se elige ese recorte? ¿Para qué? (qué se quiere mostrar). ¿Quién es el público-interlocutor? Algo del analista se incluye (su momento de formación, de análisis) está puesto en juego en la escritura.  Las intervenciones con las que apuesta, que se convierten en tales por los efectos en el sujeto, en su síntoma, ergo si esto acontece, el lugar que ocupa en la transferencia. Berenguer al respecto dirá que el síntoma se modifica bajo transferencia “…hay algo de la transferencia en acto, resultado de la presencia real del analista, que introduce lo nuevo. Porque el síntoma no solo es construcción, sino que es algo vivo, o contiene algo vivo. Revive bajo transferencia” (2)

Entonces podría decirse que la escritura no es algo natural como el sujeto ni su síntoma, es una construcción, hay la invención, la práctica analítica así lo requiere. Freud ubicaba que “cada uno” debe buscar la manera de hacer con el malestar, ésta es la actualidad del psicoanálisis que reconoce la singularidad y trabaja con ella en el arte del uno por uno. Podríamos decir entonces que no hay una manera, una regla, un programa para ser analistas, pero si hay principios. Tampoco entonces hay una manera protocolar de presentar un caso, pero sí orientaciones. 

Bibliografía

  1. Berenguer, E. “¿Cómo se construye un caso?”. Seminario teórico-clínico. Ediciones NED. Pág. 12
  2. Ídem. Pag.35

 

*Integrante del CID Santiago del Estero.IOM3



La reducción significante en la construcción del caso

                                                                                 Maia Gelid*



En el camino de armar un caso, como practicantes analistas, nos encontramos con el desafío de transmitir algunos fragmentos que puedan dar cuenta de la lógica de la cura. Ahora bien, ¿cómo se eligen esos fragmentos?, ¿por dónde se comienza? 

¿Cómo se eligen estas escenas? La clínica de la orientación psicoanalítica es una clínica de los dichos. Se trata del lugar privilegiado de las palabras oídas, también de lo visto. Freud habló de la construcción de escenas como aquellas que llamó las escenas primarias.  

Enric Berenguer plantea que al construir un caso lo primero que hacemos es escuchar una construcción que ya está hecha, “la construcción del caso tendría que equivaler a construcción que el paciente, lo quiera o no, ha hecho de su vida y de la que de algún modo sufre.” 

El autor dirá también, que esa construcción que trae el paciente es aquello que le permite interpretar lo que le sucede. Es decir, la construcción del consultante será un modo posible de interpretar cómo vive su realidad hasta ahora, el análisis. Entonces, ¿cómo se hace el recorte del material clínico?, ¿bajo qué brújulas conviene orientarse? 

Respecto a esto, el mismo refiere que “al hacer un recorte del material del caso, es fundamental el buen uso de la supervisión y la interlocución con otros, para una mejor orientación.”  

Berenguer menciona que la construcción del caso se apoya en un conjunto de significantes y escenas que forman el eje a través del cual estos elementos se articulan entre ellos. 

Eric Laurent nos ilumina sobre esto al decir que “Un caso es un caso en psicoanálisis, si testimonia de la incidencia de la lógica significante en el campo del goce. “  

En este sentido, ¿construir un caso qué es? Coincidiendo con los autores mencionados, construir un caso es poder ubicar y nombrar las construcciones del sujeto ya sea las construcciones sintomáticas y/o las construcciones fantasmáticas. Así, al armar un caso, llegaremos a plantearnos el problema clínico en términos que no deberían ser los de una menor o mayor elaboración de un relato, sino que necesitamos una orientación precisa, ya sea por ciertos significantes que insisten, por repeticiones, por los objetos pulsionales, por el goce que está en juego, entre otros elementos clínicos.  

 

Referencias bibliográficas: 

  1. “¿Cómo se construye un caso?”, Enric Berenguer. (2018) 
  2. “El relato del caso, crisis y solución”, Eric Laurent. (2001) 
  3. “Un síntoma que permite vivir”, Daniela Fernández (2023) 

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3



Acerca de la escritura en la construcción del caso

 Sabrina Romera*

 

De la construcción del caso me interesa abordar el trabajo de escritura que implica, acerca de nuestra práctica y que sirve de demostración, ejemplificación, de la disciplina psicoanalítica.

