V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de trabajo.

Estados de trabajo. Mesa del Cartel

Presentación a cargo de Inés Contreras*

Sabedores que los que asistimos al Cid-Sgo. Queremos continuar con la formación en psicoanálisis. Aquí en nuestra provincia, la tarea en su mayoría la realizamos en Instituciones de educación, en clínicas privadas o en hospitales públicos, donde formamos parte de un equipo con profesionales de otras disciplinas, se trata entonces en el día a día, de establecer una ética, ante el malentendido que habita en las Instituciones. ¿Cómo hacer?

Recordamos que fue siempre la preocupación de Lacan: la formación en psicoanálisis, ¿cómo resolver esto singular en lo colectivo? Así inventó el Cartel y nos dice: “Para la ejecución del trabajo (de la Escuela) adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo. Cada uno de ellos-tenemos un nombre para designar a esos grupos- se compondrá de tres personas al menos, de cinco como mucho, cuatro es la medida justa.4+1.  Más una, es encargada de la selección, de la discusión y del destino que hay que reservar al trabajo de cada cual. Después de un cierto tiempo de funcionamiento, a los elementos de un grupo se les propone que permuten en otro” (Brodsky, 2024)

En su origen 4+1. Hoy Cartel fulgurante, ampliado, virtuales. El Cartel, es un dispositivo inédito, de formación desde la Escuela.

En el Cartel podemos interrogar al psicoanálisis, trayendo cada vez esos saberes diferentes que nos interpelan en las instituciones donde trabajamos. 

Es en el Cartel donde cada uno pueda elaborar, hacer algo con su propio estilo, con su propio deseo de saber. Se trata de ingresar a una Escuela de trabajadores que sostienen con su formación en psicoanálisis, la presencia de psicoanalistas en cada lugar, donde habitamos.

Referencia Bibliográfica

Brodsky, B. (2024). «El problema de Lacan».

*EOL-AMP- Integrante del CID Santiago-IOM3

Provocadores-provocados.

Gabriela Agostinelli*

¿Qué compartir de la experiencia en los carteles? Lo primero que me gustaría decir es que no es saberlo todo, ni tener mucho recorrido teórico o práctica clínica, he hecho cartel siendo estudiante. Lo que sí considero como condición es que se tenga una relación con el psicoanálisis. Entiendo al cartel como un dispositivo de elaboración de saber, no académico aunque se trabajan conceptos. ¿Cómo se arma? Se elige un más uno, Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana, (que es quien hace lazo con la Escuela y quien lo inscribe en la misma) y 4 o más cartelizantes. En lo colectivo ubicamos el título del cartel, ese proyecto en común pero hay también lo que cada integrante de este cartel ubicara como rasgo, algo que nos hace pregunta, que nos interroga, que implica el momento de cada quien en esta relación al psicoanálisis, en ese momento de formación, en ese momento del análisis. El más uno no es ni maestro, ni amo, porque sí así fuera sólo pondría a trabajar el saber que está ahí, tampoco es analista, su función es mantener viva la pregunta de cada uno, lo singular, incluso el mismo tiene una pregunta a trabajar. ”La función del más uno es que cada quien tenga su propio rasgo, esto es lo que hace a un equipo” (1) Pero como antes mencione cada quien con su rasgo es responsable del cartel. El más uno entonces es un agente provocador, esto me remite a ubicar la “elaboración provocada”, presente en este dispositivo, y en el análisis mismo. “si hay provocación al trabajo, a la elaboración, es que no hay ninguna vocación al trabajo, habría más bien, vocación a la pereza” (2). 

Si logramos desperezarnos, se logra de cada cartel un producto, uno propio, nuevo, original que responde a esa experiencia, cada vez, que indicará también el momento de cada quien en su relación al psicoanálisis. 

Referencia Bibliográfica

  1. J.A.Miller (1986) “5 variaciones sobre el tema de la elaboración provocada”.
  2. Idem

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Cartel Fulgurante.

 Patricia Soto*

La experiencia que quiero compartir es la de un cartel fulgurante.  Si bien todo cartel  como Lacan lo creo tiene esta modalidad, como una acepción del término lo connota “que es espectacular por su éxito o su rapidez”. El cartel  tiene desde su inicio un tiempo para  su funcionamiento y disolución. Leyendo sobre ésta modalidad de cartel fulgurante, como yo la conocía,  encontré que en el año 2008, D. Millas (EOL) Secretario de Carteles de la Escuela en ese momento,  propone a E. Laurent (en funciones como Delegado General de la AMP), la posibilidad de conformar carteles ampliados en número de integrantes. Recibió su apoyo, estimulando además la constitución de carteles (fulgurantes) destinados a la participación en J de Carteles, Encuentros Americanos y otros eventos de la AMP. 

El cartel al que me refiero se conformó en oportunidad del último ENAPOL (E. Americano del Psicoanálisis de la  Orientación Lacaniana) Bs As 2023 “Empezar a Analizarse” 

Lo integramos practicantes de 3  provincias de la Argentina (2 de Tucumán,  2 de Sgo del Estero y la analista  Más Uno de Bs As) 

Al tratarse de un tema eminentemente clínico el que nos convocaba,  y advertidas de que el cartel se diferencia de la práctica del control, este espacio pudo  alojar interrogantes e impasses, así como avances y progresos de nuestras experiencias como practicantes del psicoanálisis.  

En mi recorrido me interrogué  sobre  la clínica con niños. ¿Cómo operar con la transferencia con padres,  cuando su falta de consentimiento interrumpe el trabajo con el niño a pesar de éste consentir a la experiencia? En relación a un tratamiento en curso.

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

 

¿Qué es un cartel?

Sabrina Romera*

“El cartel es una microsociedad”, dice Miller. Nos buscamos, nos elegimos, nos hacemos preguntas en relación a un tema en común que nos entusiasma, cada uno desde lo propio. El más uno, no-semejante, está fuera de serie pero al mismo tiempo le pertenece, 4+1, no es un docente, también investiga lo suyo. Eso sí, ningún cartel es igual a otro. 

Encuentro allí una herramienta para dirigir y desplegar una pregunta. Una enunciación propia que surge en lo colectivo. Esas preguntas estuvieron, cada vez, atravesadas por mi transferencia de trabajo en el CID. También por mi práctica y el momento de mi análisis. Una vez formulada e inscripta bajo la forma del “rasgo” en la Escuela, se inaugura un camino, cada uno, con otros. Después, hay también la separación y su producto. 

