CARTEL La transferencia de Freud a Lacan.
Rasgo: Transferencia y familia.
Mariana Alustiza *
“Desde un inicio las lecturas de Freud y Lacan fueron las brújulas que nos permitieron dejar de lado la lectura de las deficiencias, las fallas, “lo que no hay” o no hacen estos niños, para dejarnos tomar por la operatoria, la producción que ellos llevan adelante para habitar en el mundo” (Tendlarz.2015 )
Partiendo desde allí, me pregunto ¿Cuál es mi función? ¿Y qué podría aportar desde el psicoanálisis a mi rol en el trabajo con niños con autismo?
En ocasiones me he topado con padres que se acercan esperando lo que el Amo hoy propone como normal, recetas, tips y guías a seguir para saber qué hacer con ese niño, pero sabemos que el encuentro con un analista, deja recoger otros efectos.
¿Qué sucede con los padres de los niños con autismo? ¿Se suspende el saber del Amo para abrir al SsS?.
En el día a día el trabajo institucional dentro de en un centro educativo terapéutico (CET), la demanda son los niños con autismo. Como primera medida habría que aclarar que es un CET: es una institución que está especializada en la atención integral de niños y niñas con discapacidad, que combina enfoques pedagógicos con técnicas terapéuticas, en donde el objetivo es fomentar la autonomía, la comunicación y el aprendizaje personalizado a través de equipos interdisciplinarios, mejorando así la calidad de vida de las personas con dificultades significativas en su desempeño diario.
Se observa que, en el tratamiento con niños con autismo, los padres se presentan como Amos, trayendo un saber, de la ciencia, de la religión, un origen biológico, un desarrollo cronológico fallido, donde el niño termina siendo un objeto analizado por los padres.
Las terapias en auge del neurodesarrollo, realizan un asesoramiento a padres, (grupos, movimientos y acompañamiento), posicionándolos desde un saber sobre sus hijos, la transferencia de saber, diría está puesta para esos lados, esto funciona como una especie de alivio en ellos, des responsabilizándose de la trasmisión, ocupando un lugar de “observador externo” de sus hijos, ¿Me pregunto si la tarea de los padres sería solo adquirir mayor información.?. El psicoanálisis propone la vía opuesta de lo que en la actualidad se reconoce con el nombre de trastorno del espectro autista o trastorno generalizado del desarrollo y cuyos indicadores diagnósticos son la ausencia o alteraciones de logros que el desarrollo prevé para cada edad.
Una frase de Daniela Fernández en una clase, iluminó este trabajo “el analista no necesita ayuditas de los padres”, ella hacía referencia a un caso particular, pero lo tomo como referencia para el caso de los padres Amos, padres que vienen con un saber sin agujeros, me pregunto y pienso ¿Cómo se juega la transferencia en estos casos? Si bien este paciente llega dentro del marco institucional, quizás desconocen qué se hace ahí, ya que el psicoanálisis no responde a las urgencias actuales, ni tampoco a las soluciones rápidas y mágicas como se venden otras terapias.
Freud nos posibilitó pensar “el autismo en sentido inverso”, ya que le da peso al trabajo psíquico, “a la actividad psíquica, considerando que las perturbaciones, las alteraciones, las exigencias que se le presentan al aparato psíquico del infante, imponen una actividad, un trabajo en su apropiación del mundo, de los objetos y de su cuerpo” (Tendlarz.2015) Más aún cuando ubica como trabajo del sujeto, la reconstrucción de la realidad y del vínculo con los otros… Creo necesario, en este punto, insistir en la divergencia radical existente en entre la operatoria de las terapias cognitivas conductuales y el psicoanálisis ya que, mientras las primeras intentan realizar un formateo cultural de la mente y un aprendizaje automático de conductas, la dirección de la cura para el practicante del psicoanálisis se ha de desplegar en una dimensión de respuesta de lo real.
Pensar la oferta terapéutica y sostener la lógica del caso que permitirá trazar los cálculos, las maniobras y estrategias que posibiliten dirigir la cura y sistematizar la experiencia es también lo que nos permite pensar la transferencia, ya que este instrumento rehabilita el semblante, instala las ficciones que permiten elaborar el saber.