Leyendo “El caso: del malestar a la mentira” de E. Laurent, encuentro que el asunto de la escritura del caso ha tenido un lugar importante en lo que al psicoanálisis se refiere. Así como este modo inédito que Freud inaugura influyó en la literatura (escritura automática, cadáveres exquisitos, monólogo interior, flujo de pensamientos), en el interior del psicoanálisis mismo esto ha generado siempre un malestar porque ¿cómo se escribe un caso? ¿qué se quiere hacer pasar en un caso? Y agrego la pregunta ¿qué se escribe en la construcción de un caso?

El modo en que se escribe un caso en psicoanálisis ha ido teniendo diferentes respuestas, desde el modelo de novela histórica alemana, pasando por la monografía (M Klein) centrado en la “epifanía” propia de cada sesión, hasta la viñeta clínica (forma clínica breve), podría decirse que no hay una única forma de relatar un caso. Ante esto, el título de E. Laurent insiste: pasar del malestar a la mentira. “Suponemos en la orientación lacaniana, otro modelo que el fundado sobre la hipótesis modelo/representación, modelo que está por todos lados y que además es la fuente del malestar en el relato de caso”.

Surge la pregunta ¿Cómo articular, cernir, lo simbólico y lo real de un caso? 

Laurent se sirve aquí de la categoría de la “mentira” como un lugar de estructura, “punto de real en lo simbólico”. Si la experiencia de un análisis es una experiencia de lo real y lo real miente, ¿cuáles son los recursos de los que podríamos servirnos en la construcción del caso? ¿Es posible pensar en una poética del caso? Dice Laurent “La poética psicoanalítica supone un acto de lenguaje que desplaza, disloca, el significante amo. Es una poética que sobrepasa al analista y al analizante. Como dice Lacan, el analista es poema más que poeta cuando accede a esta dimensión del lenguaje.”

Quizás haya algo que el poeta nos pueda enseñar, en cuanto su tarea no se centra tanto en escribir como en dejar que se escriba. En “Notas sobre el arte de escribir”, Clarice Lispector dice “Escribir es usar la palabra como carnada para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar fuera la palabra”.

 

Bibliografía

Laurent, E. (2002) El caso: del malestar a la mentira.

Lispector, C. Notas sobre el arte de escribir.

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3



 

¿Por qué escribir un caso cuando uno está causado por el psicoanálisis lacaniano?

 Daniela Lescano Dib*

 

La ética del psicoanálisis nos exige una responsabilidad con el paciente, una renuncia a la búsqueda del bien, a la búsqueda de una terapéutica per se, y a tender a ocupar el lugar de objeto a desecho, en donde el sujeto puede volcar sus dichos. En la experiencia analítica tenemos los dichos del analizante, pero, al ser bajo transferencia, tenemos el decir del analista que guía el análisis. Siguiendo a Lacan, el analista no toma al pie de la letra lo que dice el analizante creyéndolo verdadero, sino que lee en los dichos, en los enunciados, lo que hay más allá de los mismos.

Pero, cómo “decir”, sin implicarnos subjetivamente, sin decir desde nuestras marcas, desde nuestros propios fantasmas. Es una pregunta que me motiva a escribir un caso, a trabajarlo y supervisarlo, con otros. Además, haciéndonos cargo que cuando “decimos”, o callamos o enfatizamos, hacemos una interpretación, un acto analítico escribiendo en los decires del paciente. Y con estas implicancias me pregunto cada vez: ¿Qué busco encontrar cuando construyo el caso?, ¿qué busco cuando desnudo mi práctica?, ¿qué demando y a quién?, ¿la prueba de un saber, de un saber hacer?, ¿el aplacamiento del goce de la repetición?, entre otras.

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Ciudalitica | 2023

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V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de trabajo.

V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de trabajo. Presentación.

Apertura a cargo de Daniela Lescano*.

Damos apertura a las Jornadas de Estado de Trabajo de los grupos de Lectura e Investigación del CID Santiago del Estero del período 2023-2024.

Queremos compartir el trabajo sostenido que cada equipo viene realizando. Queremos hacerlo participando activamente, los que hemos escrito y los que han acompañado y motivado la escritura. Algunos mediante la presentación de trabajos de manera individual o grupal pero nunca a solas, ya que, aún, escribiendo UNO, no hay UNO sin otros y otros con la escucha atenta. Y esto se pudo ver detrás de bambalinas, en los trabajos, que fueron realizados entre varios, supervisados por muchos. Estos colaboradores fueron dejando huellas en cada trabajo y en cada uno, con sus observaciones, detalles y propuestas de autores para enriquecer las producciones. Producciones que se seguirán escribiendo hoy con las preguntas de todos, con las puntuaciones, de una manera novedosa.  

