Reseña clase 5: Dimensión clínica de los discursos.

Reseña clase 5: Dimensión clínica de los discursos.

 

La docente Cecilia Rubinetti comenzó la clase estableciendo que se centrará especialmente en el capítulo 8 del Seminario 17, retomando los capítulos 6 y 7 para ubicar las razones que llevan a Lacan a pasar del mito a la estructura, su desmontaje. Que no obedece a una razón caprichosa sino estructural.

Dirá que el saber de la histérica va más allá del mito del Edipo. Así, el Edipo, entendido como núcleo del saber inconsciente, dice menos que las histéricas. Se trata para Lacan de separar este S2 del Edipo.

El sujeto histérico más allá del Edipo: establece la docente tres puntos, verdades que el Edipo deja en un impasse:

  • La castración del padre.
  • No hay relación sexual. Imposibilidad del amo para saber de la relación sexual. Saber y amo no se juntan (Discurso amo)
  • Una particular forma de goce: a nivel de la privación, en el que el sujeto histérico dice no al goce fálico.

La histeria presenta su castración, a diferencia del amo quien la reprime. Le interesa el saber de lo sexual. En ese punto, la dignidad en relación al tratamiento de las histerias que introduce el psicoanálisis, es la de armar un lazo a partir de sostener la pregunta por la sexualidad.

La histeria mantiene en el horizonte un Otro que sepa. En el discurso histérico el a está desconectado del S2 (a//S2), saber desconectado del goce, que ningún saber logra colmar.

¿Dónde localizamos el goce en el discurso histérico? Queda oculto (a). Lo podemos localizar a partir de su sustracción, su rechazo, su manera de decir no al goce fálico, al circuito de la satisfacción fálica.

Orientación clínica: localizar el punto donde no presta el cuerpo y se retira. Donde  sustrae el cuerpo aparece un rechazo. Hacer ver que no es eso, que lo que busca es su fantasma (piquete, huelga de la histeria).

Dos salidas del Edipo:

  • A nivel del tener: viril.
  • A nivel del ser: disfrazarse, encarnar los brillos del falo para enganchar algún deseo.

El horizonte en la histeria es que sí habría relación sexual “si podría funcionar pero yo no lo estaría logrando”. Retomando lo que Lacan encuentra en el despliegue de la histeria: revela un goce de otra índole, un goce vacío. La histeria, más allá de la clave edípica, hace saber que hay un goce [de la privación] en el cuerpo privado del falo y que justamente está en disyunción a lo proveniente del falo como tal. La histeria da cuenta de un goce de otro orden bajo la barra, el que dice no al goce fálico. Se trata del goce de la privación, goce de un cuerpo privado del falo, que se obtiene a partir del no al falo. Pista que es posible pensar como lo que más adelante llamará Otro goce, goce femenino. A diferencia del plus de gozar, en el que se trata de una pérdida y una ganancia. Este es un goce que se obtiene.

Respecto de la relación sexual, dirá que no hay saber posible, articulable. De allí podemos leer “lo real es lo imposible”. El mito es un medio decir articulado a la verdad. Se trata del mito como un acercamiento posible a lo real, en tanto va al lugar de lo que no puede saberse. Lacan nos advierte que siempre hay que ubicar la falla que está detrás en la invención del mito. 

Recordemos que en la clase 7 Lacan va a revisar el interés de Freud entre la muerte del padre y la ley. Freud indaga esos mitos como modos de articular aquello con lo que se encuentra una y otra vez en la producción inconsciente. De la mano de la clínica, Freud recurre a los mitos a partir de estos padres terribles con los que se encuentra en los relatos de sus pacientes. Lacan va siguiendo este interés de Freud tomando El padre de la horda, Edipo y Moisés; buscando la articulación que da el asesinato del padre con las condiciones de acceso al Otro.

Nos da una clave de lectura “No se puede abordar seriamente la referencia freudiana sin hacer intervenir más allá del asesinato y el goce, la dimensión de la verdad”.

¿Qué lugar estructural tiene la verdad y la muerte del padre como acceso al goce?

Edipo se constituye en un amo, S1, a condición de que la verdad quede suprimida. Movimiento de represión. Se trata de reprimir la verdad para que se instale el S1. De fondo, la verdad es la castración. Un significante que permite dominar, mandar, dar órdenes pero a condición que la dimensión de la verdad sea reprimida. La posición del amo y la división no son compatibles a nivel del discurso. La posición del amo se trata de un movimiento de represión para que se instale un funcionamiento de un orden comandado por un significante. El amo está castrado y esa es la verdad que se reprime.

En el mito, el padre primordial, se inscribe por fuera de la castración y lo que queda velado es la castración del padre. Dirá Lacan que Freud se detiene en la muerte del padre como defensa, esto se localiza clínicamente. Lacan sitúa la castración como un dato de estructura vinculado al discurso del amo. Hay una defensa neurótica muy fuerte en relación al padre: las quejas neuróticas, la novela familiar, lo que me faltó, lo que no me dieron, lo que no logré ganarme, sostienen la creencia que podría haber habido un Otro sin castración. La castración es el dato fundamental del amo. Se trata en el mito, de la creencia de que puede haber un Otro sin castración. Así, la docente señala siguiendo a Lacan que, la única transmisión de un padre, es real, y es que está castrado. Entonces, el padre muerto es el velo de la castración.