Vuelvo a la transferencia a la institución, los padres llegan buscando un lugar, la oferta dice que venimos sosteniendo un lugar, es la implicación al trabajo psíquico lo que hace la diferencia. Jugar con el imaginario a favor, permite que, en esta entrevista, se puede escuchar y alojar a la madre, pero no podemos permitirnos tratar al niño a través de “ese manual”, que ella misma armó de su hijo, eso también es el Sujeto supuesto Saber, lo que fue dicho anteriormente para este niño y desde antes que este niño surgiera en el análisis. El analista será el testigo de que, en un lugar, hay un supuesto saber, de todo lo que fue dicho.
Bibliografía
S.Tendlarz 2015. “Clínica del autismo y de la psicosis en la infancia” ̈ .Biblioteca de la Colección Diva. Bs. As.
*Integrante del CID Sgo. del Estero-IOM3
Rasgo: De la transferencia a la transferencia de trabajo.
Sabrina Romera*
Es en el Acto de fundación del 21 de junio de 1964, donde encontramos la cita: “La enseñanza del psicoanálisis no puede transmitirse de un sujeto a otro sino por los caminos de una transferencia de trabajo”.
Preguntas: ¿De qué está hecha? ¿Cómo pensarla en relación al Instituto? ¿Qué puntos de contacto y qué diferencias hay con la transferencia en la clínica? ¿Y qué del amor en la transferencia de trabajo?
Sobre la enseñanza del psicoanálisis.
Miller ubicará la tesis de la transferencia de trabajo, como la razón que guió a Lacan en la fundación de la Escuela. Es una tesis, dirá, “que concierne al psicoanálisis, y dentro del psicoanálisis no atañe a su práctica, su política, sino a su enseñanza. Concierne a la transmisión e incluso al modo de transmisión de la enseñanza del psicoanálisis.” ( pág.160)
Primera distinción: cuando hablamos de transferencia de trabajo no se trata de la práctica clínica sino que está en relación al modo de transmisión de la enseñanza en psicoanálisis.
Se pregunta entonces ¿A qué puede apuntar esta enseñanza? ¿Existe el profesor de psicoanálisis? ¿El psicoanálisis es enseñado o el psicoanálisis enseña?
Podría decirse que el psicoanálisis es una práctica que da lugar a una experiencia, y como tal hay enseñanzas de la experiencia. Pero otra cosa, dice Miller, es llegar a transmitir la enseñanza de una experiencia a los que no la tienen.(pág.165)
Sobre la transmisión.
¿Es una transmisión para todos? ¿De qué transmisión se trata?
La ciencia se abrió camino a partir del postulado de que sus enunciados son enseñables a todo el mundo. Esto está en la base del discurso científico y también del mercado.
A este postulado de la ciencia, el “para todos”, Miller opondrá el de iniciación. “¿Qué es la iniciación? Es, si se quiere, una enseñanza, pero que descansa en un condicionamiento del sujeto, en una transmutación subjetiva a partir de una experiencia (…) y por definición, la iniciación no es para todos.”
Esto permite poner en tensión el “para algunos” de la iniciación y el “para todos” de la ciencia y el mercado.
En este para algunos, es posible ubicar la experiencia de un análisis, y más específicamente, el trabajo de la transferencia. Dice Miller “el psicoanálisis no se abrió camino mediante el postulado de lo enseñable a todo el mundo, sino que se desarrolló a partir de lo que únicamente puede decírsele a uno solo. Piensen en el analizante, cuyas confidencias, confesiones, no se expondrían en modo alguno para un público, para más de una persona”.(pág.169)
“En el psicoanálisis hay cierto número de fenómenos que sólo dependen de esta intimidad, que no se producirán si el sujeto no pudiera entregarse a esta intimidad especial, particular.”(pág.169)
Y agrega que esto vale también para el analista: “la interpretación analítica sólo vale en lo particular y en la ocasión, en el momento. La interpretación es el saber, si se quiere, pero un saber que se encuentra en la experiencia analítica, que se enseña a uno sólo, en ese momento y no en otro. Completamente al revés del todos.” (pág.170)
De allí entonces que Lacan afirme en Televisión, que “el discurso analítico sólo puede sostenerse uno por uno, es decir de lo particular y no de lo universal.”(Miller)
Pero entonces ¿Cómo enseñar a todos lo que se enseña uno por uno? Esto es una problemática de su enseñanza.