Y siguiendo a Esthela Solano Suarez, que en el prólogo del libro de Daniela Fernández Fernández[1], valora la invitación de la autora a tener en cuenta a la hora de trabajar en grupos de investigación:

“Como punto de partida, no un saber masticado y propuesto como evidencia, sino el de un saber a conquistar. Un saber que no nos es propuesto como aquello que debemos comprender, como aquello que será simétrico del sujeto del conocimiento, sino un saber que será el producto de un trabajo y que, en este caso, solo el trabajo que lo produce hace posible que lo podamos conquistar”. (Fernández, 2023, pág. 14)

¿Y por qué la importancia de escribir en nuestro CID?, porque escribiendo es como Platón comienza con su escuela, la gente por sus escritos empieza a comentarlo y seguirlo. Escuela es el término tomado por Lacan como estrategia para la existencia del Psicoanálisis. Es por ello que los invitamos este año a continuar realizando producciones dentro del CID, camino a la Escuela de la Orientación Lacaniana.

Referencias bibliográficas:

  1.  “Un síntoma que permite vivir”

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

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Locuritas #15 Pilar Ordóñez: ¿Es posible hacer algún cruce entre hacerse el loco y la locura de cada uno?

Locuritas #15 Pilar Ordóñez : ¿Es posible hacer algún cruce entre hacerse el loco y la locura de cada uno?

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #15  Pilar Ordóñez: ¿Es posible hacer algún cruce entre hacerse el loco y la locura de cada uno? 

En esta ocasión el CID Jujuy pregunta a Pilar Ordóñez (miembro de la EOL y la AMP): ¿Es posible hacer algún cruce entre: Hacerse el loco -una de las dimensiones del héroe moderno, planteo de Lacan en el seminario VI- es decir, el mundo contemporáneo y la locura de cada uno?

 

¡Los invitamos a escuchar su respuesta!

Ciudalitica | 2018

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Locuritas #14 Ana Soler: ¿Hay locura en el discurso analítico?

Locuritas #14 Ana Soler: ¿Hay locura en el discurso analítico?

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #14  Ana Soler: ¿Hay locura en el discurso analítico?

En esta ocasión traemos el aporte de Ana Soler (responsable del CID Salta) para nuestra conversación regional, en relación a que el discurso analítico no tiene nada de universal.

 

¡Los invitamos a escuchar!

Ciudalitica | 2018

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Locuritas #13 Eduardo Benito: Cuando decimos «todo el mundo es loco», ¿de qué clínica hablamos?

Locuritas #13 Eduardo Benito: Cuando decimos "todo el mundo es loco", ¿de qué clínica hablamos?

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #13 Eduardo Benito Cuando decimos “todo el mundo es loco”, ¿de qué clínica hablamos?

 

En esta ocasión el CID Tucuman pregunta a Eduardo Benito (miembro de la EOL y la AMP): “Todo el mundo es loco” brújula de la última enseñanza, ¿de qué clínica hablamos en este punto?

 

¡Los invitamos a leer!

 

En el texto “Lacan pour Vincennes” Lacan cita a Freud y  su  “nada es sino sueño”, para agregar luego “… que todos están locos, es decir, delirantes”.  

La equivalencia entre  el “todos locos” y “delirantes” es clave. Es decir se puede afirmar entonces que: “todo el mundo delira”. Una  suerte de “chirrido”, tal la expresión de Miller, ante la creciente “despatologización”, la pérdida de la clínica a manos de las clasificaciones psiquiátricas. Un “chirrido” porque, como dice Miller: “Hablar de locura, de delirio– se ve clara la equivalencia-  compete aun a la clínica. Validar el fin de la clínica con una alusión clínica.” (1)

Es decir, generalizar el delirio sigue evocando la clínica. Es claro que Lacan no toma lo de “delirantes”, como algo exclusivo de la psicosis, etc. etc. ¿Pero cómo puede arribar a tamaña generalización? 

Para ello, es plausible, suponer que ha depuesto, finalmente, la idea de alcanzar lo real, solamente por lo simbólico. En consecuencia éste Lacan tardío,-estamos en 1979 a dos años de su muerte- piensa conclusivamente que  respecto de la conjetura de lo real, todo el mundo delira, incluida y por lo mismo, la ciencia. Idea enorme del seminario 25.

