Reseña Clase 2: “El goce fálico”.- Inés Contreras*, Laura Alcorta y Sabrina Romera.

Reseña:

La clase ronda en torno al primer y segundo paradigma del goce de Miller. Se trata con ellos de abordar la pregunta sobre el sufrimiento psíquico, movimiento que hace Lacan sobre la obra de Freud y que Miller hace sobre  la enseñanza de Lacan.

El primer paradigma concierne a la imaginarización del goce, lo podemos rastrear desde el primer seminario de Lacan hasta el cuarto. Se trata de un goce imaginario que hace de obstáculo, de barrera a la elaboración simbólica, unido al yo en el eje a-‘a. En este punto la cuestión gira en torno a que el sujeto pueda poner en palabras su sufrimiento, una liberación de sentido, de un sentido que se encuentra reprimido, retomando la vía económica de Freud, hay una satisfacción simbólica.

En lo que respecta al complejo de castración inconsciente, podemos decir que tiene la función de nudo, es lo analizable en las estructuras psíquicas. Se advierte allí el punto de una aporía, lo que Freud capta como lo irreductible, en el hecho de que en lo que respecta a la sexualidad no alcanza con la reducción a datos biológicos, por eso la teorización a partir del mito de Edipo. ¿Por qué debe asumir sus atributos a partir de una amenaza? Pues bien, la relación del sujeto con el falo es independiente de lo biológico.

Lacan se sirve de las matemáticas, de conceptos tales como función y ratio. De este último dirá que es un indicador que podemos captar en la experiencia analítica, se trata de la posición inconsciente en cada sujeto. Arribamos así a lo que Lacan despliega en torno a “la pasión por el significante”. Al respecto, la docente abordó el estatuto singular del significante en la obra de Lacan, del que remarcó su condición de vacío, es decir que solo no significa nada, se define por su posición o combinación. En efecto, allí lo que se juega es la condensación y el desplazamiento, la metáfora y la metonimia.

Para Lacan un significante es lo que representa a un sujeto para otro significante. Nos muestra con ello la estructura de la cadena significante, puesto que, dirá Lacan respecto de la significación, no hay relación fija entre significante y significado, sino un proceso, un movimiento. En ella el sentido insiste, pero ninguno de los elementos consiste.

A partir de este recorrido la docente destacó el carácter privilegiado del significante fálico, trazando, a su vez, la distinción entre el significante fálico, como aquello que no se puede nombrar, y la significación fálica, en tanto imaginarización, es decir deslizamiento del deseo. Entramos así en la dimensión de la falta y del deseo.

El falo imaginario, entonces, se localiza en la dimensión de la representación, es decir, de lo que se puede imaginar, fantasear. En esta imaginarización, el significante sufre una degradación, ya que si se lo nombra hay significación fálica (modo de representación de algo deseable). Por su parte, al significante fálico no lo podemos nombrar, se desliza debajo de la cadena significante. En este punto está en relación al deseo. Miller se referirá a la satisfacción pura de la metonimia.

De esta manera, la docente puntuó dos movimientos. Por un lado, el pasaje del significante fálico al falo imaginario, por vía de la degradación significante, esto es, su representación. Por otro lado, hay otro movimiento, el pasaje del falo imaginario al falo simbólico. Lo que Freud situó como la aufhebung. La anulación de la imagen y su elevación significante.     

En esta pasión por el significante se ciñe una nueva dimensión de la condición humana, en la que no sólo es el hombre el que habla, sino que por el hombre ello habla. En este momento el Otro es localizado como tesoro de los significantes. Es por ello que el significante es primario del encuentro con el Otro, en donde el sujeto despierta a un significante y produce significado. Este significante es un elemento material, sin significado, significante puro, lógico no cronológico. Se habla de un Spaltung, hay algo que le pertenece al Otro y lo que se interpreta del deseo del Otro; el qué me quiere.  Así el significante de su deseo el sujeto lo encuentra en aquel a quien dirige la demanda de amor. Aquí el deseo designa una falta, bajo la función de velo, es deseo de deseo.

 

* AP integrante del CID-Santiago del Estero, Miembro de la EOL y la AMP.

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