De un sujeto a otro
Si la transmisión del psicoanálisis no puede hacerse más que de uno en uno, esto da la idea del psicoanálisis didáctico. La idea del psicoanálisis didáctico es precisamente, que la enseñanza del psicoanálisis se realiza en las condiciones de la experiencia analítica. (Miller, pág. 171) y su salida implica la identificación al analista
Cabe preguntarnos entonces ¿De qué transmisión se trata?
En ese caso habría que formular “la enseñanza del psicoanálisis sólo puede transmitirse de un sujeto a otro por medio de la transferencia, por medio del trabajo de transferencia como lo llamó Freud. En efecto, la transferencia en el psicoanálisis traduce que en ese nivel el saber sólo se transmite por Eros. (Miller, pág. 172)
Ese saber que “ex -siste en el inconsciente (fuera del alcance de uds dice Lacan), sólo puede ser subjetivado por medio de la transferencia, solamente se logra saber algo de ese saber cerrado que es el inconsciente mediante el trabajo de transferencia. Es el único modo de transmitir al sujeto la enseñanza del inconsciente. El amor es lo que pone a trabajar. El amor se dirige al saber y el resultado es un trabajo (el del analizante) que se hace bajo la égida del amor.” (Miller, pág.172)
Entonces, ubicamos aquí el trabajo de transferencia ligado al amor y al saber que se le supone al analista, y que ex –siste en el inconsciente…
La transferencia de trabajo.
La transferencia de trabajo, en cambio, ¿Apunta a que? “exactamente que el trabajo mismo sea transferido uno por uno”(Miller, pág.172). No basta con transferir los resultados, las conclusiones, los contenidos. Y agrega algo más: se trata de transferir un estilo, y más precisamente un estilo de trabajo.
Esto permite situar la transferencia de trabajo en una posición que está más bien del lado del analizante, que del analista. En la experiencia analítica, el analista no trabaja sino el analizante. El analista soporta el acto analítico y el analizante hace la tarea.(Miller, pág.173)
La tesis de transferencia de trabajo en el fundamento del concepto de Escuela no concierne al analista en tanto amo sino como trabajador. No se trata del amor al saber, sino del deseo de saber, esto es, trabajadores que vayan contra la ignorancia en el sentido de la represión.(Miller, pág.175)
En la nota Italiana, Lacan formula “no hay analista a no ser que ese deseo [el deseo de saber] le surja.” (1.974)
Se trata entonces de la transferencia del deseo de saber, con el trabajo que ello implica. Cómo transmitir el deseo de saber en psicoanálisis, renueva la problemática del final de análisis como un ir más allá de la identificación.
Bibliografía
Lacan, J. Otros escritos. Acta de fundación – 21de junio de 1964.
Lacan, J. Otros escritos. Nota italiana.1.974
Miller, J. El banquete de los analistas. Cap IX La enseñanza del psicoanálisis.
Marta Davidovich. Del trabajo de transferencia a la transferencia de trabajo.
*Integrante del CID Sgo. del Estero-IOM3
Rasgo: Entre la ciencia y la religión la transferencia al psicoanálisis.
Luciana Rojas Loto*
La transferencia fue el eje con el que se han desarrollado los encuentros y el trabajo del cartel, “término que conceptualiza (…) el modus operandi del psicoanálisis, el resorte mismo de la cura, su motor terapéutico y el principio mismo de su poder” (Miller, 1986: 59). Dada la importancia y el desarrollo que ha tenido el término he seleccionado una cita de la Proposición del 9 de octubre de 1967 donde Lacan plantea “al comienzo del psicoanálisis está la transferencia” (pág.265), esta frase podría pensarse tanto en la clínica, las primeras entrevistas tienen como pivote al sujeto supuesto saber que articula la situación analítica, como también en lo que refiere a la formación a la elección que cada practicante realiza, “una apuesta que, para algunos, valga hasta el punto de serles esencial, y es mi enseñanza” dice Lacan (1967.pág.263)
A partir de esto último el rasgo elegido fue “entre la ciencia y la religión, la transferencia al psicoanálisis” de este modo, se ha orientado la lectura para poder responder algunos interrogantes que fueron surgiendo, qué lugar para el psicoanálisis, entre la ciencia, con los intentos de homogeneización del “para todos” y la religión, con las diversas creencias que se manifiestan y presentan en cada pueblo/ciudad santiagueña; cómo opera la transferencia, cómo cada practicante hace existir el discurso psicoanalítico en ese entre (entre la ciencia y la religión).