Pero si así fuere, ¿qué brújula nos queda como analistas si el real en el que creíamos era un delirio?

Una que ponga en juego otra idea de real. Por algo, no es casual, que en el “recomienzo” de su  enseñanza, seminario 21 y progresivamente, Lacan nos propone otra idea del mismo: El nudo borromeo.  

Un real que se caracteriza por no ser “supuesto” detrás de lo imaginario, al modo científico y sus imposibles, sino “puesto”, como se dice. No potencial sino actual, cosa que nos evoca los diferentes infinitos, etc.

Planteada tal distinción haré un breve comentario sobre la consigna de las Jornadas. Algo, en quienes la pensaron, los ha llevado a  diferenciar  “La locura de todos” de, el “Sinthome de cada uno”.

Por un lado, traduzco, “todo el mundo delira sobre lo real” y por el otro “el sinthoma de cada uno ” en su máxima singularidad. Noción que pertenece por entero a la nueva idea de real. Por lo demás, sabemos que su papel en la constitución del nudo borromeo es fundamental.

Pero ¿qué nos garantiza que toda esta idea de lo real no sea tan delirante como la anterior? No alcanza con afirmar que el sinthome hace existir la máxima singularidad. Nada nos impide pensar que se trata de la máxima singularidad de un delirio!.

Sin embargo considero que fue acertado oponer y diferenciar ambos términos de la consigna. El argumento a favor es simple.

La nueva idea de real, (un real “puesto”), impide que se lo suponga en potencia. Dicho de otro modo, no se trata ni de imaginarlo ni de pensarlo sino de sentirlo.

Por último y para terminar, es sabido que uno, en tanto sujeto,  no es su sinthome. A lo sumo se podría identificar con él manteniendo cierta distancia.  Con lo cual, podemos decir que es el sujeto el que delira, no el sinthome que armar el nudo. El nudo borromeo no delira sobre lo real, porque él lo es.

Esperando que esto último no suene demasiado delirante!! los saludo deseándoles buenas Jornadas del NOA 2022

(1) “Journal d’Orincar?” N°17/18

Ciudalitica | 2018

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Locuritas #12 Marita Salgado: El cinismo de Grecia Antigua a Lacan

Locuritas #12 Marita Salgado: El cinismo de Grecia Antigua a Lacan

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #12 Marita Salgado: El Cinismo desde la Grecia Antigua a Lacan

En esta ocasión preguntamos a Marita Salgado (miembro de la EOL y la AMP, Directora del CID Santiago del Estero), cómo interpela en la clínica de hoy el cinismo y cuál es la diferencia entre cinismo y escepticismo.

 

¡Los invitamos a leer!

  

El Cinismo de Grecia Antigua a Lacan

 

 Desde la filosofía

 Diógenes de Sinope, considerado uno de los fundadores de la corriente filosófica cínica, precedido por Antístenes de Atenas, Escuela surgida en Grecia antigua, (S IV A.C,), como una reacción frente a situación histórica de acentuación de una crisis.

El término cínico, Kínikoí, proviene etimológicamente del término perro, Kinoi, (can) siendo el nombre que recibían estos filósofos de una parte de la sociedad, peyorativamente, aunque Diogenes de Sínope lo adoptó con orgullo.[1].

El Perro vive junto a los hombres pero mantiene sus hábitos naturales con total impudor, Kiníkoí es natural como son los animales aunque convive en un espacio humanizado. Participa de la civilización pero desde el margen de su propia condición de Bruto

Postulaba con gestos, discursos y arengas el rechazo a las normas convencionales de la civilidad, postulaba, un retorno a lo natural y espontáneo, desligándose de las obligaciones cívicas, asistía como espectador irónico al movimiento de las calles sin gozar de derechos de ciudadanía no practicaba ningún oficio ni se preocupaba por normas y derechos, no tenía familia, no votaba ni contribuía al quehacer comunitario. Deambulaba por la ciudad como espectador irónico, mendigaba para sustentarse se contentaba con poco, su cobijo fue una gran tinaja de barro, su ajuar un burdo manto y un bastón de peregrino En su vuelta a la naturaleza tomó a los animales como modelo 

Buscaba con su farol al hombre de verdad, mientras se contenta con ser un hombre perruno, cultivaba la desfachatez, la indiferencia y la actitud impúdica. Intentando bajo esta  forma asumida, y forzada, una toma de posición crítica frente a la sociedad y sus objetivos,  escudándose en su indecencia y embrutecimiento para atacar los falsos ideales y propugnar un desenmascaramiento ideológico[2][3].