¿Hay un saber sobre la muerte? No hay nadie que se sepa muerto, por estructura, es incognoscible. Así Lacan localiza un imposible. En ese punto de falla del saber, encontramos los mitos. A este real ¿Cómo lo abordamos? A partir de localizar un imposible, versión operativa de lo real. Lacan verifica lo real a partir de las matemáticas.

Es en esa articulación entre el padre muerto y el goce, en ese punto en donde Lacan pasa del mito a la estructura. Esta articulación es imposible. Es una idea mítica la del padre todo goce.

Así, Lacan dirá que el padre es el que hace el trabajo de la agencia amo. El acto de padre que veíamos por ej, a partir del Seminario 4, pierde consistencia, se desinfla. Llegando a decir que el padre no es más que un efecto de lenguaje. La docente diferencia entonces la función del padre del padre mítico primordial. El análisis apuntará a vaciar ese S1 como un todo.

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Reseña clase 4: El ingenio del sujeto histérico.

Reseña clase 4: El ingenio del sujeto histérico.

 

La docente inicia explicando que el seminario XVII de Jacques Lacan ubica el discurso del analista orientado al envés de los otros discursos. El envés de una trama, que oculta lo latente, lo inconsciente, lo no dicho, es el foco de atención del discurso psicoanalítico. En este seminario XVII, Lacan orienta a los analistas hacia la clínica, cómo ubicarse en el envés, como en una estructura necesaria sin palabras. Reformulando la primera enseñanza, donde hablaba de palabra plena, palabra vacía, entre otros temas.

Comunica que el capítulo que trabaja los capítulos VI y VII, tratando de no apartase del texto.

Enfatiza en que la tesis fundamental del seminario XVII es: El discurso analítico es el envés del discurso del amo.

Lacan habla en lenguaje hegeliano, amo y esclavo, pero de una forma novedosa. El discurso es un lazo social. En el discurso del amo, el amo manda a trabajar, y el esclavo es el que sabe. El esclavo tenía un saber, saber medio de goce, tenía un saber ancestral. El amo manda a trabajar para que produzca, un producto: el plus de gozar. Explica como los matemas en los distintos discursos tienen distintas funciones según el lugar que ocupen.

Expresa que Miller ubica a este seminario en el goce discursivo y la relación significante y goce, produce pérdida. Le llama plus de gozar porque esa pérdida deja un anhelo de recuperación.

En el discurso del analista el a, tiene la función de causar el deseo.

Va a haber un sujeto representado por un significante que lo ha dividido. Este funcionamiento va a ser el funcionamiento del inconsciente, donde un sujeto está representado por un significante enigmático que lo divide, y lo dirige a buscar un saber, cuando se abre el inconsciente. El desciframiento tiene un tope, que es el fantasma. El saber inconsciente produce un saber fantasmático.

Al amo no le interesa el saber, pero la verdad oculta, es que el amo es un sujeto barrado.

En psicoanálisis el amo es el padre, pero a partir de esta nueva estructura de los discursos, el padre va a ser considerado como un S1. Y en esa relación del S1 con el S2, existe la posibilidad de que se produzca en la falla, un sujeto, en el hueco entre los significantes.

En relación a la clínica, un análisis comienza en una intervención analítica, cuando el S1, significante sintomático, sin sentido, lo ha dividido y hay un sujeto. 

En el discurso universitario, el agente es el que sabe, diferente, al saber articulado del inconsciente. El saber del esclavo, se le ha robado y manda el que sabe, el saber académico. La verdad oculta de este discurso, no es el saber por el saber mismo sino el mercado, para tener más poder. El astudado, tiene que saber más, se convierte en unidad de valor. El sujeto va a estar producido por el objeto a, pagando con su propia piel.

Para diferenciar el discurso analítico de los otros discursos, expresa que el discurso analítico es el único en el que el agente cae. Considera que al psicoanálisis hay que hacerlo producir, producir nuevo saber para no dejar de existir.

Para ejemplificar, recurre a los testimonios de los AE, que testimonian el atravesamiento del fantasma y concluye que se espera del fin de análisis una ganancia de saber.

El saber en el análisis es un saber mítico, aunque Lacan critica a los mitos freudianos. El saber que le interesa al psicoanálisis, en el lugar de la verdad, no es un saber todo, sino medio dicho, yendo en contra del cierre fantasmático.

Manifiesta que el mito siempre empieza con una contradicción, pero nunca se cierra, nunca un saber clausurado.

