Grupo de investigación: De amores y ficciones. Psicoanálisis <> Literatura Periodo: 2025.
Obra: Una temporada con Lacan de Pierre Rey.
Patricia Soto*
A lo largo del año 2025, el grupo de Investigación: “De amores y Ficciones. Psicoanálisis <> Literatura”, trabajó el texto: Una temporada con Lacan de Pierre Rey.
Para dar cuenta del trabajo del grupo, se tomaron frases que condensan este análisis, con sus escollos, dificultades, imposibilidades; detectando algunas de las intervenciones del analista, los efectos en su cuerpo y registrando a posteriori un recorrido sinuoso, en nuestro afán por indagar sobre; El deseo del analista, ¿Qué es ser un analista?, ¿Cómo intervenir y cuándo?, deslizamos estos fragmentos del recorrido analítico de Pierre Rey.
De los síntomas que lo llevaron a análisis al deseo de saber sobre su deseo
Tras “una pena de amor” el protagonista, alarmado por el derrumbe subjetivo en el que se sumía; “me iba a pique” (pág. 28) describe su estado, se servirá del encuentro contingente con el psicoanálisis para tratar su padecimiento.
“No le encuentro la vuelta”, se sorprendió contestando a Lacan sobre el motivo por el que quería verlo.
“…Quise saber si era capaz de escribir” (pág. 32). afirmará en ese tiempo. A lo largo del análisis la transferencia pasó por expresiones de afectos tanto amorosos como de rivalidad y hostilidad, que Lacan con amabilidad o con “mano de hierro”, pero con intervenciones certeras supo sortear en favor de la prosecución de la cura.
Algunos momentos cruciales de la transferencia
Interroga P.R. “¿Acaso usted imagina que no soy tan inteligente como usted? Me miró con una dulzura desarmante”, Lacan le responde con otro interrogante; “¿Quién dice lo contrario?” “Ya no había adversario” concluye el analizante”.
Miller, en su Seminario La transferencia negativa, ubica a la sospecha como un grado inferior de saber.
Avanzada la cura, a P. R., le restaba resolver su conflicto con el dinero y tras este saber sobre su deseo. Tiempo en el que su confusión sobre este asunto no cedía, dirá : “seguía sin entender”. “Imperturbable, Lacan dejaba que esa sensación me atravesara” (pág. 75), “No tengo dinero”, “Eso me enfermaba» (pág. 86). Adeudaba sesiones al analista, éste con actos que lo perturban, le hacía saber que tenía que pagar; “sin el electroshock de su repetido desenfreno, que me hundían en un estado de pánico, ¿habría podido pasar la prueba?”, reflexiona el analizante.
Como efecto se propondrá trabajar para ganar dinero y así evitar las manifestaciones sintomáticas que enfermaban su cuerpo.
“¿Pero cómo?” ¿Por qué fingía ignorarlo? (pág. 87). Fueron necesarias varias vueltas para asumir su deseo. “Por eso me analizaba: concluirá, no me atrevía a nombrar mi deseo” (pág. 112).
Hacia el final del recorrido, confrontado por Lacan por su posibilidad de convertirse en analista; sostendrá: “El análisis no era más que un medio para mi libertad… , estaba demasiado poco preparado para el displacer como para desear ser, de manera profesional, escucha del ajeno. ”( pág 124).
*Integrante del CID Sgo. del Estero-IOM3
Lo que no cesa de no escribirse y el escritor.
Lilian Carini*
Para hablar de eso que insiste y no cesa de no escribirse, la pulsión, que siempre es de muerte y que atraviesa a PR, lo hunde y lo desespera, me inspira la poesía de Miguel Hernández:
El rayo que no cesa,
este rayo no cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores
esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores
Dice Pierre Rey
«En los últimos días, tan cerca de la meta … una bola me obstruyó la garganta, atribuí esa señal al cansancio: había escrito demasiado… la dificultad consiste en alcanzar ese estado … la receptividad en que las palabras se encadenan con tanta velocidad que a uno le cuesta transcribirlas, … eso se llama estado de gracia. … a veces esa gracia se ausenta…”
“No quiero saber nada de eso. Eso que insiste”. “Lacan insiste, no da tregua, con una mano te sostiene y con la otra te sacude. Pero sí te sostiene”
“Se identifica a la pulsión, aquello que presiona”.
El tiempo y el silencio
«Diez segundos veinte minutos? no sabía. El tiempo no entraba en juego». “Entonces me dï cuenta que la noción de incertidumbre que él había traído a colación durante las sesiones breves en la práctica creaba la función intrínseca de la vida; poner en movimiento las cosas, al reproducir esos accidentes que la convierten en algo vivo, precisamente porque en ella todo es precario incierto, porque en ella nada está dado”.
«Un paradójico milagro puede salvarlo…: el fracaso»
«Un día, después de haber vaciado mi bolsa creí que se iba a poner de pie, pero no hizo nada.» “…me sentí molesto por la ausencia de la masa sonora de mi voz sonando en la habitación y me retorcí incómodo en mi asiento; él seguía sin emitir palabra. Yo sabía que del otro lado de la puerta se amontonaban pacientes…» «con esas inflexiones lánguidas masculló su habitual exhortación a continuar: Si?”. “Nada dije con agresividad. Transcurrió otro cuarto de hora sin que uno ni otro pronunciara una palabra”. “Si?”, “Nada!”. “Sí ?”. “Nada”. “Una hora más tarde yo salía de su despacho. Destrozado. Supe lo que podía ser la fuerza de una resistencia”.
