Clase 4 ¿Qué nos sigue enseñando Dora sobre el síntoma? Las palabras y los cuerpos.

Clase 4

Docente: Mónica Gurevicz, psicoanalista, miembro de la EOL y la AMP.

Reseña

La clase parte de una pregunta que atraviesa la enseñanza de Freud y que conserva toda su vigencia para el psicoanálisis: ¿cómo se articulan las palabras y los cuerpos? Mónica Gurevicz sitúa en la clínica de la histeria una vía privilegiada para interrogar esta articulación, en tanto el síntoma pone en juego una dimensión corporal que no puede reducirse a una causalidad orgánica. Para Freud, la clínica de la histeria resulta decisiva en la constitución del campo psicoanalítico y en la elaboración de conceptos fundamentales como el inconsciente, la represión y la pulsión.

A partir de Freud, se destaca que el síntoma histérico no puede ser pensado exclusivamente desde lo somático ni desde lo psíquico. La noción de “solicitación somática” permite ubicar una condición corporal que, para adquirir estatuto de síntoma histérico, requiere de una significación psíquica. De este modo, el síntoma se constituye en una articulación singular entre cuerpo y representaciones inconscientes. Los giros lingüísticos resultan fundamentales en este punto: Freud encuentra en las palabras, en sus resonancias y asociaciones, una vía para localizar aquello que se expresa en el cuerpo. Como señala Freud, “los giros lingüísticos constituyen los puentes para este nuevo acto de conversión”. La clínica de Dora permite situar cómo la tos y la afonía adquieren valor en la trama de su historia y de sus relaciones.

La cuestión de la temporalidad resulta igualmente decisiva. Las experiencias infantiles vinculadas con la sexualidad no poseen necesariamente desde el comienzo el sentido que adquirirán posteriormente. Freud permite pensar así una significación retroactiva: aquello que inicialmente se presenta sin una significación definida puede adquirirla a partir de nuevas experiencias y articulaciones. No se trata, entonces, de buscar un sentido previamente establecido del síntoma, sino de seguir el modo singular en que este se constituye para cada sujeto.

En este punto, la referencia a Éric Laurent permite actualizar la problemática: en el estado actual del Otro de la civilización, palabras y cuerpos tienden a separarse, mientras que el psicoanálisis se interesa precisamente por el punto de empalme que el síntoma permite localizar. El síntoma constituye así una vía precisa para abordar la articulación entre ambos registros.

Desde esta perspectiva, Gurevicz subraya la importancia de dar un tiempo al síntoma y a la escucha, sin precipitar su significación. La clínica de Dora permite mostrar la importancia del detalle: la tos, la afonía y otros fenómenos corporales adquieren su valor a partir de las articulaciones que pueden establecerse en el discurso. La cuestión no consiste solamente en nombrar un síntoma, sino en localizar su funcionamiento y aquello que puede decir acerca de la posición del sujeto.

La referencia al llamado “rechazo del inconsciente” permite situar uno de los desafíos de la clínica contemporánea. Se trata de sostener la posibilidad, de que el sujeto consienta a interrogar aquello que se presenta como síntoma, es decir, que pueda suponerse que allí hay algo por leer. Frente a las respuestas que ofrecen un sentido ya constituido, el psicoanálisis sostiene una escucha orientada por la singularidad del síntoma.

El caso de una histeria masculina presentado por Lacan a partir de la observación de Michael Joseph Eisler permite continuar esta interrogación. Se trata de un paciente que sufre un accidente y cuyos dolores corporales aparecen posteriormente. Lacan destaca que lo decisivo para el desencadenamiento de la neurosis no se reduce al accidente mismo, sino que adquieren particular importancia las circunstancias posteriores, entre ellas los estudios radiológicos. El caso permite situar que el acontecimiento no explica por sí solo la formación del síntoma: es necesario localizar la función que adquiere en la trama subjetiva. Nuevamente, la clínica del detalle permite interrogar el modo singular en que el cuerpo queda comprometido.

En este recorrido, las Conferencias 17 y 23 de Freud permiten precisar dos dimensiones fundamentales del síntoma: su sentido y su formación. En la Conferencia 17, “El sentido de los síntomas”, Freud sostiene que el síntoma está entramado con el vivenciar del enfermo y que su sentido puede ser localizado mediante el trabajo analítico. En la Conferencia 23, “Los caminos de la formación de síntoma”, sitúa el síntoma como una formación en la que convergen el conflicto y una satisfacción sustitutiva, articulados con las fijaciones libidinales y las vivencias del sujeto.

Daniela Lescano retoma estas elaboraciones, poniendo en juego la doble vertiente del síntoma: por un lado, el sufrimiento que lleva al sujeto a consultar y, por otro, la satisfacción que lo sostiene. El acontecimiento actual adquiere eficacia en la medida en que reactiva fijaciones y modalidades de satisfacción anteriores. El síntoma tiene así una historia, pero esta solo puede reconstruirse a partir de las articulaciones que el sujeto produce en el dispositivo analítico.

La clase permite situar, finalmente, que el síntoma no se reduce ni a un fenómeno corporal ni a un sentido que pueda ser establecido de antemano. En él se articulan palabras, cuerpo, sentido y satisfacción. La lectura lacaniana de Freud permite retomar esta articulación para interrogar, en cada caso, aquello que hace singular el modo en que un cuerpo es afectado por las palabras.

La actividad contó con el acompañamiento de Daniela Lescano Dib, la presentación de María Rosa Cantos y el aporte clínico de Mariana Alustiza.

Reseña a cargo del área de Investigación y Docencia.

Referencias bibliográficas

Freud, S. (1905). “Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora)”. En Obras completas, t. VII.

Freud, S. (1916-1917). “17.ª conferencia: El sentido de los síntomas”. En Conferencias de introducción al psicoanálisis, t. XVI.

Freud, S. (1916-1917). “23.ª conferencia: Los caminos de la formación de síntoma”. En Conferencias de introducción al psicoanálisis, t. XVI.

Lacan, J. (1955-1956). El Seminario, Libro 3: Las psicosis.

Laurent, É. “Hablar con el propio síntoma, hablar con el propio cuerpo”. ENAPOL.

Ciudalitica | 2023

Sitio virtual de publicaciones del CID Santiago del Estero