Más que encontrar una respuesta última, creo que ese breve tiempo que es el recorrido por un cartel es una posibilidad de formalizar, bien decir, incluso soportar, esa pregunta que está en el interior mismo de la Escuela y que sólo puede ser respondida uno por uno.

Referencias bibliográficas:

Miller, J. A. (2010) El banquete de los analistas. P. 142

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

¿Cómo resolver lo singular en lo colectivo? 

María de los Ángeles Améstegui*

Siguiendo un texto de Graciela Brosky donde plantea que “el problema de Lacan que pone de manifiesto el cartel es cómo resolver lo singular en lo colectivo”, una respuesta posible que me surge después de haber participado en varios carteles y en una jornada anual de los mismos es que el deseo de saber circula de una manera tan horizontal entre quienes aceptan el desafío de realizarlo que vivifica la enseñanza del Psicoanálisis.  Allí está cada sujeto con su rasgo y su escritura, ya sea un AE o un novel practicante. 

Lo singular del rasgo y de la enunciación propia sostiene lo colectivo que es la Escuela a través del deseo de saber que la recorre.

Referencias bibliográficas:

Brodsky, B. (2024). «El problema de Lacan».

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Algo nuevo cada vez.

                                                                       Luciana Pereyra*

Si se piensa al cartel como un dispositivo original, edificado sobre el principio de una elaboración sostenida, tal como lo planteaba Lacan en su “Acto de fundación” (1964), puede establecerse aquí el aporte distintivo que el cartel realiza a la formación: originalidad, invención… pero teniendo siempre en cuenta, tomando las palabras de Mauricio Tarrab, que es un saber que no está listo, por lo tanto, hay una elaboración en cada encuentro, una invención que, como se viene planteando, rescata lo singular dentro de lo colectivo. Y doy una vuelta más: se provoca a los otros integrantes de este 4 (o a veces un poco más) +1. En mi experiencia en distintos carteles, cuando alguien encuentra un texto o una frase que tiene que ver con mi rasgo, lo comparte y se crea un intercambio, una charla, algo nuevo cada vez… con ánimo y provocación, es el espíritu de un cartel.

Bibliografía

Lacan, J. Acto de fundación de junio de 1964. Documento de sitio web: www.eol.org.ar

Tarrab, M. En el cartel se puede obtener un camello. Documento de sitio web: www.wapol.org

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Experiencia del Cartel en la Escuela de la Orientación lacaniana.

Daniela Lescano*

Allá por fines del 2003. El deseo por aprehender algo del fantasma, del propio, del otro, de nuestros pacientes, aun siendo niños, nos lleva a juntarnos y prepararnos, para un viaje, con objetivos en común y con objetivos particulares, un viaje con un tiempo determinado. Lo individual y lo colectivo, enlazado en una transferencia de trabajo. Al principio sólo teníamos como seguro el lazo al psicoanálisis y a la escuela y el deseo que este no sucumba. Nuestro cartel es interprovincial (Mendoza, Misiones, Santiago del Estero) y la más uno (Buenos Aires), y con una modalidad virtual. 

En el 2004, inscribimos nuestro cartel en la EOL, cada uno con su rasgo.

Osvaldo Delgado, rescata que: 

“El cartel implica tanto el juntarse como el separarse. También la dialéctica del “con otros con la responsabilidad del cada uno”. El producto no es para sí mismo sino para el conjunto. A esto lo llamamos, “transferencia de trabajo””. El “juntarse-separarse”, opera tanto contra el efecto masa, como contra el efecto cínico. (Delgado, 2003)

Atentos a la invitación de Jacques Lacan, a conformar carteles, rescatamos que no es sólo un problema de responsabilidad puede convertirse en una práctica inseparable de las verdaderas cuestiones que hacen a la formación y la transmisión en Psicoanálisis porque tiene una intervención sobre la rutina de los analistas para acotar y limitar los efectos imaginarios del grupo y producir efectos de discurso (Santesteban, 2008).

Referencias bibliográficas:

De Santesteban, O. M. (2008). El dispositivo del cartel: Invención de Jacques Lacan.

Delgado, O. (2003). El cartel hoy. Virtualia, 7(II). Disponible en 

https://www.revistavirtualia.com/articulos/693/dossier-carteles/el-cartel-hoy

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

 

 

En el aparatito Lacaniano cada uno cuenta.

 Agustina Luque*

Hay muchas formas de entrar al psicoanálisis, o de que el psicoanálisis entre en nosotros, quizás una por cada analista en el mundo. Ese encuentro es variado y siempre singular.  Esa puerta se puede abrir en el propio análisis o por un libro, en la universidad o porque viste al Dr. Chinaski por streeming.

Ahora bien, respecto de la formación del analista y de cómo formar parte de esa comunidad de trabajo que Lacan inventó y que prefirió llamar Escuela para diferenciarla del grupo, las sociedades, las fundaciones, etc.  Para ser parte de esa Escuela que tiene sus particularidades, Lacan inventó también un modo específico de trabajo, una entrada, el cartel.

Tenemos entonces a la entrada el cartel, que es sobre todo un dispositivo de elaboración, de construcción colectiva, no menos que singular. Un modo de trabajo que tiene sus reglas, una cantidad de integrantes, funciones diferenciadas, un tiempo para acercarse y otro para separarse… Reglas y principios que no obedecen a un capricho o una burocracia, sino a una lógica y una ética. A una forma de interpretar y entender el psicoanálisis y de contribuir a la formación de los analistas y también de hacer avanzar el psicoanálisis, su doctrina y su praxis. 

Es decir, que con ese aparatito que es el cartel Lacan intenta resolver varias cuestiones,incluso responder, en parte, a esa pregunta que atraviesa su enseñanza de punta a punta, qué es un analista, cómo se forma un analista. No hay una sola respuesta a eso, pero el cartel es una. 

Me interesaba por eso diferenciar el cartel de otras modalidades de trabajo y de otros modos de relación al saber. 

Sería muy largo de desarrollar aquí, pero sí quisiera dejar planteado al menos que el cartel no obedece a la lógica de la formación universitaria, donde hay jerarquías y están establecidos los lugares y las funciones del docente y del alumno, es decir donde hay alguien que sabe y traslada ese saber a otro que no sabe y escucha y toma notas o pregunta al que sabe. Luego, llegado un determinado momento y una cantidad de clases, cursos, etc. el alumno sabe, obtiene los títulos y entonces toma la posta, enseña o se recibe de analista o de lo que fuera. En esta lógica, si un alumno falta a una clase, esa clase puede funcionar perfectamente, siempre que no falte el docente, el que sabe.  A diferencia de este funcionamiento, en el cartel cada uno cuenta, no da igual si alguien falta. 