Freud cuenta que Moisés fue asesinado, pero Lacan va a decir que no hay registro; como tampoco de la horda primitiva. Lacan se desprende de los mitos freudianos considerándolos un sueño de Freud, pero toma de ellos la estructura, las inscripciones significantes en torno a la ley. Toma el ingenio del discurso de la histeria para poner a trabajar al amo que intenta responderle con saber, que nunca la colma.

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Reseña clase 3: El lugar de la verdad y el goce.

Reseña clase 3: El lugar de la verdad y del goce.

 

La clase estuvo a cargo de docentes locales: Inés Contreras y Gabriela Maidana. Se abordaron los capítulos 4 y 5 del Seminario XVII de J.Lacan “El reverso del Psicoanálisis” se partió desde el concepto de discurso en psicoanálisis que Lacan propone en este seminario,  primero diferenciándolo de la lingüística por la presencia en él de goce, dato esencial e inseparable de toda experiencia humana y que el psicoanálisis nos enseña a reconocer. Es a través del discurso que se da el nacimiento al sujeto por el poder de la palabra, pues su lugar está ya inscripto en el momento de su nacimiento, por eso el sujeto es efecto de discurso; esta perspectiva introduce  una vuelta más sobre la constitución del sujeto.

Con la formalización de los discursos Lacan hace ingresar  el goce en el aparato Simbólico y propone una articulación significante y goce. Para Lacan un discurso… “es lo que determina una forma de vínculo social” lo que lo aleja de ser sólo una simple sucesión de enunciados, …”no hay discurso que no sea del goce” remarca Lacan y menciona los lugares en el discurso: agente, trabajo, verdad y producción. Es en el capítulo 4: Verdad hermana del goce, donde plantea el lugar de la verdad para el psicoanálisis y va a hacer un tratamiento de ella.

A la pregunta ¿Cómo acceder a la verdad? Lacan señalará siguiendo la línea de este seminario que se la aprehende a partir de los discursos, pero no es tan fácil de atrapar. La verdad no se presenta expuesta abiertamente, “la verdad está escondida pero tal vez no esté ausente”.  En psicoanálisis existe lo que está escondido y que puede decirse y existe lo imposible de decir, que está radicalmente ausente y lo estará siempre.

La docente plantea las elaboraciones de Lacan en su enseñanza respecto de la verdad; de la verdad en singular valorizada, llegará a las verdades en plural y variables que Lacan las llamó “varidad” verdad-variable  En 1953 en “Función y campo de la palabra y el lenguaje” va a hacer equivalencia entre verdad y lo reprimido, luego será la mentira el nombre de lo reprimido y la verdad es el resultado del retorno de lo reprimido y en 1976, en el Prefacio de la edición inglesa del Seminario 11 habla de la verdad mentirosa. ¿Qué pasa en los lapsus? la verdad desaparece tan pronto como aparece, nadie puede decirla, pero ella insiste. Cuando logra decirse como un saber revelado es bajo la forma de una proposición significante, se trata entonces de un “medio decir”, ahí está el goce ligado al saber, lo que explica que el analizante insiste en fabricar un saber lleno de sentido, el saber, un medio de goce. Así la verdad es siempre supuesta y construida en un discurso, y es ahí donde tropieza con lo real, una y otra vez porque la verdad no llega a decir todo lo real del goce. En un principio Lacan pensaba que había una verdad del goce, que podía pasar al saber, como un tratamiento de lo real mediante lo simbólico, pero la verdad no logra su representación por eso Lacan va a decir la verdad-mentirosa que quiere decir que miente sobre lo real, la verdad esconde a lo real….no hay verdad del goce.  ¿Porque decir entonces  que la verdad es hermana del goce? Menciona el concepto de sororidad, una hermandad, ya que tienen un mismo origen, ambos son residuos de la articulación significante, pero sus destinos son diferentes. El goce es un objeto que circula mientras que la verdad es un lugar fijo.

Del capítulo 5 ”El campo lacaniano”, se destaca  que allí Lacan  retoma las elaboraciones freudianas sobre “la teoría económica de las pulsiones” de 1914 para ubicar lo que éste  plantea respecto al saber, en tanto el saber  habla solo, es el  inconsciente, es cosa que se dice, es cosa dicha, pero a veces nos abandona, se escabulle, tropieza en las inmediaciones del goce.  Las formaciones del inconsciente dan cuenta de ello, Lacan dirá entonces, el saber es medio de goce, en tanto cumple la función de agujerear al Otro. Así el discurso siempre se articula a una renuncia o pérdida, algo viene en más en el mismo lugar de la pérdida, como un plus; y lo llama objeto a, objeto plus de gozar, es el nombre de la pérdida que se pone en juego por el efecto de la entrada en el lenguaje.  El discurso se origina en el goce y busca dominarlo pero no lo apacigua, más bien lo turba nos dice Lacan.

Así el objeto a no es ya un objeto particular articulado al deseo del Otro sino que es goce del Otro. Lacan dirá “el goce es el tonel de las Danaides”, una vez que se entra no se sabe hasta donde va. Se empieza con las cosquillas y se acaba en la parrilla”.  Es decir, que el placer si bien regula algo del goce, hay un más allá que es más fuerte que el yo e implica la pulsión de muerte; este más allá del placer es el goce, con lo que el objeto a, pasa de objeto causa de deseo a ubicar su consistencia consistencia lógica.

