Clase 4 ¿QUÉ NOS SIGUE ENSEÑANDO DORA SOBRE EL SÍNTOMA? LAS PALABRAS Y LOS CUERPOS
APORTE a cargo de Daniela Lescano Dib*
Para realizar un pequeño aporte a esta clase he tomado como eje de análisis, el síntoma, y de este su sentido, la vertiente de sufrimiento por un lado y de satisfacción por el otro, como también he focalizado la causación en la predisposición por fijación libidinal y vivenciar accidental (traumático) del adulto, desde Freud. Para ello me he apoyado en las conferencias de Introducción al Psicoanálisis: N°17 “El sentido de los síntomas” y N°23 “Los caminos de la formación de síntoma”.
Freud, se pregunta ¿Qué sentido, función y causación, tienen los síntomas en la histeria?
Desde Dora en 1900, va encontrando que los síntomas tienen sentidos, que tienen una función, y que su origen responde a múltiples causas. Y algo muy significativo que tienen un abrochamiento con lo orgánico.
Conferencia N°17 “El sentido de los síntomas”
En 1916-1917, va a continuar trabajando su teoría, en relación a:
El sentido y la finalidad del síntoma:
Va a expresar: que el síntoma es rico en sentido y se entrama en el vivenciar del enfermo.
Equipara los síntomas neuróticos, con las operaciones fallidas y los sueños, en que todos tienen su sentido y que además están relacionados con las vidas de las personas.
Cito: “El sentido de un síntoma reside, según tenemos averiguado, en un vínculo con el vivenciar del enfermo. Cuanto más individual sea el cuño del síntoma, tanto más fácilmente esperaremos establecer este nexo. La tarea que se nos plantea no es otra que esta: para una idea sin sentido y una acción carente de fin, descubrir aquella situación del pasado en que la idea estaba justificada y la acción respondía a un fin (Freud, 1916-1917, págs. 246-247).
En esta conferencia, comienza describiendo los síntomas en sujetos neuróticos obsesivos para pasar a la histeria.
Muestra que los enfermos histéricos que sufren de agarofobia (topofobia, angustia frente al espacio) repiten en sus cuadros clínicos los mismos rasgos; sienten miedo a los espacios cerrados, a las plazas a cielo abierto, a las largas calles y avenidas) y en cambio hay otros que tienen condiciones individuales, que podrían pensarse caprichosas. Los rasgos típicos, compartidos por varios enfermos le sirve para realizar un diagnóstico (Freud, 1916-1917, pág. 247). Contrariamente a lo que parecería, los síntomas neuróticos individuales, son más pasibles de esclarecerlos satisfactoriamente con las referencias a su vivenciar, que los síntomas típicos requieren un mayor esfuerzo.
Podemos dice Freud, “esclarecer satisfactoriamente el sentido de los síntomas neuróticos individuales por su referencia al vivenciar, pero nuestro arte nos deja en la estacada respecto de los síntomas típicos, con mucho los más frecuentes”, (Freud, 1916-1917, pág. 248). Y refiere lo difícil de la interpretación histórica del síntoma.
¿A que le llama interpretación histórica del síntoma en Freud?
Freud señala que para comprender un síntoma es preciso reconstruir la historia de su formación, remontándose a las vivencias infantiles y a las fijaciones de la libido. El acontecimiento actual que parece desencadenar el síntoma solo adquiere eficacia porque reactiva esas fijaciones infantiles. Por eso, la interpretación histórica no se limita a una causa inmediata, sino que reconstruye la prehistoria del síntoma, mostrando cómo en la neurosis lo infantil retorna y se enlaza con lo actual.
Retomando lo de los rasgos, así como los síntomas tenían variados rasgos, también el contenido manifiesto de los sueños es variado en extremo y diferente según los individuos y hemos mostrado, dice Freud, con prolijidad lo que a partir de él puede obtenerse mediante el análisis. Pero junto a eso hay sueños a los que se llaman también típicos, que aparecen de todas maneras en todos los hombres; sueños de contenido uniforme que oponen a la interpretación aquellas mismas dificultades. Son los sueños de caer, de volar, de flotar, de nadar, de estar inhibido, de estar desnudo, y ciertos sueños de angustia, que en diversas personas reclaman ora esta, ora esta otra interpretación, sin que con ello encuentre esclarecimiento su monotonía y su ocurrencia típica (Freud, 1916-1917, págs. 248-249).
