Reseña
La clase inicia con el aporte de Inés Contreras*, que realiza un recorrido del historial del Hombre de las ratas, extrayendo fragmentos centrales sobre la sexualidad infantil, el deseo y el gran temor obsesivo.
Posteriormente, Marisa Morao* ubica que la obsesión es un problema clínico y que nuestra clínica tiene una lógica específica, no es narración, ni recopilación de hechos. Ubica que cada caso debe ser leído por su singularidad, despojándose de la teoría. Es una apuesta y una orientación por lo que no se sabe. Podemos recorrer con esa brújula el programa de este Seminario de Formación Permanente en torno al síntoma. Pues refleja el movimiento de Freud, que va del sentido del síntoma al síntoma como satisfacción sustitutiva. Se subraya en este punto que cuando escribe el historial clínico del hombre de las ratas (1909), ya contaba con el concepto de pulsión.
La docente retoma Psiconeurosis de defensa, dónde Freud sitúa que en la neurosis, si no está la conversión (histeria), el sujeto para defenderse de una representación inconciliable para el yo por su carácter sexual, separa el afecto de dicha representación. El afecto desprendido se adhiere a representaciones nimias, estableciendo un falso enlace: las representaciones obsesivas. Se provoca así un desgarramiento de nexos causales, por la sustracción del afecto y se desencadena la neurosis obsesiva. De este modo, el sujeto despoja al trauma de su carga afectiva, solo queda en la conciencia un contenido banal. Este desgarramiento tiene una incidencia en la clínica de la neurosis obsesiva y se articula a un modo particular de defensa, a diferencia de la histeria en la que la represión se produce por amnesia.
En esta época, Freud va a sostener que en la neurosis obsesiva hay un exceso de placer ante una vivencia prematura sexual infantil y traumática, a diferencia de la histeria donde hay un menos vivido como displacer.
La docente sitúa así una pregunta clínica, ¿cómo en la neurosis obsesiva perturbar la defensa, sin promover la relación imaginaria con el paciente?¿ como se toca eso que hace a la mortificación del obsesivo en un análisis?
En efecto, el obsesivo anuda el exceso por la conciencia, por el desplazamiento a representaciones nimias del afecto. Al tiempo que desconoce de este divorcio y aparece ese goce por el control y los cálculos, cuestión clave en la transferencia. El hombre de las ratas nos enseña eso, desplaza por falso enlace el afecto a una zona controlable, dejando como saldo un desierto de goce y la transferencia de goce al campo de la satisfacción escópica.
En este punto, Marisa extrae de Miller la lógica del zwang para leer el síntoma en la obsesión, manifiestos en los fenómenos de coacción, de forzamiento, los pensamientos (intrusivos) y actos obsesivos. En el hombre de las ratas es todo el circuito de la devolución del dinero. Al respecto, la docente subraya la importancia en la clínica de diferenciar el pensamiento paranoico del pensamiento obsesivo.
A partir de este recorrido, puntúa que se puede diferenciar la posición del paciente en cuanto a la división subjetiva, dos posiciones visibles en las modalidades de la defensa. En la histeria, el modo más puro de la división subjetiva, angustia, vergüenza, un no saber qué le pasa. En el obsesivo el sujeto tapa la división subjetiva, intenta aislar (punto clave, el síntoma de aislamiento) la huella de la división conectando y sacrificando los significantes en el zwang. Se destaca el término sutura usado por Miller, como contrapunto en histeria y obsesión. el zwang captado como compulsión que intenta suturar, representando el rechazo del sujeto del inconsciente.
Entonces, ¿qué leemos? ¿Qué interpretamos? ¿Cómo operar con estos sujetos que no son sensibles a la división subjetiva, ni al inconsciente?
El caso nos enseña sobre la pulsión. Freud ubica ahí una prevalencia de lo anal y lo escópico. Sin embargo lo prevalente no es lo pulsional, sino la ambivalencia amorosa y la constelación familiar. Muestra que el obsesivo necesita de la posibilidad de la muerte para resolver (acotar) conflictos, por su incapacidad para decidirse, sobre todo en asuntos del amor, presentándose como problemático. Ubicándose esto en el caso en la oscilación entre la dama y el padre, una querella entre amor y odio.
La docente dirá que el hombre de las ratas es el caso princeps, de él proviene todo lo que sabemos de la neurosis obsesiva. Lacan dice que el caso de Freud toma el estatuto de un fantasma fascinante para el sujeto, que lo lleva a buscar a un psicoanalista, le fascina sin saberlo, el relato del suplicio, de horror fascinado que no desencadena la neurosis, pero si causa angustia. En cuanto a las construcciones delirantes, en Freud, delirio o formación delirante, refiere en el hombre de las ratas que los padres sabían de sus pensamientos, porque él los había declarado sin oírlo. Hay deseo no obsesivo y su temor obsesivo. Hay afecto penoso y su defensa. La docente se pregunta si esto de que él sabe que el Otro sabe seria lo que luego desarrolla como Superyó.
Ubicará que el desencadenamiento de la neurosis obsesiva (no es el desencadenamiento como en la psicosis pero si atañe a la cadena, quizás se adelante a la complejidad del significante mismo), no es en el suplicio, sino en la constelación. Lacan en relación a las constelaciones psicológicas dirá que son esas relaciones fundamentales que estructuraron el encuentro entre un hombre y una mujer, tal como pueden rastrearse en el historial de este caso, pertenecientes a la prehistoria del sujeto. Marisa ciñe el problema que sitúa Miller respecto de la constelación y su diferencia con la cadena significante, para decir que la constelación compone un modo de agrupamiento diferente a la cadena, en la que puede inscribirse un significante sin par, no articulado.
Surge entonces la pregunta ¿en qué agujero entre amor-deseo-goce cae el infans en su llegada al mundo? Hay que seguir la correspondencia entre la constelación y lo fantasmático. El problema del amor y el goce en este historial. ¿Por qué los pacientes hablan de los parientes más próximos? Porque hay algo de lalangue que se trasmite. No hay que dar en el obsesivo nada por sobrentendido, el falso enlace en la neurosis indica que algo se pierde, está perdido.
Reseña a cargo del Equipo de Publicaciones
* Psicoanalista Miembro de EOL y la AMP
* Psicoanalista Miembro de la EOL y la AMP
Ciudalitica | 2023
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