Hace un tiempo, mientras teníamos reuniones con miras a cartelizarnos, una de las compañeras faltó dos veces seguidas a los encuentros. Recuerdo que nos conectamos a la última reunión y quien habíamos invitado como Más-Uno preguntó por ella. Le respondimos que no podría estar. La Más-Uno marcó esa ausencia y su repetición, insistiendo en, no da lo mismo si está o no. Señalamiento que, lejos de apuntar a una razón moralizante del tipo debería estar, se dirige a poner en evidencia el valor del trabajo de cada quien en el cartel. 

Esta advertencia me enseñó en acto, varias cosas muy valiosas, de las que ahora rescato el cada uno cuenta que el cartel reivindica cada vez, como también la dimensión libidinal y deseante en juego en este dispositivo que, como el amor, a veces funciona y otras no. Hay algo de contingencia en ello, con eso también toca hacer. 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Ciudalitica | 2023

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V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura.

Estados de trabajo. Grupo de Construcción de casos.

Presentación a cargo de Gabriela Maidana*

 

El grupo de construcción de un caso surge como un espacio en que el practicante pueda interrogarse respecto de la clínica de la Orientación Lacaniana, es decir que reconozca que necesita de un trabajo de formación constante, que se analice y controle su práctica, sobre todo teniendo en cuenta que un analista nace siempre de un fantasma neurótico que es o fue y del que debe ir más allá, es decir ir más allá de esas imposturas para autorizarse en su práctica.

La clínica de la Orientación Lacaniana es lo que se dice en una experiencia analítica, es lo más real y con lo que el analista produce otra cosa cuando escucha el sufrimiento humano. No es una clínica como las demás, pues se produce bajo transferencia, el analista pone a un sujeto del inconsciente a trabajar, a que produzca un tratamiento inédito de las formas de satisfacción, de los modos de goce que lo traen a la consulta. Debe estar preparado para la irrupción de lo inesperado considerando que la rutina cotidiana como el mundo acelerado que vive la sociedad de consumo intenta adormecerlo. Ir más allá del sentido y apuntar alcanzar un goce inconfesable en los sujetos uno por uno.

Por eso Lacan nos dice el analista es 2, el que produce efectos en un análisis y el que debe teorizar sobre esos efectos.  Es entonces el momento de teorizar sobre esos efectos, que el espacio de construcción adviene como un dispositivo, un espacio social de intercambio que incluye voces diversas. que aporta a esa elaboración que se basa en la imposibilidad, en el no todo, en el inconsciente, y en una elaboración colectiva que promueva un saber que requiere pruebas específicas en lo epistémico como en lo clínico., es decir, sostener una política del psicoanálisis que no sucumba a la civilización presente y futura.

 

* Integrante del CID Santiago del Estero. IOM3




Lo que se escucha y lo que se escribe.

 Gabriela Agostinelli *

 

Lo que se experimenta en el taller de construcción de casos es esta frase: el analista no está solo, forma comunidad, no solo cuando estudiamos y conversamos los textos que leemos, sino cada vez que se dialectizan los casos a ser presentados, en la interlocución surgen pistas y el caso vuelve a transformarse, así como la escritura del practicante. Y luego en el espacio de conversaciones clínicas de nuestro SFP, esto vuelve a suceder. Esto me remite a la palabra construcción. 

 Berenguer dirá al respecto entonces “un primer sentido que dar a lo que hacemos cuando construimos un caso es el de escuchar” (1). ¿Qué escucha un analista?  Escucha al sujeto en su sufrimiento, en su posición, su enunciación, sus objetos, su fantasma, su goce, su síntoma que incluye el cuerpo, este concepto fundamental es entendido como un intento de solución (este modo de ubicarlo se distingue de otros discursos que lo abordan como algo a eliminar), en síntesis, como bordea o enfrenta lo real. Entonces el sujeto es una construcción y cuando adviene muestra esa construcción. Esto que escuchamos en la experiencia de un análisis, esto estará presente en la construcción del practicante, ¿pero de qué manera? 

 En relación a lo que orientó este espacio en la construcción de un caso, podría decirse que responde a la lógica del No-Todo, se trata de un recorte, un fragmento, elegido por el practicante analista, a partir de ¿Por qué se elige ese recorte? ¿Para qué? (qué se quiere mostrar). ¿Quién es el público-interlocutor? Algo del analista se incluye (su momento de formación, de análisis) está puesto en juego en la escritura.  Las intervenciones con las que apuesta, que se convierten en tales por los efectos en el sujeto, en su síntoma, ergo si esto acontece, el lugar que ocupa en la transferencia. Berenguer al respecto dirá que el síntoma se modifica bajo transferencia “…hay algo de la transferencia en acto, resultado de la presencia real del analista, que introduce lo nuevo. Porque el síntoma no solo es construcción, sino que es algo vivo, o contiene algo vivo. Revive bajo transferencia” (2)

Entonces podría decirse que la escritura no es algo natural como el sujeto ni su síntoma, es una construcción, hay la invención, la práctica analítica así lo requiere. Freud ubicaba que “cada uno” debe buscar la manera de hacer con el malestar, ésta es la actualidad del psicoanálisis que reconoce la singularidad y trabaja con ella en el arte del uno por uno. Podríamos decir entonces que no hay una manera, una regla, un programa para ser analistas, pero si hay principios. Tampoco entonces hay una manera protocolar de presentar un caso, pero sí orientaciones. 

Bibliografía

  1. Berenguer, E. “¿Cómo se construye un caso?”. Seminario teórico-clínico. Ediciones NED. Pág. 12
  2. Ídem. Pag.35

 

*Integrante del CID Santiago del Estero.IOM3



La reducción significante en la construcción del caso

                                                                                 Maia Gelid*



En el camino de armar un caso, como practicantes analistas, nos encontramos con el desafío de transmitir algunos fragmentos que puedan dar cuenta de la lógica de la cura. Ahora bien, ¿cómo se eligen esos fragmentos?, ¿por dónde se comienza? 

¿Cómo se eligen estas escenas? La clínica de la orientación psicoanalítica es una clínica de los dichos. Se trata del lugar privilegiado de las palabras oídas, también de lo visto. Freud habló de la construcción de escenas como aquellas que llamó las escenas primarias.  

Enric Berenguer plantea que al construir un caso lo primero que hacemos es escuchar una construcción que ya está hecha, “la construcción del caso tendría que equivaler a construcción que el paciente, lo quiera o no, ha hecho de su vida y de la que de algún modo sufre.” 