Conferencia 23: “Los caminos de la formación de síntomas”
Freud está construyendo una oposición entre el discurso del lego, la persona que no tiene estudios específicos en medicina o psicoanálisis y el médico:
Si pensamos que el síntoma es aquello que hay que eliminar, aparece algo fundamental: si se elimina un síntoma, pero permanece la capacidad de formar nuevos síntomas, entonces no se ha tocado aquello que produce el síntoma.
Pero hay algo muy interesante: Freud dice que va a situarse provisionalmente en el punto de vista del lego.
Y ahí empieza a abrirse el camino propiamente psicoanalítico.
Los síntomas son actos perjudiciales, o por lo menos inútiles para la vida, a menudo las personas se quejan de que lo realizan contra su voluntad y conllevan displacer o sufrimiento. Producen un gasto anímico en sí mismo y además otro para combatirlos. “Los síntomas son el resultado de un conflicto que se libra en torno de una nueva modalidad de la satisfacción pulsional”. Las dos fuerzas que se han enemistado vuelven a coincidir en el síntoma; se reconcilian, gracias al compromiso de formación de síntoma. Por eso el síntoma es tan resistente, está sostenido desde ambos lados. Sabemos que una de las dos partes envueltas en el conflicto es la libido insatisfecha, rechazada por la realidad, que ahora tiene que buscar otros caminos para la satisfacción. Si a pesar de que la libido esta dispuesta a aceptar otro objeto en lugar del denegado la realidad permanece inexorable, aquella se verá finalmente precisada a emprender el camino de la regresión y a aspirar a satisfacerse dentro de una de las organizaciones ya superadas o por medio de uno de los objetos que resinó antes (anteriores fijaciones) (Freud, 1916-1917, págs. 326-327).
Afinando un poco más, en relación a la causación de la neurosis, Freud plantea que depende de la predisposición por fijación libidinal (Constitución sexual (vivenciar prehistórico) y vivenciar infantil, más el vivenciar accidental (traumático) del adulto.
Los síntomas “Crean un sustituto para la satisfacción frustrada, lo hacen por medio de una regresión de la libido a épocas anteriores, a la que va indisolublemente ligado el retroceso a estadios anteriores del desarrollo en la elección de objeto o en la organización”. “Hace mucho que sabemos que el neurótico quedó adherido a algún punto de su pasado; ahora no enteramos que en ese período su libido no echaba de menos la satisfacción y él era dichoso”. Busca hasta llegar a una época así, aunque tenga que retroceder a la lactancia. “El síntoma repite de algún modo aquella modalidad de satisfacción de su temprana infancia, desfigurada por la censura que nace del conflicto, por regla general volcada a una sensación de sufrimiento y mezclada con elementos que provienen de la ocasión que lo llevó a contraer la enfermedad”. “La modalidad de satisfacción que el síntoma aporta tiene en sí mucho de extraño”. El sujeto siente la presunta satisfacción como sufrimiento y por eso se queja de ella. Lo que en otro momento fue satisfacción hoy le provoca resistencia o repugnancia (Freud, 1916-1917, pág. 333).
Freud descubre que las escenas infantiles, no siempre son verdaderas y en relación a la diferencia entre fantasías del paciente y la realidad, toma el discurso del paciente como realidad psíquica, sin importar si corresponde a la realidad material (Freud, 1916-1917, págs. 334-336).
Para concluir podemos inferir que Freud, en estas conferencias remarca que los síntomas tienen un sentido, al igual que los actos fallidos, los lapsus y el sueño, que tienen una finalidad, una genealogía libidinal.
Freud, S. (1901-1905). Sigmund Freud Obras completas. Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora). Tres ensayos de teoría sexual y otras obras (2011 ed., Vol. VII). Bs. As., Argentina: Amorrortu editores.
Freud, S. (1916-1917). Sigmund Freud Obras completas. Conferencias de introducción al psicoanálisis (Parte III) (2009 ed.). Bs. As., Argentina: Amorrortu editores.
*Integrante del CID Santiago del Estero-IOM
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