Estos interrogantes ponen en el banquillo al analista, dando cuenta que, ante la realidad, es decir cómo se enredan los discursos “se delimita el campo de la praxis, que implica al operador (presencia y deseo del analista) y la operación (acto analítico) para generar la experiencia del psicoanálisis posibilatoria de una nueva realidad para el sujeto” (Leserre, 2017:46).
Para esbozar una respuesta a los interrogantes planteados el deseo del analista surge como brújula ya que es a partir del anudamiento entre la formación, el propio análisis y la praxis, que se puede dar cuenta del posicionamiento de cada practicante ante los otros discursos. Retomo una cita de Ana Simonetti en la Angustia del practicante “Formarse también para producir alguien capaz de captar su propio obstáculo en la dirección de la cura y llevar al extremo la localización en sí, de lo que en cada caso retorno como angustia, como pesar, como impotencia, que es un fenómeno bastante frecuente” (2014), entonces pienso la experiencia del cartel como vía de formación que posibilita investigar, rastrear conceptos y confrontarnos con nuestro propio síntoma.
Bibliografía
Lacan, J. (2012). Otros escritos. Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad. Paidós.
Lacan, J. (2012) Otros Escritos. Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela. Paidós
Leserre, A. (2017) Una lectura sobre “Del psicoanálisis en sus relaciones con la realidad. Grama Ediciones
Miller, J. A. (1986) Recorrido de Lacan: ocho conferencias. Ediciones Manantial.
Simonetti, A. (2014). La angustia del practicante. Centro de Investigación y Estudios Clínicos.
*Integrante del CID Sgo.del Estero-IOM3
Rasgo: Transferencia y objeto a
Gala Aznarez Carini*
La pregunta que inauguró este recorrido surge de mi experiencia como practicante en la clínica. ¿Cómo ceñir la posición del analista en la transferencia que suscita un análisis? ¿Cómo leer las coordenadas de un lazo transferencial en el dispositivo analítico? Si bien es una inquietud que surge al ras de la práctica, puntué un sesgo epistémico para el trayecto de investigación que enmarca este cartel.
Partí entonces de La dirección de la cura y los principios de su poder (Lacan, 1958). Allí encontré una estrategia para el manejo de la transferencia y una orientación para la dirección de la cura.
En relación con la primera, la estrategia, se trata de una posición, de una postura, para hacer surgir el elemento, que es en el dispositivo analítico la pareja del analizado, el objeto a, al que Lacan da un nivel operatorio. El cálculo posible con relación al lugar que el analista ocupa en la transferencia, implica captar el vacío para desplegar una táctica fundada en su operatividad, su puesta en causa. Para esto, el analista haría bien, dice Lacan, en situarse por su carencia de ser, y no por su ser. Esta es su política.
En consecuencia, la orientación, concierne a las relaciones del sujeto con lo real. El procedimiento de Freud, nos dice Lacan, “empieza por introducir al paciente a una primera ubicación de su posición en lo real» (pp. 569). Es a partir de esto como podemos leer en cada lazo transferencial, el objeto puesto en juego para un sujeto, su circuito pulsional y la gramática de goce que escribe. Es decir, el objeto a en su consistencia simbólica, imaginaria y real.
En este punto me sirvo de La tercera, donde encuentro una topología para ubicar la consistencia de los tres registros y cernir el calce del objeto a. Es en el lugar que se produce, en el encuentro de los tres cordeles en la topología borromea, donde se entronca ese objeto insensato, del que no se tiene idea. Lo que vemos en la topología del nudo es que todo goce está conectado con ese lugar, el del a, que no es sino el lugar que Lacan designó como plus-de-gozar.
Lacan sitúa así la consistencia lógica del objeto a, y con ello su condición operativa sobre lo real. Si lo captan, dice Lacan, podrán responder a “la función que es la vuestra: ofrecerlo como causa de su deseo a vuestro analizante” (pág. 80).
