Una nueva propuesta del Grupo de Cine y Psicoanálisis del Ciclo 2026: “Sé que me hace mal pero es más fuerte que yo”, se inscribe en el marco de las actividades de extensión del Área Biblioteca del CID Santiago del Estero.
En esta oportunidad proponemos la proyección de la película austríaca Club Zero (2023) dirigida por Jessica Hausner, seguida de una conversación con Mónica Gurevicz, docente del Seminario de Formación Permanente de este año.
¿Por qué elegimos esta película?
Continuando con la exploración, la investigación y las interrogaciones que suscita nuestra época —marcada por el declive de la función paterna, la reconfiguración de las parentalidades y sus efectos en la vida cotidiana—, Club Zero ofrece una vía privilegiada para pensar el modo en que los discursos contemporáneos inciden sobre la subjetividad.
Asistimos a un tiempo en el que la palabra pierde relieve, su espesor se aplana y disminuye su capacidad de anudar los cuerpos. En ese contexto, los enunciados adquieren la fuerza de mandatos superyoicos, mientras las singularidades parecen diluirse en un mercado de identificaciones listas para consumir y modos de satisfacción estandarizados.
La película muestra con claridad cómo un discurso puede capturar a los sujetos ofreciéndoles una identidad compartida y una modalidad específica de goce. Sin embargo, también permite interrogar aquello que el psicoanálisis sitúa como irreductible: la pulsión y su modo singular de satisfacción. La obediencia a un mandato no conduce necesariamente al alivio; puede constituirse, paradójicamente, en una fuente de satisfacción en su vertiente mortificante.
Freud advertía ya en El yo y el ello (1923) que el superyó no solo prohíbe, sino que puede encontrar satisfacción en la renuncia pulsional y en el sacrificio. Lacan radicalizará esta perspectiva al mostrar que el superyó es, ante todo, un imperativo de goce. Ya no opera únicamente bajo la forma de la prohibición, sino como una exigencia de satisfacción. Mandatos como «hay que ser saludable», «exitoso», «auténtico», «feliz» o «disciplinado» pasan a organizar los discursos sociales de nuestra época.
Podemos distinguir entonces dos niveles: el de la pulsión, como circuito de satisfacción irreductible, y el del superyó, que captura ese circuito bajo la forma del mandato «¡Goza! obteniendo satisfacción precisamente en la obediencia, el sacrificio o el exceso.
La propuesta de este encuentro es tomar Club Zero como una oportunidad para interrogar los modos contemporáneos de satisfacción, allí donde ideales, identidades y objetos de consumo prometen una plenitud imposible.
En cambio escuchar aquello que, en cada sujeto, escapa a las identificaciones colectivas y a los mandatos de la época, propone otro camino.
Ciudalitica | 2023
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