El autor dirá también, que esa construcción que trae el paciente es aquello que le permite interpretar lo que le sucede. Es decir, la construcción del consultante será un modo posible de interpretar cómo vive su realidad hasta ahora, el análisis. Entonces, ¿cómo se hace el recorte del material clínico?, ¿bajo qué brújulas conviene orientarse? 

Respecto a esto, el mismo refiere que “al hacer un recorte del material del caso, es fundamental el buen uso de la supervisión y la interlocución con otros, para una mejor orientación.”  

Berenguer menciona que la construcción del caso se apoya en un conjunto de significantes y escenas que forman el eje a través del cual estos elementos se articulan entre ellos. 

Eric Laurent nos ilumina sobre esto al decir que “Un caso es un caso en psicoanálisis, si testimonia de la incidencia de la lógica significante en el campo del goce. “  

En este sentido, ¿construir un caso qué es? Coincidiendo con los autores mencionados, construir un caso es poder ubicar y nombrar las construcciones del sujeto ya sea las construcciones sintomáticas y/o las construcciones fantasmáticas. Así, al armar un caso, llegaremos a plantearnos el problema clínico en términos que no deberían ser los de una menor o mayor elaboración de un relato, sino que necesitamos una orientación precisa, ya sea por ciertos significantes que insisten, por repeticiones, por los objetos pulsionales, por el goce que está en juego, entre otros elementos clínicos.  

 

Referencias bibliográficas: 

  1. “¿Cómo se construye un caso?”, Enric Berenguer. (2018) 
  2. “El relato del caso, crisis y solución”, Eric Laurent. (2001) 
  3. “Un síntoma que permite vivir”, Daniela Fernández (2023) 

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3



Acerca de la escritura en la construcción del caso

 Sabrina Romera*

 

De la construcción del caso me interesa abordar el trabajo de escritura que implica, acerca de nuestra práctica y que sirve de demostración, ejemplificación, de la disciplina psicoanalítica.

Leyendo “El caso: del malestar a la mentira” de E. Laurent, encuentro que el asunto de la escritura del caso ha tenido un lugar importante en lo que al psicoanálisis se refiere. Así como este modo inédito que Freud inaugura influyó en la literatura (escritura automática, cadáveres exquisitos, monólogo interior, flujo de pensamientos), en el interior del psicoanálisis mismo esto ha generado siempre un malestar porque ¿cómo se escribe un caso? ¿qué se quiere hacer pasar en un caso? Y agrego la pregunta ¿qué se escribe en la construcción de un caso?

El modo en que se escribe un caso en psicoanálisis ha ido teniendo diferentes respuestas, desde el modelo de novela histórica alemana, pasando por la monografía (M Klein) centrado en la “epifanía” propia de cada sesión, hasta la viñeta clínica (forma clínica breve), podría decirse que no hay una única forma de relatar un caso. Ante esto, el título de E. Laurent insiste: pasar del malestar a la mentira. “Suponemos en la orientación lacaniana, otro modelo que el fundado sobre la hipótesis modelo/representación, modelo que está por todos lados y que además es la fuente del malestar en el relato de caso”.

Surge la pregunta ¿Cómo articular, cernir, lo simbólico y lo real de un caso? 

Laurent se sirve aquí de la categoría de la “mentira” como un lugar de estructura, “punto de real en lo simbólico”. Si la experiencia de un análisis es una experiencia de lo real y lo real miente, ¿cuáles son los recursos de los que podríamos servirnos en la construcción del caso? ¿Es posible pensar en una poética del caso? Dice Laurent “La poética psicoanalítica supone un acto de lenguaje que desplaza, disloca, el significante amo. Es una poética que sobrepasa al analista y al analizante. Como dice Lacan, el analista es poema más que poeta cuando accede a esta dimensión del lenguaje.”

Quizás haya algo que el poeta nos pueda enseñar, en cuanto su tarea no se centra tanto en escribir como en dejar que se escriba. En “Notas sobre el arte de escribir”, Clarice Lispector dice “Escribir es usar la palabra como carnada para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar fuera la palabra”.

 

Bibliografía

Laurent, E. (2002) El caso: del malestar a la mentira.

Lispector, C. Notas sobre el arte de escribir.

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3



 

¿Por qué escribir un caso cuando uno está causado por el psicoanálisis lacaniano?

 Daniela Lescano Dib*

 

La ética del psicoanálisis nos exige una responsabilidad con el paciente, una renuncia a la búsqueda del bien, a la búsqueda de una terapéutica per se, y a tender a ocupar el lugar de objeto a desecho, en donde el sujeto puede volcar sus dichos. En la experiencia analítica tenemos los dichos del analizante, pero, al ser bajo transferencia, tenemos el decir del analista que guía el análisis. Siguiendo a Lacan, el analista no toma al pie de la letra lo que dice el analizante creyéndolo verdadero, sino que lee en los dichos, en los enunciados, lo que hay más allá de los mismos.

Pero, cómo “decir”, sin implicarnos subjetivamente, sin decir desde nuestras marcas, desde nuestros propios fantasmas. Es una pregunta que me motiva a escribir un caso, a trabajarlo y supervisarlo, con otros. Además, haciéndonos cargo que cuando “decimos”, o callamos o enfatizamos, hacemos una interpretación, un acto analítico escribiendo en los decires del paciente. Y con estas implicancias me pregunto cada vez: ¿Qué busco encontrar cuando construyo el caso?, ¿qué busco cuando desnudo mi práctica?, ¿qué demando y a quién?, ¿la prueba de un saber, de un saber hacer?, ¿el aplacamiento del goce de la repetición?, entre otras.

 

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

Ciudalitica | 2023

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V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de trabajo.

V Jornadas Locales de Grupos de Investigación y Lectura. Estados de trabajo. Presentación.

Apertura a cargo de Daniela Lescano*.

Damos apertura a las Jornadas de Estado de Trabajo de los grupos de Lectura e Investigación del CID Santiago del Estero del período 2023-2024.

Queremos compartir el trabajo sostenido que cada equipo viene realizando. Queremos hacerlo participando activamente, los que hemos escrito y los que han acompañado y motivado la escritura. Algunos mediante la presentación de trabajos de manera individual o grupal pero nunca a solas, ya que, aún, escribiendo UNO, no hay UNO sin otros y otros con la escucha atenta. Y esto se pudo ver detrás de bambalinas, en los trabajos, que fueron realizados entre varios, supervisados por muchos. Estos colaboradores fueron dejando huellas en cada trabajo y en cada uno, con sus observaciones, detalles y propuestas de autores para enriquecer las producciones. Producciones que se seguirán escribiendo hoy con las preguntas de todos, con las puntuaciones, de una manera novedosa.  