“A partir de ese momento acepté quedar al desnudo, no busqué otra cosa que entender, desgraciadamente cuanto más avanzaba menos entendía”.
“Lacan empezó a agujerear tenía que agujerear esa coraza, tenía que desinflar el ego, el yo con su gran delirio, para recubrir la cara oscura de la pulsión y el goce la presencia de un analista activo que no da respiro …”.
*Integrante del CID Sgo. del Estero-IOM3
Lacan y el uso del silencio.
Daniela Lescano *
¿Cuándo hace silencio Lacan? No en cualquier instante, Pierre Rey ya estaba en un tercer momento, ya había pasado por los períodos de hablar sin parar, de interrumpir, su dicho estaba vacío (Rey, 1989).
¿Cómo lo invita al decir, Lacan? Lacan, en 1966, hace una pregunta enigmática [1] en relación al silencio y a la intervención analítica:
¿A qué silencio debe obligarse ahora el analista para sacar por encima de ese pantano el dedo levantado del San Juan de Leonardo, para que la interpretación recobre el horizonte deshabitado del ser donde debe desplegarse su virtud alusiva”, (Lacan, 1966, pág. 621). |
Pierre-Gilles Guéguen, psicoanalista, comenta, que: “el silencio del analista, un silencio que no es la boca cerrada, pues al mismo tiempo, indicaba que un analista debía pagar con palabras y con su persona para estar a la altura de su tarea”. “En efecto, la intervención del analista debe destacarse sobre un fondo de silencio” (Guéguen, 2012).
El gesto de San Juan es un índice, dice Guéguen, un signo que no dice directamente, sino que señala hacia otra cosa. Con el silencio, el analista procura agujerear, encarnar el lugar vacío que el San Juan de Leonardo designaba, “deja al analizante tomar confianza con el sinthome que ha inventado, en el tiempo que pueda” (Guéguen, 2012). Y eso hace Lacan, esperando el decir de Pierre Rey, que la piedra de la resistencia, se conmueva.
Lacan hace hincapié en la posición del analista, en el silencio. El “pantano” puede simbolizar la confusión, lo enmarañado del discurso, el goce que lo embarra todo.
Miller, responde a “¿Quién permanece silencioso en el psicoanálisis?, el analista”. “El analista es quien permanece silencioso, pero también lo hace la pulsión -la pulsión silenciosa. “El silencio es una relación eminente del sujeto con el significante. Y este silencio se encuentra ahí, por así decir, en el cruce de caminos entre el analista y la pulsión” (Miller, 2025, págs. 11-12). Con el silencio se corta las palabras vacías [3] y se convoca a palabras plenas.
Referencias
Freud, S. (1911-1913). Sigmund Freud Obras completas. Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente (Schreber). Trabajos sobre técnica psicoanalítica y otras obras (2010 ed., Vol. XII). Bs. As., Argentina: Amorrortu.
Guéguen, P. G. (Enero-abril de 2012). La interpretación lacaniana. Freudiana. Revista de Psicoanálisis de la ELP-Catalunya(64). https://freudiana.com/la-interpretacion-lacaniana/
Lacan, J. (1966). Escritos 2 (2011 ed.). Bs. As., Argentina: Siglo veintiuno editores.
Miller, J. A. (2025). Silet. Bs. As., Argentina: Paidós.
Rey, P. (1989). Una temporada con Lacan (2016 ed.). Bs. As., Argentina: Letra Viva.
*Integrante del CID Sgo. del Estero-IOM3
El acto del analista de Lacan.
Gabriela Maidana*
El acto del analista consistía en despegar significante del significado, al modo de la aguja con la que borda la encajera en el cuadro de Vermeer al decir de Pierre Rey, el cuadro se ordena en torno a la única cosa que el pintor nos deja ver, la aguja con la que borda la encajera. Sin ese punto focal invisible que es la aguja en el caso, el analista Lacan, la tela se las toma, ya no significa.
Esos elementos que están presentes en el hilo de la trama, de modo imprevisible emergen y por la incidencia de esa aguja, incluso cuando parece no estar presente sigue siendo el punto focal a cuyo alrededor todo se genera y organiza. Causa de la escritura y de los efectos de esta. El analista hace valer un deseo vivo encarnado y eso ha sido fundamental para el avance de la cura, en la medida en que la elaboración del analizante pudo atrapar en el transcurso de la fuga de sentido restos de lo que ha caído, de lo que quedó sin caer en el olvido; de lo que quedó como resto de un trabajo de desciframiento, la elaboración del analizante prosigue hasta un punto de desenmascarar lo real, y hace emerger un deseo que siempre es contingente, adviene algo nuevo que cesa de no escribirse fundamentalmente en el sexo y el amor.
Pierre Rey durante el curso de su análisis pudo ir elaborando su modo de gozar, no sin ese punto focal: el deseo del analista, para así apropiarse de su deseo por escribir, es decir, un deseo de darle forma a su real, a través de la escritura”. “Se puso a escribir, no como el periodista, sino usando la letra como instrumento sin máscaras”.
Este testimonio del pasaje del amor al saber al deseo de saber, da cuenta de un fin de análisis que ofrece otro lazo con el psicoanálisis, la transferencia de trabajo, que solo surge cuando hay desvanecimiento del sujeto supuesto saber (SsS), una inducción al trabajo que no es una identificación, sino un pase que implica en primera instancia la salida de la transferencia y el fin del culto al saber ignorado. Es un deseo de saber cómo trabajo, esencial para hacer lazo.
*Integrante del CID Sgo. Del Estero-IOM3
Ciudalitica | 2023
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