Esto me permitió ceñir algo más la posición del analista en la transferencia, localizar las coordenadas de una orientación por lo real y lo operativo de una interpretación que, vía el equívoco -es decir, la abolición del sentido-, apunta a conmover el goce que habita el síntoma.
Bibliografía
Lacan, J. (1958) La dirección de la cura y los principios de su poder. En Escritos 2. Ed. Siglo veintiuno, Buenos Aires.
Lacan, J. (1974) La tercera. En Intervenciones y textos 2. Ed. Manantial, Buenos Aires, 2010
*Integrante del CID Sgo. del Estero-IOM3
RASGO: Transferencia y urgencia en el hospital.
Agustina Luque*
¿Al comienzo está la transferencia? Y si no es así, ¿Entonces cómo?
Este interrogante, tomado del ENAPOL dedicado a los comienzos del análisis, orientó mi trabajo en nuestro cartel, así como también las preguntas que surgieron en mi práctica durante la pandemia en una terapia intensiva para pacientes con COVID-19. Allí atendí durante dos años situaciones de urgencia prácticamente a diario. Actualmente continúo trabajando en la UTI y en consultorio ambulatorio. Algunas coordenadas han cambiado, pero la urgencia no ha cesado, tampoco los interrogantes que suscita esta práctica confrontada a lo imposible.
En el Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11, Lacan introduce una formulación decisiva al afirmar que la urgencia por obtener una satisfacción preside la demanda de análisis. A partir de allí pueden extraerse dos proposiciones que orientan la práctica:
La demanda que recibo con mayor frecuencia en el hospital testimonia de ello.
Lacan, que en su Seminario dedicado a la transferencia había comenzado por el amor —“Al principio era el amor”—, indica en este prefacio que en el comienzo está la urgencia y no el amor. Esto permite pensar que la urgencia puede preceder a la instalación de la transferencia.
Hacia el final de ese mismo texto, Lacan deja una indicación preciosa para pensar la posición del analista frente a la urgencia: se trata de “hacer con ella el par”. Esta formulación puede leerse como la disponibilidad que se espera en el lugar del analista: una disposición a ofrecerse como partenaire tanto de la urgencia como de la transferencia.
A partir de este trabajo, dos cuestiones pudieron esclarecerse:
El lugar pre-interpreta. En el hospital, por ejemplo, la primera transferencia suele dirigirse al hospital mismo, a la medicina, al médico que solicita la interconsulta o, incluso, a lo público como tal. El dispositivo institucional precede muchas veces al encuentro con el analista e impregna el lazo desde el inicio.
Se trata entonces de poder leer cómo ese lugar opera en cada caso y de qué modo esa transferencia institucional puede ser utilizada en la dirección del tratamiento. En ocasiones será necesario desmarcarse de ella o incluso rehusarla; en otras, podrá ser aprovechada.
La posibilidad de que se instale la atmósfera transferencial que haga posible el tratamiento requiere de estas maniobras tanto como de la interpretación analítica.
El lugar pre-interpreta, pero el analista interpreta, y lo hace orientado por su deseo de analizar y el real en juego.
Se trata entonces de trabajar activamente para que la transferencia se instale. Su instalación no siempre está dada de entrada: requiere una orientación en las intervenciones y un cálculo respecto del tiempo, muchas veces a contramano de los ritmos institucionales.
Si al principio no está la transferencia sino la urgencia, es justamente el analista quien puede operar para favorecer su instalación. La clínica de la urgencia enseña que la transferencia no siempre precede al tratamiento: a veces debe ser producida.
Esto permite volver a interrogar la pregunta que Lacan formula en La dirección de la cura: ¿Primero la transferencia o la interpretación?
Si la operatividad del psicoanálisis se sostiene en la transferencia, y si esta no siempre está dada de entrada, la respuesta parece encontrarse del lado de la acción analítica. Un analista que se presta a la transferencia, pero que también trabaja activamente para que ella advenga, según las maniobras que cada caso requiera.
Bibliografía
Lacan.J, Otros Escritos, Paidós. Págs. 600-601.
Lacan.J., Seminario, Libro 8:” La transferencia”. Paidós, 2011.
*Integrante del CID Sgo. del Estero-IOM3
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