Y siguiendo a Esthela Solano Suarez, que en el prólogo del libro de Daniela Fernández Fernández[1], valora la invitación de la autora a tener en cuenta a la hora de trabajar en grupos de investigación:

“Como punto de partida, no un saber masticado y propuesto como evidencia, sino el de un saber a conquistar. Un saber que no nos es propuesto como aquello que debemos comprender, como aquello que será simétrico del sujeto del conocimiento, sino un saber que será el producto de un trabajo y que, en este caso, solo el trabajo que lo produce hace posible que lo podamos conquistar”. (Fernández, 2023, pág. 14)

¿Y por qué la importancia de escribir en nuestro CID?, porque escribiendo es como Platón comienza con su escuela, la gente por sus escritos empieza a comentarlo y seguirlo. Escuela es el término tomado por Lacan como estrategia para la existencia del Psicoanálisis. Es por ello que los invitamos este año a continuar realizando producciones dentro del CID, camino a la Escuela de la Orientación Lacaniana.

Referencias bibliográficas:

  1.  “Un síntoma que permite vivir”

*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM3

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Locuritas #15 Pilar Ordóñez: ¿Es posible hacer algún cruce entre hacerse el loco y la locura de cada uno?

Locuritas #15 Pilar Ordóñez : ¿Es posible hacer algún cruce entre hacerse el loco y la locura de cada uno?

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #15  Pilar Ordóñez: ¿Es posible hacer algún cruce entre hacerse el loco y la locura de cada uno? 

En esta ocasión el CID Jujuy pregunta a Pilar Ordóñez (miembro de la EOL y la AMP): ¿Es posible hacer algún cruce entre: Hacerse el loco -una de las dimensiones del héroe moderno, planteo de Lacan en el seminario VI- es decir, el mundo contemporáneo y la locura de cada uno?

 

¡Los invitamos a escuchar su respuesta!

Ciudalitica | 2018

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Locuritas #14 Ana Soler: ¿Hay locura en el discurso analítico?

Locuritas #14 Ana Soler: ¿Hay locura en el discurso analítico?

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #14  Ana Soler: ¿Hay locura en el discurso analítico?

En esta ocasión traemos el aporte de Ana Soler (responsable del CID Salta) para nuestra conversación regional, en relación a que el discurso analítico no tiene nada de universal.

 

¡Los invitamos a escuchar!

Ciudalitica | 2018

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Locuritas #13 Eduardo Benito: Cuando decimos «todo el mundo es loco», ¿de qué clínica hablamos?

Locuritas #13 Eduardo Benito: Cuando decimos "todo el mundo es loco", ¿de qué clínica hablamos?

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #13 Eduardo Benito Cuando decimos “todo el mundo es loco”, ¿de qué clínica hablamos?

 

En esta ocasión el CID Tucuman pregunta a Eduardo Benito (miembro de la EOL y la AMP): “Todo el mundo es loco” brújula de la última enseñanza, ¿de qué clínica hablamos en este punto?

 

¡Los invitamos a leer!

 

En el texto “Lacan pour Vincennes” Lacan cita a Freud y  su  “nada es sino sueño”, para agregar luego “… que todos están locos, es decir, delirantes”.  

La equivalencia entre  el “todos locos” y “delirantes” es clave. Es decir se puede afirmar entonces que: “todo el mundo delira”. Una  suerte de “chirrido”, tal la expresión de Miller, ante la creciente “despatologización”, la pérdida de la clínica a manos de las clasificaciones psiquiátricas. Un “chirrido” porque, como dice Miller: “Hablar de locura, de delirio– se ve clara la equivalencia-  compete aun a la clínica. Validar el fin de la clínica con una alusión clínica.” (1)

Es decir, generalizar el delirio sigue evocando la clínica. Es claro que Lacan no toma lo de “delirantes”, como algo exclusivo de la psicosis, etc. etc. ¿Pero cómo puede arribar a tamaña generalización? 

Para ello, es plausible, suponer que ha depuesto, finalmente, la idea de alcanzar lo real, solamente por lo simbólico. En consecuencia éste Lacan tardío,-estamos en 1979 a dos años de su muerte- piensa conclusivamente que  respecto de la conjetura de lo real, todo el mundo delira, incluida y por lo mismo, la ciencia. Idea enorme del seminario 25.

Pero si así fuere, ¿qué brújula nos queda como analistas si el real en el que creíamos era un delirio?

Una que ponga en juego otra idea de real. Por algo, no es casual, que en el “recomienzo” de su  enseñanza, seminario 21 y progresivamente, Lacan nos propone otra idea del mismo: El nudo borromeo.  

Un real que se caracteriza por no ser “supuesto” detrás de lo imaginario, al modo científico y sus imposibles, sino “puesto”, como se dice. No potencial sino actual, cosa que nos evoca los diferentes infinitos, etc.

Planteada tal distinción haré un breve comentario sobre la consigna de las Jornadas. Algo, en quienes la pensaron, los ha llevado a  diferenciar  “La locura de todos” de, el “Sinthome de cada uno”.

Por un lado, traduzco, “todo el mundo delira sobre lo real” y por el otro “el sinthoma de cada uno ” en su máxima singularidad. Noción que pertenece por entero a la nueva idea de real. Por lo demás, sabemos que su papel en la constitución del nudo borromeo es fundamental.

Pero ¿qué nos garantiza que toda esta idea de lo real no sea tan delirante como la anterior? No alcanza con afirmar que el sinthome hace existir la máxima singularidad. Nada nos impide pensar que se trata de la máxima singularidad de un delirio!.

Sin embargo considero que fue acertado oponer y diferenciar ambos términos de la consigna. El argumento a favor es simple.

La nueva idea de real, (un real “puesto”), impide que se lo suponga en potencia. Dicho de otro modo, no se trata ni de imaginarlo ni de pensarlo sino de sentirlo.

Por último y para terminar, es sabido que uno, en tanto sujeto,  no es su sinthome. A lo sumo se podría identificar con él manteniendo cierta distancia.  Con lo cual, podemos decir que es el sujeto el que delira, no el sinthome que armar el nudo. El nudo borromeo no delira sobre lo real, porque él lo es.

Esperando que esto último no suene demasiado delirante!! los saludo deseándoles buenas Jornadas del NOA 2022

(1) “Journal d’Orincar?” N°17/18

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Locuritas #12 Marita Salgado: El cinismo de Grecia Antigua a Lacan

Locuritas #12 Marita Salgado: El cinismo de Grecia Antigua a Lacan

Locuritas.