Estas elaboraciones dieron paso a ubicar una de las cuestiones esenciales que constituyen el eje de este seminario, el discurso del psicoanálisis como reverso del discurso del amo.

Lacan planteará que a diferencia de los discursos del amo, el de la histeria y el universitario, el psicoanálisis propone en el lugar de dominancia el objeto a, es decir el lugar de causa de deseo, lo esencial en la relación analista- analizante será hacer aparecer ese plus de gozar para luego anudarlo con el sufrimiento, con el phatos para que se produzca un síntoma .  Propone histerizar el discurso, que los sujetos hablen como las histéricas pues así tropezará con algún saber y según de qué manera lo arrastra o lo rechaza eso dará cuenta del más allá del placer.

Cuando la operación de división subjetiva se produce en un análisis, vía la transferencia será posible una rectificación subjetiva, división del Otro, que Lacan matematiza S (A/), falla que es obturada por el fantasma.

Como se conmueve esta posición en un análisis? Dirá Lacan en este seminario,  por la operación que consiste en practicar el corte del sentido en dirección a conducir al hablante a un sin-sentido de sus dichos y a un fuera de sentido de su goce sintomático, de su sufrimiento.

A continuación se realizó una presentación clínica a cargo de María de los Angeles Améstegui integrante del CID, propiciándose luego una amena e interesante conversación con los participantes.-

Área Investigación y Docencia

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Reseña clase 2: Comienzos de análisis <> discurso.

Reseña clase 2: Comienzos de análisis <> discurso.

 

Marita Salgado al inicio de su exposición refiere a que a diferencia de los post freudianos que centran su trabajo en la hegemonía del yo y en la vertiente imaginaria,  Lacan retoma el lenguaje y extrae de la enseñanza de Freud las leyes del inconsciente. En el seminario 17 empieza a trabajar lo real a partir de la cosa freudiana, lo inabordable por la vía del significante.

Interroga  la relación entre el comienzo de análisis y  discurso.  El material es la palabra, ¿  que estatuto tiene esta en psicoanálisis?

Tenemos varias instancias lalengua, el significante, la palabra, los discursos.

El lenguaje no le habla a nadie, es una elucubración de saber sobre lalengua. Somos animales del lenguaje del que no  sabemos su origen indica Lacan.

Lalengua es un conjunto de equívocos. Un conjunto de significantes amos que no tienen relación entre si. El saber que se articula acerca  de lalengua es un saber agujereado.

Lacan afirma que el que le habla a alguien es el discurso.  El discurso es un lazo  social que se soporta en el lenguaje y es necesario como  barrera al goce para que se produzca este   lazo social.   Lo que marca al discurso como un lazo social es el lugar de producción del inconsciente. Ante lo que,  precisa la docente, el sujeto psicótico está en el lenguaje pero no en el discurso

El analizante al comienzo del análisis viene con las palabras, no con los significantes. La palabra, es sugestiva a diferencia del significante que analítico, tiende a dividir.

El saber inconsciente tiene relación con el amor. Para analizarse hace falta el amor de transferencia. La transferencia es libidinal,  no solo significante. 

Siguiendo a Eric Laurent  ubica Marita Salgado que es el discurso histérico el que permite la entrada al  análisis pero no la salida. En este discurso el sujeto está dividido por el pathos. En el seminario 10: Lacan toma al goce del Síntoma. El objeto a como real, la positivización del objeto que se hace presente en la angustia.

El Síntoma no es llamado al otro, se basta a si mismo, no necesita del otro. El Síntoma se atraviesa, puede volverse interpretable a través de la transferencia. Lo que nos interesa como analistas son los síntomas,  disolverlos con las mismas palabras del paciente, enseña Lacan.

El goce del Síntoma comporta  una suplencia,  se goza del síntoma porque no hay relación sexual. Decir que no hay relación sexual, es equiparable al acto analítico,  no hay un encuentro posible con el significante. No hay deseo de saber,  lo que conduce al saber es el discurso histérico.

En el discurso del analista lo que prima es el objeto. Lacan introduce ahí el concepto de semblante para el analista.  Es la representación de algo que no hay, semblante de objeto,  para poder perder; transformado en un deshecho al final de un análisis.

Un análisis comienza con un sujeto dividido,  determinado por un significante que produce goce, el paso a dar con la instalación de la transferencia es el de convertir esas palabras en significantes.  En el curso de un análisis se tratará de desprender los S1 del saber,  paca acotar el goce ligado a estos.  Sobre este aspecto  la docente comenta una referencia de J. A. Miller en su seminario Sutilezas Analíticas, en la que realiza una crítica al Seminario 17  en relación a los análisis que duran, ya que dice Lacan,  no es por el significante que se va a dirimir el goce.  