Es ante todo una carta de presentación para el desafío, la provocación y el escándalo que invitan al reto. Cuando el cínico se niega a rendir homenaje a lo respetable, lo que pretende es denunciar la inautenticidad de esa respetabilidad.

 

Desde el psicoanálisis

 

La Escuela filosófica Cínica es una referencia importante en Lacan, aunque se refiera a ella en una sola oportunidad, es retomada por Miller, en varios de sus cursos.

Es en la “Reseña del Seminario del Acto” que Lacan nombra al “saldo cínico”, como aquello que puede aparecer como un cierto beneficio del fin del análisis, allí donde el Otro desfallece. Un saldo es aquello que resta, que queda por pagar, un resto impago que podría hacer creer que el Otro no existe de ninguna manera y que el objeto es real. El saldo cínico entonces se perfila como un signo de la caída del Otro más allá de la pasión neurótica.

El analista, nos advierte Lacan, posee una llave que puede abrir al goce, en un determinado momento, pero que puede volver a usarla cerrando ese camino. Si la llave se abre, y no se vuelve a cerrar, el saldo cínico puede convertirse en una posición cínica, que, hacia el fin del análisis, puede ser transformada en una destitución absoluta del Otro, conllevando un rechazo de la castración, , siendo la posición cínica la que no paga el saldo que resta por pagar, la libra de carne, que conlleva la hiancia de la castración.

El Otro no existe pero opera, nos advierte Miller, en Donc, afirmando: “pues bien, algo cínico surge al fin del análisis, una soledad cínica que proviene de que el Otro es semblante. En tanto desaparece el Otro que los abruma, el Otro al que ustedes otorgaban el poder de abrumarlos, se comprende que se produzca un estado de entusiasmo, que se alivien, y también que esto se acompañe por un afecto de depresión que oscila durante un tiempo, como señaló Lacan. Por esta razón comprendemos la importancia — debo decir que así me justifico — de recomponer un Otro para analistas. No puede dejar de recomponerse un lugar del Otro para analistas, porque sin este Otro los analistas se vuelven locos, y pueden incluso tener tendencia a creer que ellos son el Otro. Este Otro para analistas es lo que llamamos una Escuela”.

Diógenes de Sinope, el cínico paradigmático, intentaba vivir como si el Otro no existiera, haciendo uso del goce del propio cuerpo., marcando todo su desprecio por el Otro (por el Otro sexo, por la relación sexual) entregándose en público, según dicen, a su satisfacción corporal.  Esto equivalía a decir que nada se comparaba con el goce del cuerpo propio.

En Extimidad [4] Miller afirma: Cinismo significa aquí la caída de la ilusión del Otro, que permite un acceso nuevo al goce, a un goce que Lacan llama perverso porque no implica la relación con el Otro.. El cinismo como tal es una ingenuidad porque consiste en pensar que el  que el Otro no exista significa que no funciona. Pero eso no es verdad: deducir que se puede borrar la función universal del Otro por el hecho de que no existe y que solo el goce es real, es una ingenuidad. Por esta razón Lacan indicó que el psicoanálisis vuelve imbéciles a los canallas. Y es que creen, después de un análisis, que los valores del Otro no funcionan. La vida psicoanalítica verifica esta sentencia de Lacan, es posible verificar la imbecilidad del canalla en el psicoanálisis.

Es en la vida de la Escuela, en la vida del Otro barrado que representa la Escuela, que los analistas amarrados a la transferencia de trabajo,desdela novedad que implica el discurso analítico, hacen existir, sin escepticismo, al psicoanálisis en la época que nos atraviesa, desde la herejía no sin la operatoria del Otro.

 

 

[1] García Gual, C., La secta del perro, Madrid, Alianza Editorial, 1990

[2] Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, Vol. (A-D) , , Barcelona, Ariel 1994, p. 559

[3] Lacan, J., “Reseña del Seminario del Acto”, Otros Escritos, Buenos Aires, , Paidós, 2012, p. 400

Miller, J.-A, Donc, Buenos Aires, Paidós, 2011, p. 462

[4] Miller, J.-A., Extimidad, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 226

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