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #12 Marita Salgado: El Cinismo desde la Grecia Antigua a Lacan

En esta ocasión preguntamos a Marita Salgado (miembro de la EOL y la AMP, Directora del CID Santiago del Estero), cómo interpela en la clínica de hoy el cinismo y cuál es la diferencia entre cinismo y escepticismo.

 

¡Los invitamos a leer!

  

El Cinismo de Grecia Antigua a Lacan

 

 Desde la filosofía

 Diógenes de Sinope, considerado uno de los fundadores de la corriente filosófica cínica, precedido por Antístenes de Atenas, Escuela surgida en Grecia antigua, (S IV A.C,), como una reacción frente a situación histórica de acentuación de una crisis.

El término cínico, Kínikoí, proviene etimológicamente del término perro, Kinoi, (can) siendo el nombre que recibían estos filósofos de una parte de la sociedad, peyorativamente, aunque Diogenes de Sínope lo adoptó con orgullo.[1].

El Perro vive junto a los hombres pero mantiene sus hábitos naturales con total impudor, Kiníkoí es natural como son los animales aunque convive en un espacio humanizado. Participa de la civilización pero desde el margen de su propia condición de Bruto

Postulaba con gestos, discursos y arengas el rechazo a las normas convencionales de la civilidad, postulaba, un retorno a lo natural y espontáneo, desligándose de las obligaciones cívicas, asistía como espectador irónico al movimiento de las calles sin gozar de derechos de ciudadanía no practicaba ningún oficio ni se preocupaba por normas y derechos, no tenía familia, no votaba ni contribuía al quehacer comunitario. Deambulaba por la ciudad como espectador irónico, mendigaba para sustentarse se contentaba con poco, su cobijo fue una gran tinaja de barro, su ajuar un burdo manto y un bastón de peregrino En su vuelta a la naturaleza tomó a los animales como modelo 

Buscaba con su farol al hombre de verdad, mientras se contenta con ser un hombre perruno, cultivaba la desfachatez, la indiferencia y la actitud impúdica. Intentando bajo esta  forma asumida, y forzada, una toma de posición crítica frente a la sociedad y sus objetivos,  escudándose en su indecencia y embrutecimiento para atacar los falsos ideales y propugnar un desenmascaramiento ideológico[2][3].

Es ante todo una carta de presentación para el desafío, la provocación y el escándalo que invitan al reto. Cuando el cínico se niega a rendir homenaje a lo respetable, lo que pretende es denunciar la inautenticidad de esa respetabilidad.

 

Desde el psicoanálisis

 

La Escuela filosófica Cínica es una referencia importante en Lacan, aunque se refiera a ella en una sola oportunidad, es retomada por Miller, en varios de sus cursos.

Es en la “Reseña del Seminario del Acto” que Lacan nombra al “saldo cínico”, como aquello que puede aparecer como un cierto beneficio del fin del análisis, allí donde el Otro desfallece. Un saldo es aquello que resta, que queda por pagar, un resto impago que podría hacer creer que el Otro no existe de ninguna manera y que el objeto es real. El saldo cínico entonces se perfila como un signo de la caída del Otro más allá de la pasión neurótica.

El analista, nos advierte Lacan, posee una llave que puede abrir al goce, en un determinado momento, pero que puede volver a usarla cerrando ese camino. Si la llave se abre, y no se vuelve a cerrar, el saldo cínico puede convertirse en una posición cínica, que, hacia el fin del análisis, puede ser transformada en una destitución absoluta del Otro, conllevando un rechazo de la castración, , siendo la posición cínica la que no paga el saldo que resta por pagar, la libra de carne, que conlleva la hiancia de la castración.

El Otro no existe pero opera, nos advierte Miller, en Donc, afirmando: “pues bien, algo cínico surge al fin del análisis, una soledad cínica que proviene de que el Otro es semblante. En tanto desaparece el Otro que los abruma, el Otro al que ustedes otorgaban el poder de abrumarlos, se comprende que se produzca un estado de entusiasmo, que se alivien, y también que esto se acompañe por un afecto de depresión que oscila durante un tiempo, como señaló Lacan. Por esta razón comprendemos la importancia — debo decir que así me justifico — de recomponer un Otro para analistas. No puede dejar de recomponerse un lugar del Otro para analistas, porque sin este Otro los analistas se vuelven locos, y pueden incluso tener tendencia a creer que ellos son el Otro. Este Otro para analistas es lo que llamamos una Escuela”.

Diógenes de Sinope, el cínico paradigmático, intentaba vivir como si el Otro no existiera, haciendo uso del goce del propio cuerpo., marcando todo su desprecio por el Otro (por el Otro sexo, por la relación sexual) entregándose en público, según dicen, a su satisfacción corporal.  Esto equivalía a decir que nada se comparaba con el goce del cuerpo propio.

En Extimidad [4] Miller afirma: Cinismo significa aquí la caída de la ilusión del Otro, que permite un acceso nuevo al goce, a un goce que Lacan llama perverso porque no implica la relación con el Otro.. El cinismo como tal es una ingenuidad porque consiste en pensar que el  que el Otro no exista significa que no funciona. Pero eso no es verdad: deducir que se puede borrar la función universal del Otro por el hecho de que no existe y que solo el goce es real, es una ingenuidad. Por esta razón Lacan indicó que el psicoanálisis vuelve imbéciles a los canallas. Y es que creen, después de un análisis, que los valores del Otro no funcionan. La vida psicoanalítica verifica esta sentencia de Lacan, es posible verificar la imbecilidad del canalla en el psicoanálisis.

Es en la vida de la Escuela, en la vida del Otro barrado que representa la Escuela, que los analistas amarrados a la transferencia de trabajo,desdela novedad que implica el discurso analítico, hacen existir, sin escepticismo, al psicoanálisis en la época que nos atraviesa, desde la herejía no sin la operatoria del Otro.

 

 

[1] García Gual, C., La secta del perro, Madrid, Alianza Editorial, 1990

[2] Ferrater Mora, J., Diccionario de filosofía, Vol. (A-D) , , Barcelona, Ariel 1994, p. 559

[3] Lacan, J., “Reseña del Seminario del Acto”, Otros Escritos, Buenos Aires, , Paidós, 2012, p. 400

Miller, J.-A, Donc, Buenos Aires, Paidós, 2011, p. 462

[4] Miller, J.-A., Extimidad, Buenos Aires, Paidós, 2010, p. 226

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Locuritas #11 Manuel Zlotnik: ¿Qué es el despertar para Lacan?

Locuritas #11 Manuel Zlotnik: ¿Qué es el despertar para Lacan?