Ir de la novela al cuento, para operar una reducción del goce mortífero. La  obra está primero y espera el autor, tal vez este llegue a ocupar el sitio que le esperaba. Con esta orientación que guió a Eric Laurent al inicio de su análisis con Lacan,  finaliza su recorrido nuestra docente invitada, dando lugar a una animada conversación entre los presentes.

Área de Librería.

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Reseña clase 1: La estructura del discurso

Reseña clase 1: La estructura del discurso.

 

Docente: Susana Amado, AME Y AMP.

La primera clase del Seminario Clínico Anual estuvo a cargo de Susana Amadocuyo título fue “La estructura del discurso”. Se realizó bajo la modalidad mixta presencial-virtual en la sede de nuestro CID.

La docente realizó un recorrido preciso partiendo de la pregunta  ¿Por qué cuatro discursos? Precisa que en este seminario, queda clara la consideración del Psicoanálisis como una forma de lazo social. «La esencia de la teoría psicoanalítica es un discurso sin palabras» Esto significa el discurso como una estructura necesaria que excede a la palabra, siempre más o menos ocasional. Subsiste muy bien sin palabras, en ciertas relaciones fundamentales, que no se pueden mantener sin el lenguaje. Mediante el lenguaje se instauran relaciones estables en las que se inscribe algo más amplio que las enunciaciones efectivas. Precisa además, que Lacan introduce el concepto de goce en relación al discurso y explica, el rasgo o trazo unario, tiene que ser perdido, tiene que ser borrado por lo cual pasa al significante. Esta marca  que es anterior a la inscripción del lenguaje, articula significante, goce y cuerpo.

 

Partiendo de esta premisa, en el desarrollo de la clase fue precisando la conformación y legalidad con que Lacan fue construyendo la estructura de cada discurso: Discurso del Amo, Discurso Universitario, Discurso de la Histérica y por último, Discurso del Analista.

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Seminario Clínico Anual 2023: «COMIENZOS DE ANÁLISIS: DEL DISCURSO DEL AMO AL DISCURSO DEL ANALISTA.» Lecturas del Seminario XVII de J. Lacan.

Seminario Clínico Anual 2023: "COMIENZOS DE ANÁLISIS: DEL DISCURSO DEL AMO AL DISCURSO DEL ANALISTA." Lecturas del Seminario XVII de J. Lacan.

Es la propuesta para este año abordar la lectura del Seminario 17 de Jacques Lacan, El reverso del psicoanálisis (1969-70), orientándonos por la práctica del discurso psicoanalítico hoy y el lazo que éste produce.

Freud ubicó tres profesiones imposibles para la humanidad: gobernar, psicoanalizar, educar. A estas profesiones Lacan las formalizará bajo la forma de un discurso sin palabras, y agrega también el discurso de la histeria, en tanto lee como síntoma de la época, la ley puesta en cuestión (1).

Cuatro discursos, cuatro lugares, cuatro producciones distintas. Esto es lo que Lacan ubica como estructura, siendo lo característico de la estructura, un elemento de imposibilidad (2). Punto de partida, sino su condición, para la práctica misma del psicoanálisis. Aquí el goce muestra el punto de inserción del aparato, del lenguaje. Es por ello que, señala Lacan en este seminario, no hay discurso que no sea del goce. Punto crucial para leer El Reverso del Psicoanálisis, cuando se plantea la cuestión del lugar que tiene el psicoanálisis en lo político.

Al respecto, el goce es ubicado como una irrupción, un sobrante, una caída. Así, tomará las elaboraciones de Marx respecto de la plusvalía donde ubicará aquello que el discurso del amo produce: plus de gozar, goce que se capta en su dimensión de pérdida. Es esta pérdida la que inaugura el efecto de entropía que produce el plus de gozar, el goce a repetir.

Hasta este momento de la enseñanza de Lacan la pérdida de goce se producía a partir de  la castración operada por el padre. En este seminario va a ubicar que esa extracción proviene del propio significante en la operación por la que causa a un sujeto. “Llamamos sujeto a lo que es vehiculizado por un significante para Otro significante” (3) Significante que no sólo vehiculiza al sujeto tachado, sino también al goce como objeto perdido. “al mismo tiempo que el goce está prohibido puede ser dicho entre líneas”(4). En la deriva metonímica del goce mortificante, los discursos operan ofreciendo a este goce un rodeo por las vías del principio del placer,  posibilitando el funcionamiento del mundo.