Locuritas

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

Locuritas #11

En esta ocasión el CID Jujuy pregunta a Manuel Zlotnik (director del CID Jujuy, miembro de la EOL y la AMP):

Para Lacan la vigilia es la continuación del sueño, ya que principio del placer y principio de realidad son solidarios, pues la pesadilla nos despierta para seguir durmiendo. Es decir, la vida es sueño o todos locos. A diferencia de Freud, ¿qué sería despertar para Lacan? ¿Es posible? ¿Qué incidencia tendría en la praxis analítica?

¡Los invitamos a escuchar su respuesta!

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Locuritas #10 Andrea Blasco: Saber para la ciencia y para el Psicoanálisis

Locuritas #10 Andrea Blasco: Saber para la ciencia y para el psicoanálisis

Locuritas

 

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

 

Locuritas #10

 

En esta ocasión preguntamos a Andrea Blasco (integrante del CID Jujuy, miembro de la EOL y la AMP), ¿Cuáles son las coordenadas de la locura del todo en la época? ¿Cómo se juegan en esas coordenadas saber, creencia y delirio?

 

¡Los invitamos a leer su respuesta!

 

 

Saber para la ciencia y para el psicoanálisis

Comenzaré recordando que “La ciencia deja fuera el deseo inconsciente motivo por el cual no hay deseo de saber en la ciencia, hay ‘pasión de saber’ que reduce ese saber a un objeto de conocimiento apto para un poder que le da a su vez su crédito, es decir su financiamiento”, como menciona Lacan ya en su seminario 7, en 1960. (1) Se trata de la alianza entre la investigación científica y los poderes políticos en la coyuntura del nuevo capitalismo en el origen de lo que se llamó “tecnociencia”. (2)

 

A su vez, esta alianza dejó al descubierto que el NP velaba con su orden el agujero en el saber, que al no haber Otro del Otro, el NP se pluraliza siendo una respuesta subjetiva entre otras, una suplencia del saber que no hay.

 

“No hay saber sobre lo sexual”, no hay para el ser que habla proporción posible”. Es el agujero en el saber de “la no relación sexual”. Un real para el siglo XXI, estructurante, recordando la conferencia de J-A Miller. (3) Por esto en Psicoanálisis no hay saber “en” lo real, como en las ciencias de la naturaleza del siglo XX, el saber pasa a ser una elucubración “sobre” lo real, para todo parletre, aunque uno por uno. Elucubración a partir de la cual Lacan propone “todo el mundo es loco, es decir, delirante”. (4)

 

En estas coordenadas es la física del universo infinito, lo sub-atómico, el azar y la incertidumbre la que altera la ley natural generando otra proposición de Lacan “lo real sin ley” (5), pues modifica lo que había como orden natural inmutable hasta ese momento. Por ejemplo:

a- El orden inmutable de la reproducción: Siguiendo a F Ansermet la biotecnología puede hacer realidad el fantasma de fabricar vida totalmente artificial, o,

b- A nivel de la sexualidad: la biopolítica con su discurso del “todos iguales” en la clínica transgénero de los adolescentes, el discurso colectivo se superpone a lo íntimo, a lo singular,

c- Y hay una prevalencia del pasaje al acto, como un acto de pasaje que funda un origen: un nuevo cuerpo, una identidad, una sexualidad, una nueva filiación, plantea, ¿una hermandad trans? (6)

 

¿Y desde la tecnología?

 

Puedo referirme a la incidencia de internet en la manera que el lazo social se encuentra transformado, sugiero una Entrevista a E. Laurent (7) de la que mencionaré sólo algunos puntos:

 

1-El ordenador conectado a internet es un órgano nuevo del cuerpo que lo perfecciona: como situaba Freud en Malestar en la cultura, en su época: los anteojos, los aviones, etc. que cambia radicalmente la manera que cada uno se vincula con el mundo creando la ilusión de un acceso directo a todas las cosas.

También, como decía Freud, si la escritura era el lenguaje del ausente, el chat, el correo, los juegos on line, Facebook, WhatsApp e Instagram son el lenguaje del demasiada-presencia del Otro de la civilización Una y numérica

2-Internet es también un campo nuevo, ofertado a la locura de creerse Uno en la escala del mundo. Nos hace volver a la infancia, allí donde “las primeras elecciones identificatorias del niño (…) no determinan otra cosa (…) que esta locura a través de la cual el hombre se cree un hombre” (8). Pasión narcisista. Exaltación yoica.

Internet cambia entonces el régimen del sujeto contemporáneo ofreciéndole un campo de expansión formidable para la locura narcisista y las tentativas más descabelladas de cada uno para reunirse con su ser.

 

Se trata del lazo social en el sentido que lo entendemos con Lacan: en el que cada uno lleva su soledad.

 

Internet es una conexión del cuerpo exigible para todos. Internet constituye a su vez una formidable encarnación de la cloaca ¿Llega a corromper las fuentes del lazo social? ¡Ciertamente!, enfatiza Laurent. Cada una de las cuatro formas del lazo social que se mantienen en la civilización es alcanzada, y describe en cada una sus particularidades.

 

La web es una evidencia del todo, el Otro, que precede a cada uno. Es el vínculo que ha permitido la constitución de imperios que quieren alterar todo. Amazon quiere vender todo. Google quiere numerar y ordenar todo. Facebook, conectar todo.

 

Laurent nos recuerda. Forget privacy! Tú que penetras en este espacio, eres objeto y presa, olvida que has tenido una intimidad. Todo, en tus clics, se convierte en saber sobre tus gustos y preferencias.

 

Y respecto de los saberes, Google es un Otro del saber que especula sobre la inmensidad de la materia significante. Una gran memoria que responde enseguida y todo el tiempo, una memoria de acumulación, aunque nos recuerda que el inconsciente no es perder la memoria, es no acordarse de lo que se sabe.

 

¿Qué sucede con el psicoanálisis en la era de Internet?

Hay ahora, siempre con Freud y Lacan, en el psicoanálisis contemporáneo de la sobredosis de saberes, de compañía y de conexión, el psicoanálisis permite desintoxicarse, es una empresa de utilidad pública. La escucha particularizada permite escuchar de nuevo los significantes solos que atraviesan el éter del ruido-internet.

Ahh ¿y la creencia?

JA Miller en Causa y Consentimiento refiriéndose a la asociación libre dice: “Esto supone que él (el analizante) consienta percatarse que lo que él sabe es algo en lo que sólo cree- he aquí el sujeto supuesto saber-es decir que hay allí suposición y que en definitiva son efectos de significación que dependen de su relación al Otro” (9).

 

Andrea Blasco

 

Notas

1- Lacan, J.El Seminario 7.”La ética del Psicoanálisis” Editorial Paidós.Bs.As. 1988..pág 385-386

2-Bassols “Ciencia y deseo”.Lo real en el siglo 21.pag 60

3- Miller, J-A. Un real para el siglo XXI. Scilicet. IX Congreso AMP.2014.

4-Lacan, J. “Todo el mundo es loco, es decir delirante”. Por ¡Lacan por Vincennes! Revista Lacaniana 11. Grama. Bs. As. 2011.

5-Lacan, J El Seminario. Libro 23. El sinthome. Editorial Paidós Bs.As. pág 135.

6- Ansermet,F. “Disrupciones en la procreación, el género y la filiación: una introducción”. Enlaces 24. Grama. Bs. As. 2018

7- Laurent, E. Entrevista publicada en la revista La Cause du dèsir nº 97, Paris, Navarin éditeur, 2017. La presente traducción es de Margarita Álvarez.  

8-Lacan, Jacques. “Acerca de la causalidad psíquica”. Escritos, T. II. Biblioteca Nueva, Madrid, 2013, p. 184

9-Miller, J-A. Causa y consentimiento.Editorial Paidós. Bs.As. 2019.Pág. 50.

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Locuritas #9 Graciela Esperanza: Todo el mundo es loco no equivale a la despatologización

Locuritas #9 Graciela Esperanza: Todo el mundo es loco no equivale a la despatologización

Locuritas.

Camino a las XVII Jornadas de los CIDs del NOA “La locura de todos, el síntoma de cada uno”, desde Ciudalítica compartimos una serie de destellos de analistas del IOM2 y de la EOL, que trazan una orientación posible para este esperado acontecimiento.

Locuritas #9

En esta ocasión el CID Tucumán pregunta a Graciela Esperanza (directora ejecutiva del IOM2 desde 2016 al 2019, miembro de la EOL y la AMP):

1-  ¡Podríamos ubicar como un antecedente muy temprano del aforismo  «todo el mundo es loco» la referencia de Lacan sobre la locura  en «Acerca de la Causalidad Psíquica»  como «la permanente virtualidad de una grieta abierta en su esencia». ¿Qué podría decirnos sobre esta cuestión que atraviesa la enseñanza de Lacan?

2- Cada vez es más corriente hablar de despatologización y el aforismo «Todo el mundo es loco» podría  leerse en este sentido. ¿Qué lugar entonces para  la clínica psicoanalítica, a la que compete ocuparse del delirio, de la locura, de las psicosis?

¡Los invitamos a leer sus respuestas!


Entiendo que las dos preguntas son en sí mismas un programa de trabajo y lo que yo pueda responder es apenas un esbozo.

1) Grosso modo podemos decir que una y otra formulación sostienen a todo lo largo de la enseñanza de Lacan una interrogación sobre los modos en que el animal humano empuja los límites del lenguaje, en la búsqueda de una libertad que tanto en uno y otro caso se paga con la locura.

Pero si afinamos la lectura tenemos que situar una y otra en su contexto no solo histórico, sino también en el contexto de la enseñanza de Lacan.

En “Acerca de la causalidad psíquica”, estamos en 1946 apenas un año después del fin de la segunda guerra mundial, Lacan toma la palabra en Bonneval. Durante varios años decidió no expresarse: “la humillación de nuestro tiempo, bajo los enemigos del género humano” lo alejaba de hacerlo. Impactante declaración

Y también toma la palabra para demostrar de manera iluminante como el supuesto organodinamismo de Henri Ey se reduce a un mero organicismo,  que define a la enfermedad mental como un insulto a la libertad. Mientras que Lacan dirá que la libertad es la sombra que sigue el movimiento de la locura: su “más fiel compañera” y que esa permanente virtualidad de una grieta abierta en su esencia anuncia la hiancia irreductible entre el yo y el sujeto. Muchas más cuestiones se dirimen en este texto fundante pero solo sitúo estas dos. 

Casi 30 años después, en 1978 Lacan pronuncia la segunda formulación: “Todo el mundo es loco, es decir delirante”. Si nos atenemos solo a la formulación diríamos que la misma en efecto nos iguala, nos fraterniza como mundo …en la locura.

Si en cambio vamos al contexto. éste es totalmente otro, la época es otra, el diálogo es otro, la hiancia es otra, se trata del traslado de la Universidad de Vincennes a Saint Denis y la apuesta de mantener el Departamento de Psicoanálisis en la Universidad, una apuesta en la que se pone de relieve la  irreductible diferencia entre el discurso universitario y el discurso analítico. Verdadera puja de discursos. Y una cuestión de enseñanza que sabemos imposible. 

Miller en la clausura del último Congreso de abril 2022 nos abre a la lectura de esta frase de Lacan. Nos toca ahora comenzar a trabajarla y a extraer sus consecuencias.

2) En principio y por lo que planteaba en la primera respuesta no hago  equivalentes las dos formulaciones. Todo el mundo es loco no equivale a una despatologización pero hay que probarlo, y sobre todo ubicar el alcance de ambas ese será nuestro trabajo, pero antes, ya que la pregunta se refiere al “hablar de”, quiero empezar por una cita que Barthes, inspirado en Jakobson, pronuncia en su lección inaugural en el College de France:

 “la lengua como ejecución de todo lenguaje, no es ni reaccionaria, ni progresista, es simplemente fascista, no tanto por lo que impide decir sino por lo que obliga a decir”.

Y quiero traer también a Freud recordando su advertencia: empezar por ceder en las palabras nos llevará a ceder en los hechos.

Por eso frente a esa pregunta y quizás antes de poder responderla me formulo otras: ¿Estaremos obligados a hablar de despatologización porque la época lo impone en su fresco desconocimiento de todo lo que concierne a la locura, la psicosis y el delirio?

¿No podemos hablar más de enfermos porque la ley de salud mental lo impide? 

¿No estamos renunciando a la subversión propia del discurso analítico si cedemos en decir que somos animales enfermos de lenguaje? Y, además, ¿no hay acaso algo de lo que curarse?

¿Dejaremos caer nuestra clínica en esta dilución fenomenal de la autopercepción que desconoce la opacidad para cada uno del inconsciente? ¿Devendrá la clínica una cosa del pasado? 

Si así fuera, como Miller lo dice en su discurso de clausura tenemos que abordar este momento “sin nostalgia, sin amargura, y sin aires de revancha”, pero también, agregaría, de la mano de nuestro viejo amigo: el Dios Jano.

 

¡Muchas gracias y Buenas Jornadas!

Graciela Esperanza

 

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