Lacan en este seminario XVII ubica como  lo más  esencial en los discursos al objeto a, en tanto que irrepresentable, determina la función de la repetición del síntoma.  Repetición  que se escribe a partir de la  función del rasgo unario     “…precisamente porque ninguna representación identificatoria  es completa, esta representación tiende a repetirse.” (5).  El discurso analítico, al poner el objeto a en el lugar de la producción, tomará  un lugar privilegiado respecto de la posición que asume para el discurso del Amo. Mientras que éste último espera que las cosas marchen, el analista va a operar con lo que no anda, con lo que se pone en cruz en la vida de un sujeto que consulta para arribar a algún saber sobre el goce en juego en eso que se repite.  Primer momento al que le suceden las entrevistas preliminares en las que un sujeto comienza a decir sobre su malestar, su angustia. Tiempo de la puesta en forma del síntoma y de la escucha de aquellos significantes amos ligados a la cadena que los fijan al sentido. Interrogarse sobre su padecimiento y la satisfacción paradójica allí implicada conlleva, en los comienzos de un análisis, a suponer una respuesta en el campo del Otro, en el del analista.  Lugar de saber que el analista, en cambio, otorga al inconsciente siendo la transferencia el artificio, la estrategia, que posibilita aquel pasaje del Sujeto Supuesto Saber al estatuto que tomará el inconsciente y el síntoma en el trabajo analítico para un sujeto. Dos preguntas orientan al practicante de un análisis desde el inicio;  ¿qué sentido entraña el síntoma? ¿qué  goce en juego se implica allí?

Es a partir del concepto de plus de gozar que Lacan construye el de letosas “los pequeños a minúsculas que se encontrarán al salir, ahí sobre el asfalto de cada rincón de la calle, tras los cristales de cada escaparate, esa profusión de objetos hechos para causar su deseo, en la medida en que ahora es la ciencia quien lo gobierna” (6)  Estos objetos se multiplican, son masificantes, objetos universalizables como ejemplo las mass-media, radio, tv…etc. Podríamos ubicar aquí que por el dominio de la Ciencia las letosas son ubicadas en el lugar de la causa del deseo, no sin precisar que la Ciencia no quiere saber nada sobre la verdad como causa de deseo intentando suturar la división del sujeto, la pérdida, forcluyéndolo. Así podríamos ubicar que el Discurso capitalista intenta la recuperación de un goce para todos, goce globalizado, por medio de las letosas. Época del empuje  a la felicidad a través  del consumo de objetos, en la que la producción apunta a un mas, mas, mas… negando la imposibilidad y dejando a los sujetos en impotencia, el Discurso psicoanalítico se propone como envés, intentando transformar la demanda de felicidad de un sujeto a un deseo de saber sobre la causa de su deseo. Con relación a esto Lacan en Televisión propone al psicoanálisis como salida del Discurso capitalista. ¿De qué manera el psicoanálisis lee y aporta al malestar de la época? ¿De qué modo su práctica invita a escuchar aquello que los otros discursos vociferan y acallan al mismo tiempo? ¿Que orientación podremos extraer sobre la posición del analista frente a esto?

¿Cuál es el reverso del psicoanálisis hoy? ¿Qué lazo para el analista, con otros discursos, en su práctica y con el psicoanálisis?

 

Citas

(1) Lacan, J. (1969-70) El seminario de Jaques Lacan: Libro 17: El reverso del Psicoanálisis. Ed. Paidós, (2009), Pág. 46.

(2) Lacan, J. (1969-70) El seminario de Jaques Lacan: Libro 17: El reverso del Psicoanálisis. Ed. Paidós, (2009), Pág. 48

(3) Miller, J.-A ,(1998-1999) La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica,  Paidós, Buenos Aires, 2003. pag 247.

(4) Ibíd, pag. 251

(5) Ibíd , pag. 247.

(6) Lacan, J. (1969-1970) El seminario de Jaques Lacan: Libro 17: El reverso del Psicoanálisis. Ed. Paidós, (2009), Pág. 174.

 

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Reseña Clase 6: “El goce femenino, el goce místico y el goce en la psicosis.”- Miguel Furman

Reseña Clase 6: “El goce femenino, el goce místico y el goce en la psicosis.”- Miguel Furman*

 

El docente comienza su recorrido con una precisión en torno al goce. Sitúa a este en el campo del más allá del principio del placer freudiano. A partir de Lacan, el goce está vinculado al campo de lo real. Desplegando la topología borromea, el docente muestra los goces que se derivan de la articulación de lo simbólico, lo imaginario y lo real: el goce articulado al objeto a es el plus de goce, luego tenemos el goce fálico, el goce del Otro y el goce sentido. Es decir que estos goces dependen de la extracción del objeto a, en tanto plus de goce.

Dicho esto, Furman avanza en su desarrollo sobre el goce femenino. Para lo cual retoma la pregunta freudiana acerca de qué es una mujer. Allí señala que hay un plus de lo femenino al que no podemos dar respuesta por la vía de la lógica fálica, un goce suplementario más allá del falo. Es así que surgen las fórmulas de la sexuación, en función del axioma lacaniano del “no hay relación sexual”.

Con esta formulación, el docente subraya que del lado de La mujer (barrada) está en juego no sólo su relación a lo fálico, sino sobre todo al goce del Otro (tachado) que implica ese goce no todo, suplementario, no localizado.

Un paso más allá de las posiciones sexuadas, en tanto respuesta al axioma de la no relación, el no-todo femenino relativiza el todo y, en ese punto, se articula al goce singular e irreductible del sinthome de cada sujeto. Al respecto, Furman sitúa la extracción de Miller de la última enseñanza de Lacan en torna que el goce femenino como indecidible, como acontecimiento de cuerpo.

A continuación la clase se orientó al goce místico, recuperando, fundamentalmente, el seminario III y el XX de Lacan. Allí se muestra cómo el testimonio de los místicos da cuenta de un modo de goce más allá del falo, aunque también podemos ubicar su relación con el goce fálico. En este punto, el escrito de los místicos es un esfuerzo por cifrar y localizar algo de ese goce por medio de la letra, al igual que en la psicosis. No obstante, a diferencia de la certeza que acompaña el goce en la psicosis, el goce místico es una experiencia que se siente, pero de la que nada se sabe. Al tiempo que hay un lazo al Otro que implica pérdida y un resto para el sujeto. Entonces, no es sin referencia al goce fálico.

Para finalizar, el docente se abocó al goce en la psicosis, señalando que dicha estructura nos enseña sobre el goce develado. Furman recupera aquí el esquema R, para introducir la cuestión del objeto de la pulsión en la psicosis como plus de goce. En ella el objeto a no fue extraído del campo subjetivo, por lo cual persiste su presencia no velada por lo imaginario y lo simbólico.

*Docente Miguel Furman. AME de la EOL y AMP; Docente de ICdeBA y Maestría de UNSAM; Director médico de Pausa.

Equipo de publicaciones.

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Reseña Clase 5: “La pantomima de las estructuras”.- Gustavo Stiglitz

Reseña Clase 5: “La pantomima de las estructuras”.- Gustavo Stiglitz*

El docente comenzó indicando que el lenguaje esta sobredeterminado. Y hay una inadecuación radical del ser que habla. Se refirió a la conducta como una respuesta a ciertas preguntas, la verdad que aparece ahí en su estructura de ficción. La teoría de las ficciones está formada por ilusiones necesarias para cernir algo de lo real. Lacan reivindica el lugar de lo real. El semblante como ficción es una construcción simbólico imaginaria que contiene lo real.

Que estatuto para el comportamiento en el psicoanálisis. La pantomima como comportamiento mudo, se presenta como un pensamiento sin palabras en el discurso del sujeto. Pensar la pantomima de las estructuras en su relación estrecha con el fantasma. Las fantasías tratan el vacío y la distancia con el objeto de la satisfacción. Inciden en la formación de síntomas. El síntoma encuentra su material significante en los fantasmas del sujeto. El fantasma como modo de ser. Y el síntoma como estructura del lenguaje. Hay una soldadura entre la conducta como operación activa y la fantasía de autosatisfacción.¿Cómo se produce esa soldadura?  La soldadura con el cuerpo, ubica el objeto. La relación de la fantasía con el síntoma no es simple. En Freud lo bisexual y en Lacan el no hay relación sexual. El fantasma viene a ese lugar de la no relación sexual y el síntoma aparece tbien en ese lugar. La pantomima de las estructuras como puesta en acto del fantasma. La neurosis histérica y la neurosis obsesiva como respuesta a una pregunta fundamental del sujeto. Sobre el sexo en la histeria y sobre la existencia en la obsesión.. La incidencia del síntoma en el fantasma. La representación teatral es el discurso del Otro. El fantasma fundamental es la matriz. Las resistencias del análisis, el inconsciente repite, no resiste. La resistencia del analista, las resistencias imaginarias, la resistencia fundamental. Es importante el concepto de fijación. La inercia presente en el discurso y en el comportamiento mudo del sujeto.

 

  • *- (Psicoanalista AME, EOL y AMP. Psiquiatra

 

  • AREA: Investigación y docencia

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Reseña Clase 4: “El fantasma y el masoquismo”.- Roberto Bertholet

Reseña Clase 4: “El fantasma y el masoquismo”.- Roberto Bertholet

El docente resaltó tres dimensiones articulables dentro del psicoanálisis: clínica, política, epistémica.

Refiere que la enseñanza de Lacan está dividida en tres tiempos:

1° momento del Seminario I al seminario IX: Este dio inicio a partir de la pregunta ¿Cómo se puede alcanzar lo real a partir de lo simbólico? Si lo real es incompatible con el concepto. Así mismo, señala que al igual que Freud, Lacan comenzó su enseñanza a partir del optimismo por lo simbólico.

El docente indica que en este periodo se utilizaron conceptos como enunciado y enunciación; palabra plena y palabra vacía.

Desarrolla el concepto acuñado por Freud de restos sintomático, el cual es algo instalado sin solución. Todo análisis concluye con restos sintomáticos.

En el seminario VI Lacan menciona al fantasma, el cual proviene del imaginario. Es la condición de posibilidad del síntoma y del inconsciente. Realiza el primer movimiento más allá del padre, deja de referirse al síntoma en relación a la metáfora paterna.

2° momento del seminario X a la clase 8 del seminario XX: se modifica la manera de conceptualizar el análisis apuntando a la inercia de lo real que no es permeable a modificaciones.

Se resalta la supremacía del significante: todo puede tomar sentido de significante.

En la clase 8 del seminario 20, describe al semblante como una combinación entre lo imaginario y lo simbólico, un gesto de amor, un modo de tratar lo real del goce, que pone límite con la castración en juego con lo pulsional. Definiendo así al objeto a, como un objeto que es del orden del semblante, el cual está más allá de lo real.

Lacan a partir de la conceptualización de la clínica borromea puntualiza que lo real, lo simbólico y lo imaginario tienen la misma importancia, es la forma de articularse de estos registros lo que va a dar consistencia en la vida del sujeto.

3° momento desde el seminario XX al seminario XXV. Se divide en dos partes: La ultima enseñanza (seminario XX) en la cual se encuentra conmovido el campo del sentido; y La ultimísima enseñanza (seminario XXV), que Miller denominó “El alejamiento de Freud”, describe dos tipos de dimensiones que aparecen en la clínica: sin sentido y fuera de sentido.

Habla acerca del corte como un acto que tiene que ver con el deseo del analista. Este para ser efectivo en lo real que itera, debe quedar un resto, el objeto a como causa de deseo, deseo de seguir analizando.

Área de Librería.

Docente a cargo Roberto Bertholet, analista practicante. Miembro de la EOL y la AMP.

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Reseña Clase 3: “Clínica y Política”.- Fernando Mo

Reseña Clase 3: “Clínica y Política”.- Fernando Mo*

El recorrido de esta clase partió de los desarrollos desplegados por Lacan en el seminario XVII El reverso del Psicoanálisis, específicamente el capítulo III, “El saber, medio de goce”. El docente ubicó allí el pasaje del Cuarto al Quinto Paradigma de Goce, que señala Miller en Los paradigmas del goce situando el carácter binario de la estructura significante (S1-S2). Carácter del que parte Lacan, en el Seminario XI, para definir al sujeto como un “significante que representa a un sujeto para otro significante”. Este aspecto le brinda a la estructura su carácter fallado, en tanto la representación nunca logra ser unívoca ($). Frente a dicha condición, la remisión de un significante a otro para alcanzar la representación brinda a la estructura discursiva del sujeto un carácter circular y repetitivo. Circularidad interrumpida por lo que hace obstáculo a lo simbólico: el goce (a). Antes de un sujeto (que emerge por los efectos de nominación de las redes del significante) lo que se constata entonces es un ser afectado de goce, siendo el carácter fallado de la representación, la causa inicial que enlaza al sujeto con el saber, con los discursos. La repetición y la circularidad significante no involucran sino un plus de gozar para el sujeto, tornándose la relación con los discursos un aparato, un medio de goce. 

En este sitio se deslindan dos cuestiones fundamentales que interesan al discurso analista (en su diferencia con aquellos otros discursos que distingue Lacan: el del Amo, el de la Histérica y el Universitario). La primera se refiere a la inserción de goce que se produce en el sujeto a través de las marcas primeras, fundamentales, aquellos significantes amo que signaron su emergencia. Aquella marca originaria que Lacan designó como rasgo unario, marca de goce, punto de identificación alienante del sujeto con el Otro. Este aspecto brinda a la primera operación constitutiva del sujeto una dimensión política. De ello se goza, y se sufre. La segunda, ligada a lo anterior, refiere a la recuperación de goce, de lo perdido, por medio de la repetición. En este lugar de pérdida se introduce una nueva dimensión del goce, el objeto a, que opera el pasaje de Lacan del concepto al matema como artificio capaz de formalizar este más allá, el plus de gozar que se involucra en la repetición y el punto de imposibilidad que señala la estructura de lo simbólico: un real, lo imposible en juego.

El sujeto importa en el psicoanálisis en su relación con los objetos de goce, capaces de mostrar los puntos de identificación alienantes. La relación del sujeto con los discursos, con el saber, permiten que el objeto funcione pues tanto como pérdida y como ganancia, de goce. Un saber que, en tanto medio de goce, pone al sujeto a trabajar y vela una verdad que por su estructura siempre se muestra a medias, es mediodicha. Allí la posición del analista se ubica en simetría con los objetos del goce, instaurándose como contrapunto del discurso del Amo, como Sujeto Supuesto Saber (SSS). Lo que se espera de un analista es que oriente al sujeto en su relación con el saber hacia la producción de una verdad que sólo puede decirse a medias. La posición del analista tiene que ver entonces con poder incidir en esa relación mortificante que guarda el sujeto con sus identificaciones-amo, en ese plus de goce.

Para finalizar, podría decirse que el arribo a un análisis implica el movimiento que va del goce del Otro en el sujeto a una política del síntoma, donde la dimensión sufriente señala el intersticio, el hiato, por donde la singular diferencia del sujeto puede producir una separación con lo que viene del Otro.

 

*EOL – AMP

Autores: Área de Biblioteca

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